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Ñoño Elías, la ñoñomanía y el cinismo declarado

En agosto de 2017 fue capturado por orden de la Corte Suprema de Justicia por sus nexos con el escándalo de Odebrecht

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Bernardo Miguel ‘el Ñoño’ Elías es uno de los caciques electorales del Caribe colombiano. Nació en el tristemente famoso municipio de Sahagún, Córdoba el 17 de noviembre de 1976. Es ingeniero civil de la Universidad de la Salle y realizó una especialización en Gerencia de Construcciones en la Universidad Javeriana de Bogotá. Su carrera política inició en el 2006 cuando fue electo Representante a la Cámara por el departamento de Córdoba. Cuatro años después, fue elegido Senador de la República representando a este mismo departamento. En este periodo no sobresalió por ningún debate de control político ni por haber impulsado ninguna ley, por lo cual era un desconocido hasta las elecciones del 2014 en donde fue el tercer senador más votado del país detrás de Jorge Robledo y de Musa Besaile.

La semana inmediatamente anterior lo escuchamos por medios de comunicación y redes sociales quejándose por su dignidad, esto es, diciendo que las instalaciones penitenciarias donde está recluido, por pícaro y corrupto, no estaban a la altura de su persona. No más nos podemos imaginar si él se queja siendo quien y sabiendo el poder que aún ostenta, como les tocará a los demás presos de a pie, esos que no tienen ni para pagar un abogado.

El descaro de este personaje no tiene límite, ya sabemos que fue la ficha clave en el caso Odebrecht y quien repartió las coimas entregadas por “la multinacional del crimen”, y quien obtuvo la mayor cuota de asignaciones de la Nación a las alcaldías y gobernaciones por indicación de los legisladores y por esto precisamente fue una de las mayores votaciones del 2014. Era un aliado clave del gobierno de Juan Manuel Santos, quien no solo lo enmermeló para el departamento de Córdoba sino que también tuvo parte por el departamento de La Guajira ya que este departamento no tiene parlamentario propio.
El Ñoño Elías es un personaje muy querido, exageradamente querido en su departamento, pues como lo dicen en las esquinas cordobesas, “el man si piensa en su pueblo”, y esto lo dicen porque “el man” sabe que repartiendo un poco de lo que le llega tiene a sus electores en el bolsillo. Dicen que da formulas médicas, alimentos, recomienda para puestos públicos y privados, fiestas y parrandas amenizadas por músicos de renombre y no tanto, y hasta uno que otro billete de 50 K. así ha sabido ganarse a sus electores. Hay un dicho que suena en demasía en las calles de Sahagún y otros municipios de Córdoba: “digan lo que diga, en Sahagún votamos por el que diga ñoño Elías”

En agosto de 2017 fue capturado por orden de la Corte Suprema de Justicia por sus nexos con el escándalo de Odebrecht. Fue el primer parlamentario que cayó en desgracia por este mediatico caso. Y aún hoy sale en cámara como si fuera el honorable senador de otrora y no el pillo y corrupto que es, porque tipos como este, es de los peores criminales que pueda tener un país, pues impacta a millones de personas. Y que no me digan que hay peores, pues sí, eso es cierto, los grandes capos de la corrupción están en Bogotá y tienen los mejores apellidos y se reúnen en los mejores clubes del país. No son cordobeses, ni bolivarenses, ni mucho menos atlanticenses, son rolos, sus apellidos todos los conocemos. Sin embargo pedimos que personajes como Ñoño Elías no deben seguir saliendo en cámara como si fueran ciudadanos honorables.

Recuerden que son criminales y de los peores. Vida y obra de este personaje de tan solo 40 años de edad, es larga, salía con Juan Manuel Santos montado en el avión presidencial, seguramente cuadrando los mililitros de mermelada que iba a recibir. Triste historia de un país que tiene esta clase de dirigentes y que a pesar de saberse todo lo que se sabe el cambio institucional está lejos, pues han sabido capitalizar la desidia de una ciudadanía que es escéptica y apática del acontecer político nacional. Ya deberíamos estar marchando exigiendo cambios profundos de las instituciones colombianas. Pidiendo renuncias y exigiendo cárcel para aquellos que se embolsillan los recursos de todos los colombianos.

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