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Leónidas Bustos, un sinvergüenza de Corte

Pero ¿quién es este macabro personaje? Es especialista en Teoría Jurídica y Filosofía del Derecho, y en Ciencias Penales; tiene maestrías en Derecho y Derecho Procesal; y está completando estudios de doctorado en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas.
Bustos, que llegó a la en 2008, no viene de la Rama Judicial como muchos de sus colegas: su experiencia laboral se ha concentrado alrededor de la academia especialmente de su alma mater, la Universidad Libre. Allí ha dirigido el Departamento de Derecho , el más importante de esa Facultad.
Además de la Libre ha sido profesor de universidades como la Sergio Arboleda y la Militar Nueva Granada y es autor de varias publicaciones especializadas. Como muchos abogados que son docentes, ha litigado en paralelo.
Llegó a la Corte Suprema en 2008 en reemplazo de Mauro Solarte y, aunque coincidió poco tiempo con el gobierno de Álvaro Uribe, fue uno de los magistrados víctima de las ‘chuzadas’ del DAS. Aunque propugnaba por buscar un acercamiento con Uribe antes de conocerse las chuzadas, su postura se modificó con ese hecho. Durante el voraz enfrentamiento que hubo entre la Corte Suprema y el gobierno de Álvaro Uribe, Bustos tuvo un papel clave en la defensa del papel que cumplía esa corporación. Fue una de las víctimas de las chuzadas del DAS y por cuenta de esto se ha declarado impedido en procesos como los de María del Pilar Hurtado y Bernardo Moreno.

En la Corte es reconocido porque tiene la solidez jurídica que le permite fallar con buena argumentación y teniendo en cuenta la realidad de la sociedad. Esa capacidad lo llevó a convertirse rápidamente en el líder de la Penal.
Con la salida de los magistrados Augusto Ibáñez y Yesid Ramírez de la Corte porque terminaron sus periodos, Bustos quedó como cabeza visible de la Sala. Eso se nota en su elección como presidente de la Sala Penal en 2012 y como vicepresidente de la Corte (un cargo que tradicionalmente es la antesala a ser Presidente) en 2014.

Muchos han dicho que fue de la corriente del ex procurador Alejandro Ordoñez, pues su esposa y su exesposa trabajan en el Ministerio Público.

La posición de Leonidas Bustos sobre el proceso de paz también lo puso en el ojo del hurucán. En una entrevista, en febrero de 2016, había dicho que “El derecho no puede ser un obstáculo para la paz, y ninguna institución jurídica puede ser una camisa de fuerza”.

Bustos en febrero había casi firmado un cheque en blanco al presidente Juan Manuel Santos. Dijo que creía en las penas alternativas y que era necesario recurrir a la justicia transicional. “Inexorablemente no tiene que imponerse una pena privativa de la libertad; habría que mirar en cuáles casos procede, en cuáles no, y en qué casos se puede sustituir. Lo más importante es la paz”, concluyó en ese momento.

Esas afirmaciones habían generado duras críticas. El exministro Juan Carlos Esguerra, el jurista Hernando Yepes y el historiador Alvaro Tirado Mejía enviaron una carta muy sentida. En esta criticaban que Bustos no podía dar ese tipo de declaraciones públicas y que sus palabras no podían implicar ni a la Corte Suprema ni a los demás magistrados.

Para ellos ese espaldarazo podría llevar a que se concluyera “que si determinadas normas o instituciones, incluidas las que la Carta Política contempla para su reforma, se erigen como obstáculos para la conquista del bien preciado de la paz, lo pertinente sería desconocerlas. Por supuesto, ello equivaldría a un golpe de y al surgimiento de un nuevo orden político y social”

No obstante, el anhelo de contar incondicionalmente con la corte para el proceso de paz se había ido a pique durante la reforma de equilibrio de poderes. Como se recordará, la Corte Suprema fue una de las principales opositoras a ese acto legislativo que recortara muchos privilegios y poderes que tenían las altas cortes. Al lado del fiscal, Bustos se convirtió en el vocero de la rama judicial, que se sentía manoseada por la propuesta bandera del Ejecutivo. Tanto así que en los últimos debates propusieron una Asamblea Nacional Constituyente.

Por eso, la cita de Cartagena de esta semana tenía tanto significado. Era la primera vez que la cúpula de la justicia se reencontraba con el Gobierno después de más de seis meses de guerra fría. El fiscal llegó con el anuncio de que había demandado la reforma, pero Bustos apoyó efusivamente el proceso de paz, que además era el tema del encuentro. Sus palabras gustaron tanto en la Casa de Nariño, que fueron publicadas en la página de la Presidencia de la República.

Busto no quería un proyecto que implicara un serio equilibrio de poderes pues sabía de facto que esto además de restarle poder a las cortes se lo quitaría a él mismo, cosa que no quiere un personaje con las características de Bustos, que le gusta el poder para beneficiarse de él y con ello obtener beneficio pecuniario. Hoy está involucrado en uno de los episodios de más grandes que ha enfrentado la justicia colombiana. Una vergüenza para el país entero por donde se mire; nos enteramos por una institución estadounidense (Drug Enforcement Agency, , por sus siglas en inglés) que el señor Bustos estaba pidiendo nada más y nada menos que 400 millones para favorecer a los senadores Luis Alfredo Ramos, Musa Besaile y Hernán Andrade. Y al parecer es la única manera que sean investigados y sometidos a la justicia los representantes de la ley y el orden institucional colombiano. Senadores, fiscales, magistrados y presidentes involucrados en corrupción y la única manera que sean sometidos es que una entidad de EEUU meta mano.

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