Yohir Akerman, el porquero o el Agamenón del antipetrismo

Yohir Akerman hace el papel del que le señalan, su trabajo es reforzar el antipetro, el antipetrismo que debe crecer en estos momentos, a tan solo 8 días de las presidenciales 2022

Por Alexander Quiñones Moncaleano

«La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Agamenón: -Conforme. El porquero: -No me convence.» Esta pequeña frase abre la reflexión que voy a compartir sobre un formador de opinión que es un dandy, un buen chico que siempre está al lado de esa gente de bien que sabe moverse en sociedad, en la alta sociedad, que tiene amigos poderosos y padres que han trabajado con el alto gobierno. Nada ganado a pulso, sino lo contrario: todo heredado. Ese es Yohir Akerman.

 

Hoy escribe para Cambio. Sus estudios en Estrategias de Campañas Electorales le dan para salir a atacar a Gustavo Petro. Es un antipetrista conocido, como lo son Felix De Bedout y Daniel Coronell. En eso es experto, en lo que no lo es, o por lo menos no tanto, es en las formas de atacar. Suele atacar a Petro desde los lugares comunes, nada nuevo bajo el sol. Hoy precisamente lo ha hecho desde uno muy conocido. Usando la confiable etiqueta: bodegas petristas . Para ello hace un vídeo de poco más de 7 minutos, desde la cuenta de la Revista Cambio.

 

Yohir Akerman es un tipo obstinado, una especie de Agamenón (que, por cierto, en griego clásico ­significa el obstinado, el empecinado) que cree tener la verdad revelada y de la cual cree ser dueño único, y que quizá solo comparte con su iguales. Jamás aceptará que un porquero, en este caso un Levy Rincón o un Físico Impuro, o tal vez un Jakeratón , salgan a disputarle su pedestal que no es más que la opinión publicada

 

En su video, lleno de suficiencia y sin ninguna prueba, sale a decir que las bodegas petristas desprestigian a periodistas y formadores de opinión que se atrevan a contradecir o criticar a Gustavo Petro. Y digo sin ninguna prueba porque si hay una bodega coordinada debe haber dinero de por medio, dinero que él como periodista debe saber rastrear y presentar documentos, recibos o audios que demuestran que está dirigiendo algún ataque. Pero no, él solo sale a señalar y usar lugares comunes.

 

Otro lugar común que utiliza es el de señalar que hay cuentas que desde el anonimato y con gran fuerza lo atacan a él y otros periodistas. Hay varias razones por las cuales en Colombia se suele ejercer el anonimato para hacer crítica: todo aquel que alce la voz será silenciado a punta de fusil, y eso Akerman lo sabe, pero no lo va a reconocer, porque lo de él es la verdad, su verdad, la verdad dicha pero por él y su grupúsculo. 

 

La verdad está por encima de las categorías sociales, dice entre líneas Agamenón, pero su porquero le recuerda desde su sucia posición que no es tan así como él lo proclama. Acá el porquero podría ser Levy , Don Izquierdo o el mismísimo Jokeraton que le han plantado cara al dandy, el chico estudiado en las mejores universidades no solo de Colombia sino del mundo. 

 

Juan de Mairena de Antonio Machado nos da los elementos para comprender la sutil estupidez que revisten personajes como Akerman y tantos otros que se creen dueños de la opinión pública, haciendo de ella un lugar vacío y triste.  

Yohir Akerman

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