Víctimas

El “Amor a los Toros”: Un amor tenebroso         

Por Juan Trujillo Cabrera

Quizás uno de los amores mas desbordados que se pueden ver en la madre , es el que experimentan los aficionados a los .

Según el sicólogo Cecilio Paniagua, la de toros es redonda como una cama grupal, porque el círculo es la figura que agrupa e iguala a los espectadores. A medida que se desarrolla la fiesta, la estratificación se irá perdiendo y eldesenfreno los nivelará a todos en sus instintos más bajos

Las mujeres asisten a las gradas con la creencia popular, que sacrificio público aumentará considerablemente sex appeal.

Quién paga la entrada sabe de antemano que verá matar siquiera a uno de los invitados: el toro. Pero el festín también está diseñado para deleitarse con el estrés de la muerte al que se exponen los caballos, el banderillero, el rejoneador, el picador y por supuesto, el matador.

Dice Paniagua que, aunque el espectador considera su afición la más racional y culta de las expresiones, su aturdidas se bate en un conflicto de deseos: ver corneado al torero o ver muerto al animal. Cualquiera de los dos liberará sus pulsiones reprimidas durante la temporada.

El hombre se identifica con la inteligencia del matador, que supera la fuerza bruta del animal. Pero quizás la mujer aficionada se refleja más en la bestia de 500 kilos, rebelde, indomable y bravía, que finalmente es clavada hasta morir de .

El torero, por su parte, se ama desenfrenadamente a sí mismo, al punto que prefiere morir corneado que pasar al olvido. Para el “mataor” es mejor matricularse en la escuela de tauromaquia que en una universidad. Al fin y al cabo, los toros dan más fama y plata que los libros.

Una vez termina la tortura y muerte del animal, siguen los remates de corridas donde toda clase de recuerdos bizarrosliberan la pasión contenida de los aficionados.

Así, el plan de muchos para después de la Paz de la Navidad y de haber cantado hasta el cansancio El burrito de Belén, es desatar su amor a los Toros.

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