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Mark Zuckerberg, monopolio y acumulación

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Por Alexander Quiñones Moncaleano

Ya a la edad de 12 años emprendió su camino; un joven brillante y dedicado. En 2002, con tan solo 18 años ingresa a Harvard y dos años más tarde crea The , una red que consistía en conectar a los estudiantes de la universidad. Pero con lo que no contaba fue con el éxito rotundo de su emprendimiento.

Lo que comenzó como un proyecto hippie entre compañeros de universidad desbordó todas las expectativas en un corto periodo de tiempo. En tan sólo dos semanas dos tercios de los estudiantes de Harvard se habían registrado en Facebook, y coincidiendo con las vacaciones de verano de ese mismo año lo habían hecho más de treinta universidades de Estados Unidos. Cuando acabaron las clases, aprovechó para mudarse a Palo Alto, California, la meca de la tecnología y montar su primera oficina. Aunque la primera intención del chico universitario era retomar su carrera en Harvard tras el receso, el emprendimiento iba viento en popa y requería su atención, por lo que decidió abandonar Harvard y permanecer en la costa oeste. Y allí se quedó y aún hoy vive ahí.

La historia de Facebook ha tenido muchos dramas, involucrando pasiones humanas y desventuras entre amigos. Cosa que aún hoy se encuentra bajo un manto de dudas y secreto. Pues Eduardo Saverin, uno de los cuatro cofundadores lo hicieron a un lado pero igual salió con un arreglo que contó, se especula pues no hay nada escrito o público al respecto, con el 5 % de las acciones de la empresa y su silencio. Ese 5 % por ciento se calcula que equivale a unos 95 mil millones de dólares, según el Wall Street Journal. Un arreglo que lo hace millonario y con un nombre, aunque no oficial, en la creación en una de las empresas más exitosas de los últimos años.

Mark Zuckerberg es un tipo con ambición y agallas, un acumulador y ávido de , no sólo creo Facebook sino que compró e . Al darse cuenta que la compañía creada por Jan Koum tenía uno de los potenciales más grandes de la industria de las apps, Mark decidió hacer una oferta irresistible. Jan Koum oriundo de Kiev, de pequeño jamás tuvo agua caliente en su hogar, sobrevivió con cupones de comida cuando emigró a Estados Unidos con 17 años y acaba de convertirse en millonario de . La empresa que creó hace 5 años, WhatsApp, será la mayor compra de la historia de Facebook.

Orgulloso de su espectacular progreso y en un gesto cargado de simbolismo y humildad, Koum ha decidido firmar el acuerdo de 19,000 millones de dólares (unos 247,000 millones de pesos) anunciado el miércoles en el centro social donde acudía con su madre a recoger los vales de ayuda alimenticia en sus primeros años en Estados Unidos, país al que llegaron huyendo de las tensiones políticas de la Ucrania soviética.

Koum, de 38 años e hijo de un albañil y una ama de casa ya fallecidos, es un hombre modesto, celoso de su vida privada y conocido por tener principios muy sólidos, unas ideas de las que ha dejado claro que no va a alejarse a pesar de que su empresa de 55 empleados pasará a manos Facebook, la red social más popular del mundo y cuya filosofía es antagónica en muchos aspectos al espíritu con el que Koum creó su popular servicio de mensajería instantánea.

Pero esta no es la única empresa que ha adquirido Zuckerberg, también se quedó con la popular Instagram, creada por los jóvenes Kevin Systrom y Mike Krieger El 9 de abril de 2012 se anunció que Facebook había adquirido Instagram por 1000 millones de dólares. App exitosa que aparece en el mercado, app que compra el judío billonario. Y si esto no es acaparación, monopolio y un marcado carácter obsesivo compulsivo con retención de esfínteres, no sé qué sea. Cuando empezó su crecimiento exponencial, el joven judío hizo una oferta que Evan Spiegel rechazó, al año elevó la oferta y nuevamente Spiegel la descartó, y así, hasta que el gran Mark Zuckerberg empezó el contraataque e implementó el plagio como sistema empresarial para tumbar a , pues la app estaba creciendo de manera exponencial sobre manera entre los más jóvenes, y esto puso nervioso al judío acaparador.

Así empezó a copiar aspectos como las historias efímeras, tanto en Facebook como Instagram, pero Spiegel ya lo dijo, a su manera y muy convincente por lo demás: Aun así, “Si quieres ser una firma creativa, tienes que disfrutar cuando la competencia copia el producto, porque eso quiere decir que es bueno”. Pero aun cuando el creador no le de mucha importancia, el asunto no deja duda a la reflexión sobre conductas no muy éticas, y aunque muchos digan que en los negocios no hay tal, sí podemos decir que Zuckerberg es un gran acumulador de riqueza, poder y gloria, y pues este es uno de los grandes problemas de la humanidad actualmente, y por eso las brechas cada vez más grandes entre ricos y pobres. Y aunque se quiera dar poses de filántropo no es más que otro especulador y acaparador más de capital y ya sabemos a dónde nos llevará esto como especie. Y hay que recordar que nada crece infinitamente, y la termina siendo el problema central del individuo y la especie.

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