Y si empezamos a ser otros.


Por Alejandro Lara Ojeda

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Se lee poco en estos días de colocarse en los zapatos de los demás, de entender la situación de los demás, de sentir a los demás, se olvida que podemos hacer todo por los demás, de que la situación de los demás es nuestra también, de que podemos cambiarla para mejorarla, que se puede cambiar para .

 

Somos gente diferente que puede tener visiones separadas, no podemos iguales en sentir, no podemos iguales en controvertir pero podemos iguales siendo humanos, siendo de verdad seres humanos, todos los días en el mundo oímos de guerra y muerte, de paz y esperanza, de miedos y odios, de distintos pero iguales, no, eso esta mal, no debemos iguales debemos empezar a , si odia empiece a amar, si desea empezar la guerra piense primero en la paz, la segunda opción o quizás el segundo camino siempre esta allí, solo se debe tomar, solo se puede tomar otro.

 

América tiene un serio problema en ser otro, somos mas de lo mismo siendo mas jóvenes, competimos en la supremacía de ser parecidos al mejor, competir siempre es sano, pero no siempre llegando a ser iguales, siempre intentando ser diferentes, el error o el empate se ve como desgracia, fallar esta bien si se sabe que se dio lo mejor, se puede intentar de nuevo mañana, ¿no es así? El empezar a ser otros no es cambiar nuestra personalidad o nuestro estilo de vida, es solo empezar a saber como piensa, como siente, como cambia el otro, se debe empezar a sentir esa forma de química del otro. El ser humano es un ser complicado, es difícil intentar lo que se escribe en estos párrafos, la sociedad moderna nos muestra que entre mas empatía o sentimientos arraigados se tenga por el otro mas difícil se vuelve ser otro, por un lado se tiene el hecho de ser de diferente sexo, las mujeres han luchado desde los principios de los tiempos por ocupar poder, por poder ser escuchadas por el poder ser tenidas en cuenta, es solo el hecho de que por muchas valientes y diferentes luchadoras teniendo un objetivo base se han convertido en poderosas, ya radica un punto de partida diferente al hombre, el hombre, un ser que se ha moldeado a travez del tiempo por ser un ser casi y enfatizo el casi, en ser un ser poderoso, pero solo es una figura débil que siempre ha tenido necesidad de pasar sobre otros para lograr objetivos. Imaginen si se empieza ha hablar de la igualdad de derechos civiles, un nuevo punto de partida donde convergen hombres y mujeres, hombres y mujeres que comparten ser otros y evolucionan siendo otros, proyecten esa convergencia, lograron cambiar el sistema, un sistema impuesto por hombres, que se pudo cambiar por que empezaron a ser otros.

 

Igualdad, poder, escuchar, sentir, cambiar, son palabras, son solo palabras escritas en un papel, pero hubo y hay gente que pudo plasmar esas palabras siendo otros, siendo diferentes, con puntos de partida muy desiguales, con comienzos desastrosos, algunos con finales igual de desastrosos, pero que sabían que no lo hacían por ellos sino por el sol que saldría mañana, por el sol que iluminaba a todos, por el sol que brillaba para empezar de nuevo si era necesario, por el atardecer que a muchos se llevo y que la luna recibió, la gente empieza a sentir los zapatos del otro y empieza a sentirse el otro cuando la perdida, el dolor, la felicidad, la honestidad, el respeto son llevados a un nuevo nivel y no es de comprensión es de expresión,  si se da un paso atrás y se observa el panorama se puede encontrar que la historia ha sido injusta y no, no con algunos, con todos, la humanidad no ha comprendido de que el ser iguales no vale de nada, el ser diferentes esta bien, el ser comprendidos esta bien,  el saber el poder de la lucha esta bien, pero hay algo mas importante que todo, el empezar a ser otro es lo que nos llevara a ser una sociedad, es lo que nos llevara ha hacer humanidad.

 

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