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La Depresión, una enfermedad silenciosa

Por Alexander Quiñones Moncaleano

La es una silenciosa, difícil de diagnosticar, un trastorno del estado de ánimo caracterizado por la presencia persistente de los síntomas básicos y somáticos en la mayoría de los días durante al menos dos semanas. Los síntomas centrales incluyen estado de ánimo bajo y pérdida o deterioro de la motivación, energía, interés y disfrute. Síntomas somáticos incluyen pérdida de apetito y libido, insomnio, despertar temprano en la mañana (más de 2 horas antes de lo normal), actividad física y mental agitada y una variación diurna del estado de ánimo (generalmente los pacientes se sienten particularmente deprimidos en las mañanas). Los síntomas adicionales incluyen pensamientos negativos automáticos, una visión pesimista de sí mismo, el futuro y el presente (la tríada de Becks de la ), ideas suicidas, lágrimas, alexitimia y una baja tolerancia de frustración. Un período único de experimentar estos síntomas se llama un trastorno depresivo mayor, o clínica. La puede o no ser desencadenada por eventos estresantes o traumatismos. Los factores de riesgo incluyen elementos genéticos y sociales (pobreza, falta de confianza, abuso de sustancias psicoactivas) y elementos psicológicos (presencia de trastorno de la personalidad, antecedentes de abuso o distimia.

Un nuevo informe de La Organización Mundial de la Salud () sobre la depresión, indica que es un mal que afecta al 4,4 por ciento de la población del planeta, que se calcula pasa de los trecientos millones de personas, y ubica a por encima del promedio mundial, lo que genera preocupación entre las autoridades en este tema. Según la OMS, este trastorno afecta al 4,7 por ciento de los colombianos. El informe que presenta la OMS está basado en datos tomados en el año 2015.

La depresión es una enfermedad de difícil diagnóstico y tratamiento. Y por esto mismo su cura se ve complicada. Pero además, la depresión, como muchas enfermedades del orden mental, es puesta en segundo orden y no es tratada, sobre todo por quienes la padecen, con la importancia que se merece. No se concibede igual manera una depresión que una diabetes.

Sin embargo la OMS ha catalogado a la depresión como una de las afecciones prioritarias en el Programa de acción para superar la brecha en salud mental, cuyo objetivo consiste en ayudar a los países a ampliar los servicios para personas con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias mediante la prestación de asistencia médica a cargo de profesionales aunque no sean especialistas en salud mental.

El Programa parte del principio de que con una atención adecuada, ayuda y medicación, decenas de millones de personas con trastornos mentales, entre ellos la depresión, podrían tener una vida normal, incluso en entornos con escasos recursos.

El panorama puede cambiar, si las políticas públicas, la sociedad, los medios de comunicación y la sociedad en general se encaminan hacia el cambio y aceptan el verdadero impacto de esta enfermedad.

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