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Venezuela. La salida masiva de sus ciudadanos

lleva en una crisis institucional y que año con año se agudiza. Una crisis que tiene un trasfondo político e ideológico enorme. Y los medios de comunicación tradicionales y de más preocupados por su vecino Venezuela que por sus propios problemas que no son pocos, quieren a toda costa contarnos el cuento desabrido de que responsabilidad es del gobierno venezolano y que los opositores no son más que mansas ovejas que viven tiernas y ajenas al magno problema. No en vano, las muertes de chavistas en manos de la no han sido pocas; los montajes que se ven en las redes por cuenta de por ejemplo de la Tintori no son sino muestra de la falacia que se vive al interior de la .

Sin embargo vamos a hablar de las cifras de las migraciones que tiene el pueblo venezolano y las necesidades que les vemos pasar día con día en nuestro país. que llegan con la esperanza de refugio mientras pasa la tempestad en su país. Mientras se resuelve el caos institucional en que está sumido su territorio. En tiempos lejanos Venezuela era una de las economías más prosperas de la región y albergaba gran cantidad de ciudadanos de todas las nacionalidades. En los años sesenta, setenta y ochenta eran muchos los colombianos que llegaban a Venezuela en busca de mejores ingresos. Hoy la cosa es al contrario, por ser un país vecino, los escogen a Colombia como su lugar de llegada o al menos de transito mientras logran llegar a países con economías más consolidadas como Chile y Perú.

El drama que viven los hermanos venezolanos es enorme, desde dormir en parques hasta mendigar un mendrugo de pan. Y cada día llegan más venezolanos a todas las ciudades del país. Llegan con su petate ligero y con una mirada tranquila a pesar de saberse fuera de su círculo de confianza. Llegan en busca de trabajo, y llegan a realizar trabajos que nunca se imaginaron tener que realizar. Vemos odontólogos haciendo servicios varios, a publicistas haciendo de patines en las empresas, y realizando un sinnúmero de oficios en nuestro país. No hay día que uno salga a una heladería o restaurante, a una barbería o gym y no se encuentre con un hermano venezolano. Y hoy el éxodo de venezolanos a nuestro país parece más gigante. Por una que asusta y amedranta; y que por cuenta de la oposición que no quiere aceptar el llamado del gobierno al dialogo.

Los lugares donde más se registran llegada de venezolanos son: Bogotá, Cúcuta, Medellín, Arauca, Puerto Carreño, Ipiales, Cartagena, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. En el año de dos mil catorce se registraron oficialmente la llegada de 291.539; en dos mil quince llegaron 329.478; en dos mil dieciséis arribaron 378.597; y a enero de dos mil diecisiete habías entrado 47.094 venezolanos, doblando la entrada que para el mismo, mes de dos mil dieciséis habían entrado al país, que fue de 20.825 venezolanos. Y lo preocupante del asunto es que en la situación en Venezuela pareciera que no se fuera a solucionar en un futuro cercano; y lo otro es que el país no tiene una implementación de Política pública para ayudar a mitigar los problemas que padecen nuestros hermanos venezolanos en el país. Mucho se habla y poco se hace de manera institucional para garantizar los derechos de nuestros hermanos venezolanos.

Quisiera invitar a la sociedad en general que piense maneras de poder brindarles una mano a nuestros vecinos venezolanos, pues en esta hora aciaga nos debemos permitir un máximo de solidaridad con los hermanos que necesitan de toda nuestra comprensión y solidaridad. La diáspora venezolana necesita con urgencia crear estrategias y campañas efectivas que hagan que su tránsito por los diferentes países de llegada sea más amable y benévola. Hoy tenemos herramientas útiles y efectivas para crear estas estrategias y crear campañas altamente impactantes en los venezolanos.

Todos y cada uno de los días en nuestro país hay noticas y titulares sobre la situación de venezolanos en el mundo, pero más allá de eso, lo que necesita Venezuela es que sus dirigentes políticos logren un acuerdo democrático verdadero que los lleve a encontrar el camino de la paz y la concordia. Y así no tengan sus ciudadanos que salir corriendo de su país. Más allá de hallar culpables y señalar responsables, lo realmente urgente es un dialogo respetuoso y franco entro todos los sectores de la sociedad venezolana. Ver venezolanos apostados en los parques de las ciudades colombianas, sufriendo de frio, hambre, muchas veces con niños en medio de la calamidad es duro, pero para nosotros que estamos de espectadores no es más que otro drama que vive el mundo, sin embargo, debemos dar pasos para ayudar al pueblo venezolano que llega a nuestro país desde nuestras posibilidades, y así mitigar un poco el impacto estresante que causa el tener que salir del territorio propio para hacer tránsito por un territorio extraño y en ocasiones hostil. La vida tiene maneras extrañas de mostrarnos los caminos, pero si pensamos en nuestros vecinos no como unos extraños sino como lo que realmente son: vecinos que necesitan una mano amiga, una sonrisa con quien sentir que pueden seguir construyendo una vida en medio de la tragedia que les ha tocado vivir. La empatía es importante en estos momentos, y es una herramienta fundamental a la hora de darle solución a el drama de los inmigrantes venezolanos.

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