El panel de The Economist sobre Ucrania y Rusia: sus conclusiones

The Economist presentó un panel sobre Ucrania en el que participaron la editora en jefe, su editor adjunto, el jefe de su oficina en Moscú, y su principal analista de seguridad. 

Allí dejaron, en The Economist sobre Ucrania y Rusia, claro que la mayoría de los europeos no creían que Rusia se atreviera a invadir a Ucrania: simplemente no podían concebir que esto pudiera pasar en el siglo XXI. 

La invasión no tiene apoyo en Rusia. Ni de la población, ni de los empresarios, ni de nadie. Sólo los oligarcas cercanos a Putin y el círculo más cercano de su gobierno. A diferencia de la invasión de Crimea en 2014, ahora no hay orgullo ruso, sólo shock y vergüenza. El Kremlin no hizo propaganda ni buscó el apoyo de la población, como aquella vez. Putin, cuya popularidad ya de por sí estaba cayendo estrepitosamente desde hace tiempo, se lanzó prácticamente solo contra Ucrania.

Estados Unidos ya tiene más de cien mil soldados en Europa, y seguro van más, pero lo más seguro es que no irán a pelear en Ucrania. Probablemente nos esperan 30 años de una nueva guerra fría en el Noreste de Europa como punto de foco.

Después del ataque, la OTAN se verá obligada a reaccionar de manera masiva. El famoso artículo 5 de OTAN dice: “Si atacas a 1 miembro de OTAN, atacas a todos”. Eso significa la obligación de respuesta por parte de todos los miembros ante un ataque, pero….¿qué es exactamente un ataque? Hoy en día hay mucha más actividad de guerra electrónica. Puede significar disrupción de comunicaciones, hackeos, robo de información, etc. No necesariamente está definido como un ataque bélico. Y por ello muchos países podrían decir que no hay ataque para evitar la respuesta. Eso debilita mucho a OTAN como bloque.

Ahora bien, las sanciones no sirven, no detienen a Putin, son una demostración de debilidad, y sólo le dan al Oeste la sensación de que están haciendo algo. Los Ucranianos se sienten completamente abandonados por Europa. Los valores europeos fueron olvidados. Si el Oeste no actúa, está en peligro la idea fundamental de una Europa unida.

Esto es mucho más peligroso ahora de lo que fue en las épocas soviéticas. En aquel entonces, había veteranos de las guerras mundiales y científicos que sabían las consecuencias de una guerra nuclear. Ahora, son fanáticos sin noción de lo que puede pasar. 

Por su parte, Putin está en extremo peligro, por la caída de popularidad, la presión por lograr un triunfo. La pérdida de poder es inminente. Rusia está viviendo un cambio generacional masivo y mucha gente está en total desacuerdo con él. La mayor parte del gobierno no lo apoya. Por eso arriesga tanto: envenenamientos, cambios constitucionales, todos las señales están ahí desde hace tiempo. Está arrinconado y desesperado, y eso lo hace más peligroso.

¿Hay riesgo de escalamiento, The Economist sobre Ucrania y Rusia? 

No es necesario que alguno de los dos lados lo busque. Con tener dos ejércitos enormes al borde de hostilidades, todo puede pasar. ¿Eso implica guerra nuclear? Ninguno quiso afirmarlo. Sólo hablaron de sanciones, cyberguerra, presencia militar

y lo más importante: entrega de armamento a Ucrania y todas sus facciones: pro-OTAN, pro-Rusia, y pro-islámica. 

Sobre cyberguerra, los expertos opinan que Rusia no atacará fuertemente a OTAN, sólo hará demostraciones de poderío para mandar el mensaje a Occidente de que no se metan en lo de Ucrania. No van a arriesgar un Pearl Harbor digital, sólo sacudirán el sable.

El problema es que de ambos lados hay  intenciones, acciones, e interpretaciones, y en cada uno de esos pasos hay posibilidad de error. El riesgo real, en un escenario negativo, es el uso de un arma nuclear táctica.

¿Hay posibilidad de que Putin se eche para atrás? Solamente ante la presencia de resistencia real por parte de OTAN. Tratar de apaciguar o negociar sólo lo hará más atrevido.

Crimea fue una prueba, y Occidente falló de manera descomunal. No hicieron nada. Ahora, sólo una oposición unida y consistente lo hará recular. Putin no es valiente, sólo es un bravucón.

¿Y cómo entra China en el conflicto? 

China quiere tres cosas: evitar sanciones económicas, no intervenir, y ayudar a Rusia a hundir a Estados Unidos. No puede hacer las tres, entonces va a ceder y sí va a intervenir, apoyando a Rusia en la ONU. Pero esto no es un plan de China, es de Putin.

China quiere aprovechar la oportunidad, quizá con Taiwan, pero Estados Unidos seguramente hará una demostración de fuerza en el Pacífico en estos días para demostrar que puede defenderse.

¿Se verá afectada la economía? 

Seguramente será así a nivel mundial, pero el efecto sobre la economía rusa será muchas veces más severo. La afectación que tenga Occidente tendrá que ver con el tema de unión y fuerza: Si OTAN se arma de valor y aguanta el golpe a la economía, estarán bien. Si, por el contrario, se ven pusilánimes en su respuesta, para proteger sus economías, darán una señal de debilidad. Es otra manera de apaciguamiento, y eso no funciona. Es un sacrificio que debemos hacer.

El SWIFT es el sistema de transferencias y pagos internacionales. UK propuso sacar a Rusia. Alemania e Italia estaban en contra, por su dependencia del gas ruso. Pero este es un asunto inmensamente simbólico. Si el Oeste no saca a Rusia, se verán débiles y poco unidos.

Moldova y los otros países del antiguo bloque soviético están en riesgo, sobre todo los que no estén dentro de OTAN. Bielorrusia ya accedió a dejar entrar al ejército ruso, para desde ahí atacar a Ucrania. No los van a poder sacar. Putin quiere recuperar todo.

Todos están en peligro, hasta Finlandia y Georgia. Ucrania es enorme y será un hueso duro de roer. The Economist sobre Ucrania y Rusia

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