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Temor por desastre sanitario en alberges rohinyás Bangladés

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El escenario en Bangladés ha alarmado a Naciones Unidas y a las ONG, que hicieron un pedido urgente de ayuda para evitar un desastre sanitario a causa de la insuficiencia de alimentos, de agua y de campamentos llenos de excrementos.
La aseveró este viernes que se necesitarán 1200 millones de dólares en los seis próximos meses para hacer frente a la “catastrófica” crisis humanitaria de los refugiados rohinyás, procedentes de Myanmar, antigua Birmania.
“Se dan todas las condiciones para que se declare una epidemia y que ésta se transforme en un desastre de gran amplitud”, explicó Robert Onus, coordinador de emergencias de la ONG (MSF), en un comunicado publicado el jueves por la noche.
Médicos Sin Fronteras teme que se declare una epidemia de cólera y sarampión.
Más de 429.000 musulmanes rohinyás huyeron a Blangladés en las últimas semanas para escapar de una campaña de represión ejecutada por el ejército birmano que la ONU tildó de “limpieza étnica”.
A su llegada a Bangladés, los miembros de esa minoría de Myanmar se encuentran con unos campamentos desbordados y se ven obligados a instalarse en las colinas o bajo toldos al borde de las vías. Las lluvias torrenciales de los últimos días transformaron la zona en un barrizal.
“Los alberges están superpoblados en este momento, literalmente desbordados”, declaró en Ginebra Andrej Mahecic, portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que evocó el riesgo de enfermedades.

El terreno es montañoso, sujeto a deslizamientos de tierra, y no hay excusados. Cuando caminamos por el campamento, chapoteamos en agua sucia y heces”, explicó Kate White, coordinadora médica de emergencias de Médicos Sin Fronteras.
Quienes son los rohinyás
Han sido descritos por Naciones Unidas como una población “sin Estado” y “virtualmente sin amigos” entre las otras comunidades de la nación asiática
Los rohinyá han padecido décadas de persecuciones en Myanmar, la antigua Birmania, donde la religión mayoritaria es el budismo.
En ese país no son tenidos como ciudadanos, porque no tienen reconocimiento como grupo étnico.
Y el origen de este pueblo sigue siendo extensamente debatido.
Ellos afirman que son indígenas del estado de Rakhine descendientes de mercantes árabes, pero el Estado birmano asegura que son migrantes musulmanes que se originaron en Bangladesh y emigraron a Myanmar durante la ocupación británica.
Desde 1948, cuando se independizó el país, han sido víctimas de tortura, negligencia y represión.
El Estado les prohíbe casarse o viajar sin permiso de las autoridades y no tienen derecho a poseer tierra ni propiedades.
Precisamente, la pasada semana la comisión de Naciones Unidas sobre el estado de Rakhine -donde se concentran la mayoría del millón de que viven en Myanmar- pidió en su informe final que el gobierno extienda la ciudadanía a los musulmanes y les garantice la libertad de movimiento.
Unas 120.000 personas están confinadas en campos para desplazados.
Se cree que la brutal represión histórica en su contra ha creado una diáspora de por lo menos otro millón en varias partes del mundo.
En 2012, por ejemplo, 100.000 rohingyas o rohinyás huyeron de sus hogares en medio de pugnas mortales entre musulmanes y budistas.
Desde entonces la segregación ha ido en aumento y los rohingyas se concentran sobre todo en Maungdaw y Buthidaung, en la remota zona del norte de Rakhine, uno de los estados más pobres de Myanmar.
La minoría “étnica” birmana rohinyá está calificada como una de las comunidades más hostigadas del mundo. Antes de la crisis actual, alrededor de un millón vivían en Birmania, un país que les retiró la ciudadanía y en el que son considerados extranjeros desde 1982.

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