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La Navaja de Ockham

 

 

 

 

 

La de 

Por Alexander Quiñones Moncaleano

 

“Si un signo no es necesario carece de significado. Este es el sentido del principio de Ockham”

 

“La navaja de Ockham no es, por supuesto, una regla justificada arbitrariamente ni por su éxito. Dice que las unidades sígnicas innecesarias no son significantes”

 

 

 

 

La navaja de OCKHAM es un concepto que tiene una significación histórica asaz particular en la visión del occidental, debido, en parte, al golpe que propina a toda la tradición y, sobremanera, al pensamiento de JUAN DUNS y al cambio fundamental de ver las ciencias bajo una reiteración aristotélica de las ciencias naturales. Pero entendamos primero qué es la navaja de OCKHAM  y después qué implicaciones tiene.

 

 

Como religioso y franciscano e hijo de una época, no hay para OCKHAM sino una realidad primaria, Lo Real, autosuficiente, necesaria y absoluta: Dios todopoderoso, creador de todo lo que no es él. Pero reconoce en el hombre una razón autónoma y su ejercicio de la razón está basado en la experiencia y la observación. De lo anterior podemos decir que para OCKHAM todas las cosas, salvo las que guardan contradicción, son posibles para Dios. Es aquí donde entra el famoso principio de la navaja a complementar las ideas antes expuestas: “en vano se hace con más cosas lo que puede hacerse con menos”; o, lo que es lo mismo: “una pluralidad no se puede establecer sin necesidad”; o, de otra manera mejor conocida: “los entes no se deben multiplicar sin necesidad”. Entonces podemos decir que lo que este principio reza es que detrás de todo enunciado debe haber una causa suficiente de su verdad, y tal causa sólo puede ser la observación, una intuición lógica, la revelación divina o una deducción a partir de las anteriores.

 

 

Ockham arremete contra la existencia o relevancia de los aferrándose a la idea de que si el universal es algo existente en sí y que, por lo tanto, ya es un individuo, es algo contradictorio; que, además, exponer lo universal para explicar lo singular, no es explicar, sino duplicar los seres; y también, que situar a lo universal en las cosas singulares, de donde lo sacaría el espíritu por abstracción, es también hacerlo individual -aquí se muestra con eficiencia el llamado principio: la navaja de Ockham-. Podemos decir entonces que Ockham no sitúa los en las palabras, ni en las cosas, sino en las significaciones de una palabra; las palabras en tanto que significan alguna cosa; y súmese a ello la convencionalidad misma. Las palabras como significantes de alguna cosa son naturales.

 

 

El universal es siempre para Ockham un predicado que puede decirse de muchas cosas y que no es una cosa determinada. En referencia a los universales señala que son términos que significan cosas individuales y que las representan en las proposiciones. Decimos con esto que sólo existen las cosas individuales, no hay ni puede haber universales existentes, porque si el universal existe debe ser individual. “No hay realidad común existente a la vez en dos miembros de una especie”.

 

 

Ya para terminar, quiero consignar aquí unas palabras del profesor N. Rossi a propósito de Guillermo de Ockham que explican muy bien el pensamiento filosófico del mismo: “con el Nominalismo, Ockham asesta el golpe de gracia a la escolástica, al considerar los universales como términos, conceptos de la mente separados de las cosas sensibles, limita el conocimiento a lo individual: la única realidad cognoscible es la que viene revelada por la experiencia; la filosofía, separada de la religión, queda abierta de manera exclusiva a los problemas del mundo, del más acá, y todos los hombres, sin distinción, pueden tener acceso a ella.”

 

 

El principio de economía del pensamiento abre el pensamiento hacia la filosofía analítica. 1. La existencia no es algo distinto de la esencia. No hay que multiplicar las distinciones sin necesidad. 2. esencia y [esse] existencia que consignifican al otro. 3. toda cosa naturalmente anterior DIOS puede hacerla sin la posterior. Antes de existir una esencia no se puede llamar sustancia o ente.

 

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