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Uber o despilfarro de lo absurdo

o el despilfarro de lo absurdo.

Quienes salen a trabajar con sus máquinas bien engrasadas y limpias, saben que todo se puede y con esa convicción comienzan su día. Hay monopolios que barruntan su caída. Y eso les da pánico. Las economías emergentes ya no son un espejismo lejano. Son una realidad cruda y contundente. Hoy hubo un paro protestando contra una aplicación que ofrece una solución no solo a una parte sino a varias.

 

Ofrece una solución a quienes están mamados del servicio marrullero de los amarillos, y otra a quienes prestan el servicio, que en muchos casos están mamados de no recibir un peso para su subsistencia. Y así las cosas se preguntaría uno: ¿Qué hay de malo con esta aplicación o plataforma internacional? Pues de manera rápida, y haciendo un paneo sin muchas consideraciones y sin mirada crítica, podemos decir que la plataforma no paga impuesto a (falso), que vulnera el derecho al trabajo de los millones de colombianos que manejan y viven de un . Pero acá viene lo interesante del asunto: esto no solo pasa con UBER. Por qué entonces solo nos ensañamos con ella. Por qué, como dijo el ex ministro de las , no hacer lo mismo con  o con . Si uno mira el panorama de los hoteles frente a y las compañías de telecomunicaciones frente a WHATSAPP, no es muy diferente.

Lo que sí es diferente se resume en una palabra: mafia. Sí, mafia y delincuencia organizada. Los hoteles no temen a la competencia, las compañías de telecomunicaciones menos, y si ellas sí pagan prestaciones a sus empleados, ellas sí ofrecen garantías a sus colaboradores. Claro, no estoy diciendo que son la Madre Teresa, pero mal o bien tratan de repartir de manera más o menos, menos que más, equitativa el pastel. A diferencia de lo sucedido con los amarillos, taxis, son nada más y nada menos que esclavos modernos, sin prestaciones de ley, sin vacaciones, sin una manera digna de trabajar. Y de tras de todo eso no hay sino mafia y un Estado vulnerable y cabrón.

 

Hasta que las instituciones en Colombia no sean inclusivas no vamos a dejar de defender lo indefendible. Acá se quiere tapar el sol con un dedo. La economía digital ya arrancó y no habrá manera de pararla. Así de simple y de absurdo. Absurdo porque queremos hacer despilfarro de fuerza y energías defendiendo lo indefendible.

 

Pero falta pasar el rastrillo a UBER, una aplicación que se lucra a costas de los miles de colombianos que por una u otra razón se quedaron sin empleo. Una aplicación que gana por punta y punta, pues maneja el dinero prodiucido por esos miles de colombianos que ingresan con una esperanza de ganar un centavo, manejan su dinero por una semana, esto es, los señores de UBER pagan semanalmente, pero reciben el dinero diariamente, ya sea en efectivo o en tarjetas de crédito, y ganan un porcentaje de lo producido por estos “socios”, en otros países este porcentaje es menor, en nuestro país es de un elevadísimo veinticinco porciento.

 

De quién es la fuerza de trabajo, de quien es la maquinaria, de quien es el tiempo, UBER, no tiene nada de esto, por lo menos en nuestro país. Lo único que tiene, es un concepto, una idea, una plataforma y desde ahí explota a los incautos y/o desesperados que deciden conectarse a la plataforma o aplicación. Esta empresa le importa más bien poco que se necesite cambiar llantas, cambiar aceite, poner combustible y demás desgaste del vehículo y sin descontar el desgasto humano. Una empresa que lo invita a uno con una campaña mentirosa y abusiva, una campaña que le dice a uno que uno es socio de ello y utiliza un eslogan que dice: maneja tu carro y se tu propio jefe. Todo falso, pues desde que decides trabajar con ellos lo único que puede hacer si te alcanzas a percatar pronto es que lo mejor es desconectarte de esa perversa aplicación. Aplicación que tiene una llamativa manera de jugar con la mente de sus trabajadores, con algoritmo muy bien diseñado para explotar, el leguaje divino también se puede usar para perversas intenciones.

 

Exige al cliente que te califique, del uno al cinco, y eso te hace merecedor a más o menos viajes según tu calificación. Le manda señales a cada momento desde que decides conectarte a la aplicación, de muchas maneras y una de ellas es o son las famosas tarifas dinámicas, de esa manera te dicen subliminalmente, aunque parezca chiste, no lo es, que no te desconectes y así vas a ganar más dinero. Pero todo aquel que se haya conectado a la aplicación y haya trabajado con esta plataforma el tiempo suficiente, bueno y haga cuentas serias, sabe que con esta aplicación el único que gana es UBER, los ‘socios’ pierden por todas las puntas, y esto lo digo con conocimiento de causa, pues alcancé hacer setecientos viajes con una calificación de cuatro punto nueve.

 

Concluyendo puedo decir que esta aplicación es una institución extractiva con aires de inclusiva. No hay un reparto equitativo del dinero y lo peor es que se ufana de que sí. En la web hay muchas menciones sobre este problema, donde afirman que UBER son unos hijos de puta de tiempo completo.

 

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