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La exitosa trayectoria empresarial de Tomas y Jerónimo Uribe

Los titanes de la empresa en Colombia

El viernes pasado, esto es, el veintiocho de julio de 2017, los jóvenes hijos del expresidente Álvaro Vélez inauguraron un en la ciudad de Montería, el más grande hasta ahora construido en esa ciudad, con ciento cincuenta locales comerciales y más de treinta y ocho mil metros cuadrados de área. Un mega centro. Apenas fue anunciada la noticia el país les salió al paso con sus críticas y arremetidas contra estos dos jóvenes empresarios.

Pero quienes son estos muchachos que tanto han dado de que hablar en el país. Uribe, nacido el 19 de abril de 1981, y Uribe nacido el 16 de julio de 1983. estudió ingeniería química en la Universidad de los Andes. Jerónimo estudió economía en la misma universidad en la que estudió su hermano mayor. Dos chicos comunes y corrientes, dos delfines más con ínfulas y muy mediáticos. Han sonado desde que estaban en la universidad, con escándalos por copiarse en un examen, hasta el episodio donde hubo cárcel para el joven estudiante Nicolás Castro, por haber formado un grupo de Facebook que denominó “Me comprometo a matar a Jerónimo Uribe, hijo del Álvaro Uribe”.

Después de estos pequeños incidentes que han desatado en el país tormentas alrededor de los inofensivos muchachos y que revistas como Semana han defendido como unos simples , que quieren abrirse paso en los negocios porque la vida pública no es lo de ellos.

Acá puedes encontrar al link donde la revista Semana retrata a los chicos como unos emprendedores más del país: http://www.semana.com/nacion/articulo/los-hijos-del-presidente/97781-3

Los escándalos han pasado por el mundo de las artesanías, por comprar un lote en el municipio de Mosquera, Cundinamarca por 33 millones, para pasar a valorizarse en 3000 millones después de ser declarada la de occidente; el manejo del millonario contrato de los lixiviados y la chatarra en el país. Y ahora arranca el más nuevo y reciente de los hermanos Uribe; debido a los tres centros comerciales que acabaron de abrir en el país, el último de ellos en la ciudad de Montería de donde tienen una estrecha relación con la región y sus habitantes por cuenta de la famosa hacienda El Ubérrimo, “la empresa familiar” como ellos mismos la llaman. Ese último centro comercial tuvo un costo de 120 mil millones de pesos; sin embargo los jóvenes emprendedores ya salieron en su defensa al igual que lo hizo su padre. Ellos no son los dueños del proyecto, son tan solo sus promotores. La idea surge, según el emprendedor contaba ayer en las emisoras nacionales, de su maestría de negocios en Stanford, una idea que hasta una profesora vio como todo un éxito y se unió a ellos para desarrollarla. Hasta acá todo parece ser normal y tranquilo, pero el país ha estado reclamando al exmandatario y a sus hijos la presentación de sus declaraciones de rentas, tema que siempre ha sido evadidos por los muchachos y ni que decir por el exmandatario.

Uno como colombiano, que sabe que hacer empresa en el país no es nada fácil, se puede preguntar ¿Por qué no presentan sus declaraciones de renta y despejan un mar de dudas que han levantado en una década de ejercicio ? Colombia está en mora de pedir por ley que las declaraciones de los funcionarios públicos y sus familiares en primer rango de consanguinidad presenten sus declaraciones de renta a la opinión pública, y no es la primera vez que se pide algo así, pues son años donde medios de comunicación y periodistas vienen tratando que este debate se de en el congreso. Pero al parecer no es algo que les interese mucho a los señores legisladores. Esto ya es un hecho en varios países del mundo y en Colombia nada que pasa de pedidos de la opinión pública y algunos periodistas dedicados a la investigación de nuestra corrupta patria.

No es que uno pueda decir que cuando el rio suena piedras trae, pero es muy extraño que estos prístinos muchachos, tengan que salir a defenderse con palabras airadas y llenos de indignación porque el país les pide cuentas de todos sus negocios envueltos en un manto de dudas. Pues siendo quienes son, la sociedad les tiene los ojos puestos. Y esto se zanjaría no con palabras sino con actos. Señores Uribe presenten su declaración de renta al escrutinio público y dejen que la contaduría forense haga su trabajo. Y no braveando al país y saliendo a decir que son unos perseguidos políticos a causa de ser hijos del señor Álvaro.

no critiques, crea

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