En Colombia no cesa la horrible noche

En los primeros 17 días del año ya van más de 20 asesinatos de lideres, lideres sociales y comunales, reclamantes de tierras, indígenas y defensores de ddhh, 2 asesinatos de reincorporados de las FARC (una de ellas Luz Dary Pérez asesinada junto a su hijo, un joven de 20 años



 El Shabbat 



Por Kanábico Objetor


Después de más de 50 años de conflicto social armado, Colombia logró transitar por un diálogo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC la guerrilla más grande y longeva aún existente en el cono sur hasta el 2015, pues para el 2016 oficialmente dejarían de ser una guerrilla y asumiendo el proceso de reincorporación dispuesto en los Acuerdos de Paz de la Habana y se convertirían en el Partido Político que actualmente son.

 

Con este panorama uno hubiese pensado que dado el inicio de la implementación de dichos acuerdos y después de que la guerra dejó de ser el gran titular de todos los medios de comunicación y elemento vital de las agendas políticas del país, como sociedad podríamos encaminarnos hacia la reconstrucción del tejido social que cercenó la guerra, pero desafortunadamente el país en vez de avanzar da pasos agigantados hacia el pasado. Con el Gobierno de Iván Duque no solo se ha cumplido la profecía del Ex-ministro y Uribista recalcitrante Fernando Londoño, esa de “hacer trizas el maldito papel” refiriéndose a los Acuerdos de Paz, sino que también hemos vuelto a lo que muchos calificamos como “La era Uribe”.

 

Actualmente el país asiste a una ignominia a cuenta del derramamiento de sangre en las zonas principalmente rurales y en las que mayor impacto ha tenido todo el proceso de paz, desde el retorno del Uribismo al Palacio de Nariño en 2018, se intensificaron los asesinatos de líderes, lideresas sociales, comunales y rurales, de defensores y defensoras de DDHH, de reclamantes de tierras, indígenas y personas que han hecho defensa de la paz, el medioambiente y los recursos naturales, y no es ninguna casualidad, pues no olviden que el Partido de Gobierno (Centro Democrático) ha sido enemigo férreo de la implementación de los acuerdos de paz, detractor de los ddhh, ha tenido posturas fascistas, es partidario de la acumulación de tierra en manos de ricos que talan bosques para engordar vacas y ha sido aupador de los megaproyectos extractivistas que poco a poco han dejado miseria e inequidades en donde se han instalado.

 

Desde que Duque oficia como Presidente de Colombia, los grupos armados de ultraderecha o mejor dicho, los Paramilitares, se han envalentonado sembrando terror a punta de panfletos, atentados, amenazas, torturas, decapitaciones, y un sin fin de etcéteras que conducen solo a la senda de la muerte y del exterminio de hombres y mujeres que durante años se han dedicado a sembrar la tierra y que han apoyado decididamente la posibilidad de este país finalmente supere las causas que han estructurado la guerra. No podría pasar de largo sin mencionar la responsabilidad que también pesa sobre la guerrilla del ELN que insiste en mantener atizada la guerra y la de los señores Iván Márquez, Jesús Santrich, El Paisa y demás secuaces que prefirieron retornar a la desidia de la violencia con la excusa de estarlo haciendo “por el pueblo”, el accionar de ambas estructuras no hacen más que alimentar la ya agónica agenda de guerra que tanto ha querido sostener el Partido de Gobierno, algunos empresarios y los militares que siempre han estado en contra de lo pactado en la Habana.

 

Si bien este tema no es nuevo, tampoco se puede convertir en una nimiedad como lo han querido hacer quienes desde el alto gobierno han pretendido sostener que no se trata de algo sistemático y con fines políticos, pues las principales víctimas mortales se han caracterizado por librar alguna disputa contra el estado en defensa de los ddhh, también por opinar públicamente en contravía de los intereses y postulados del gobierno de turno y por atreverse a denunciar hechos de corrupción, las cifras varían según la entidad que cuente a los muertos y a las muertas; entre 2016 y 2018 la Fiscalía General contó 178 muertes, mientras que la Defensoría del Pueblo contó 282, siendo estas las versiones “oficiales” o en palabras del Min. Defensa Holmes Trujillo “una verdad institucional” es evidente que se sobreponen y que ni siquiera las instituciones encargadas de velar por nuestra seguridad y protección alcanzan a tener clara la realidad que en los territorios estamos viviendo, mientras estas cifras varían, un informe de INDEPAZ dice que entre el 1 de enero al 17 de noviembre de 2018 se registraron 226 asesinatos en 122 municipios del país y en los primeros 100 días de mandato de Duque se registraron 120 casos.

 

Durante el 2019 UN Human Rights registro 107 casos entre los cuales se encuentra el de Maria del Pilar, una mujer que fue asesinada a plena luz del día frente a la mirada aterrorizada e impávida de su hijo menor de 11 años, allá en Tierralta Córdoba, caso en el cual hasta la fecha se encuentra involucrado el Alcalde de ese municipio.

 

En los primeros 17 días del año ya van más de 20 asesinatos de lideres, lideres sociales y comunales, reclamantes de tierras, indígenas y defensores de ddhh, 2 asesinatos de reincorporados de las FARC (una de ellas Luz Dary Pérez asesinada junto a su hijo, un joven de 20 años que prestaba servicio militar en el Ejército Nacional) y desafortunadamente mientras yo escribía estas líneas, en el Putumayo a un joven líder mataron, Yordan Tovar, y en Dabeiba Antioquia a otro líder campesino asesinaron, mientras usted termina de leer estas líneas a otros Líderes y lideresas en la Colombia endémica y empobrecida están amenazando y desplazando.

 

El gobierno no “se ha quedado corto” para poner en marcha los mecanismos necesarios para la protección de quienes ejercen algún nivel de liderazgo social, político y cultural, de quienes siendo víctimas de la guerra se han organizado para reclamar la restitución de sus derechos y para salvaguardar la vida de quienes en se oponen férreamente a los megaproyectos de extractivismo petrolero y minero, el gobierno simplemente NO tiene la voluntad necesaria para evitar que nos sigan matando como lo están haciendo, eso ha quedado mostrado en la banalidad con la que el primer mandatario se ha pronunciado y la manera mediocre y comorrera en la que la Ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez ha tratado esta grave situación, para no hablar del papel espurio de Miguel Ceballos quien ostenta el cargo de Alto Comisionado para la Paz, lo que vivimos ahora nos advierte que en este país lo que paso con la UP en cualquier momento se va a repetir.

 

Mientras el aqui unos creen que con llevar fotos fuera de contexto a una Asamblea General de Naciones Unidas, mentirle descaradamente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la realidad de la implementación de los acuerdos de paz y tener a su disposición los principales medios de comunicación y de información (que hoy parecen más unos medios oficialistas) lograrán ocultar la verdad, Lideres y sobrevivientes como Leyner Palacios se ven obligados a abandonar sus tierras para proteger  su vida y la de su familia. Aquí no podemos perder de vista que curiosamente los ataques, amenazas y asesinatos se han registrado en zonas de alta presencia del Ejército Nacional, podría uno suponer que estamos -en palabras del INVESTIGADO Expresidente y Senador Álvaro Uribe- asistiendo a una “Masacre con sentido social” y eso a usted Señor Presidente Iván Duque, la historia y la justicia social se lo han de cobrar.

 

Este ya no es solo un llamado de quienes estamos bajo amenaza y de las demás organizaciones sociales que durante años le han apostado a un mejor país, este es ahora un llamado del mundo al gobierno de Colombia para que PARE EL EXTERMINIO.

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