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Los escritores latinoamericanos que quieren asesinar a Gabo

Por Alexander Quiñones Moncaleano

El Boom latinoamericano puso en el mapa mundial a los de América Latina. No solo fueron grandes , sino además muy mediáticos y con un carisma extraordinario. Involucrados en política, en amores y con el jet set europeo. Eran tipos con personalidades magnéticas que supieron venderse a nivel mundial. Vivian en los centros de la alta cultura, como y . Bohemios y propensos al romance. Escritores de mamotretos, y que escudriñaban en el alma humana de una manera que antes no se había visto en el continente.

Entre los que destacan se encuentran peruanos, argentinos, chilenos y colombianos. Un combo que supo apoderarse de las historias, las letras y las ventas. El parche era ameno y mantenía una camaradería cómplice. Les gustaba el drama y la política. Muchos estuvieron cercanos al comunismo, otros sentaron una distancia crítica proporcionada. Y rivales sempiternos entre ellos, con celos y desventura que terminaron por separarlos. Pero hubo uno que marcó indeleblemente a todas las siguientes generaciones de escritores, tanto que no aceptó términos medios, por decirlo de alguna manera. A Gabriel García Márquez, o lo aman o lo odian. Y hoy por hoy todos quieren dejar atrás ese pesado lastre. Todos escriben desde la otra orilla. Todos sienten el pesado petate y quieren dejarlo en la primera esquina que encuentren. Y entre más reconocidos son más gritan que no quieren cargar más esa cruz.

El boom lo marcó predominantemente, el argentino Julio el chileno José , el mexicano , el peruano Mario Vargas Llosa, y su llegada tardía pero que sería determinante para la consolidación del movimiento, el colombiano Gabriel García Márquez. El movimiento se gesta en la década de los sesenta y setenta, y se esparce por el mundo entero. Julio Cortázar fue el pionero, el hombre de brazos grandes que pluma en mano se abrió paso escribiendo Rayuela en el año de 1963, y que alcanzó inmensa notoriedad y ruido en el mundo de las letras; sus cuentos también fueron especialmente conocidos por sus descripciones y profundidades psicológicas. El caballero que tenía grandes contactos y un genio sin igual fue el mexicano , diplomático y casanova, se aventuró en las profundidades del alma humana, haciendo relatos de misterio y gran ambigüedad. Aura una de sus nouvelle más conocidas hizo gran carrera y se lee y se vende aún hoy en el mundo entero. José Donosos un chileno que escribió mamotretos como El obsceno pájaro de la noche, con personajes secundarios que dejaron huella en sus lectores, personajes como la Peta Ponce, invisible y presente a lo largo de la . se río sin parar de la clase media alta chilena, con ese humor fino e inteligente que lo caracterizó. El hipocondriaco de nacimiento, sabía muy bien como describir a su sociedad y burlarse encantadoramente de ella. El peruano de derechas y brabucón por excelencia. Escribió novela de gran trasfondo histórico e impacto en la sociedad. Era y es pendenciero per ce. Tanto así que le clavó un puñetazo a , a la salida de un estreno de película. Puñetazo que nunca ha sido esclarecido por ninguno de los dos involucrados. Muchos se aventuran a decir que fue un problema de faldas, desatado por el costeño mujeriego que sedujo o trató de seducir a la esposa (tía) del peruano. Hasta hace poco, después de la muerte de , Vargas Llosa ha mencionado algo del asunto pero de manera vaga.

Pero el que ha sido el más grande de ellos y que de una u otra manera cimentó la fama del boom fue el colombiano Gabriel García Márquez. El gran escritor, el costeño descomplicado y alegre. El de la pinta extravagante y la camisa guayabera. El exiliado, el parricida, el amigo, el hombre al que aman y odian con gran intensidad. El amigo de Fidel y del Rey Juan Carlos, el íntimo de Bill Clinton. El escritor de la monumental novela Cien Años de Soledad. Esa novela que apenas fue publicada fue aclamada y vendida por el globo entero de manera vertiginosa. Publicada en 1967 en Buenos Aires. Traducida a más de veinte idiomas. Y sus herederos la quieren superar, dejar atrás, olvidar. En tanto más grande es el escritor postGabo, con más fuerza quiere dejar lejos ese petate. Los escritores Latinoamericanos se quieren desmarcar de esa sombra. Y entre más lo intentan más aferrados se quedan a ella; pues parece ser que es de esas novelas cual nudo gordiano. Entre más deseas desatarlo mejor se aprieta.

Acá mencionaré a algunos. Colombianos unos, latinoamericanos otros. Al primero que mencionaré es al resentido de nacimiento. A Fernando Vallejo, que despotrica de todos y de todos, que es anti todo, hasta antioqueño. Se atrevió a decir que Gabo era mal escritor, y claro en el mundo dela doxa (δόξα) se puede decir de todo, no hay quien lo impida, y la estética es así, subjetiva en demasía, y nada que hacer. Pero él mismo, Vallejo mismo, el colombiano, no el peruano, quisiera que no lo relacionaran con el gigante de la literatura universal, pues allá no ha llegado y me atrevo a decir que no llegará ninguna de sus novelas, por buenas que sean, pues ya Cien años de soledad está en el mismo nivel de un Quijote, de un Ulises. Otro escritor que cada cierto tiempo habla y escribe sobre Gabo es un peruano, excelente novelista, novelas como Abril Rojo le han dado un lugar en la vida literaria de nuestra América, Santiago Rocangliolo, no hace sino gritar cual loco de pueblo, que Gabo y el realismo mágico ya no nos representa, bueno, opiniones, opiniones de aquel que quiere dejar su pasado atrás. Y para terminar no puedo dejar de nombrar a otro escritor, colombiano, joven, muy joven, cuarenta y cuatro años, bogotano, dandi, pero más bien flojo novelista. Que lo dice sin sonrojo, no soy influenciado por Gabo, y me tiene harto que me sigan preguntando por esa influencia. Para ser parricida se debe tener gran temeridad y arrojo, cosa que no tiene Juan Gabriel Vázquez. Por ahí andan otros colombianos, trabajando silenciosos y sin dejarse asustar por el monstruo que fue y es Gabo. Y que quizá logren cortarle la cabeza sin apenas darse cuenta.

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