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La Corrupción es el nuevo caballito de batalla

()-La es el nuevo de de nuestros políticos-()

Por Alexander Quiñones Moncaleano

La Silla Vacía

Desde la firma del acuerdo de paz por parte del Gobierno y la guerrilla más antigua del continente, las Farc-EP los políticos no tuvieron más caballito de batalla en que encaramarse para agitar masas y ganar réditos electorales. Todos combatían a la guerrilla, según ellos ese era el coco de la sociedad colombiana. Gracias a las Farc-EP el país vivía sumido en la más degradante de las situaciones, no había inversión extranjera gracias a las Farc-EP, no se podía habitar el país gracias a la Farc-EP, la salud era una caos gracias a las Farc-EP, y así era todo y por todo, gracias a las Farc-EP. Pero el caballito de batalla no puede seguir siendo el mismo, y como dicen por ahí la política es dinámica, los fantasmas que debe utilizar para manejar a las masas debe mudar.

Hoy hay un gran número de políticos con un discurso sino igual por lo menos parecido. Todos y cada uno diagnostica el problema de la sociedad colombiana, que lo catalogan como un cáncer que se come el presupuesto a grandes mordiscos. Ahora el coco, pasó a ser otro de manera rápida y decidida. Y es apenas curioso y llamativo que se truque de manera tranquila un mal por otro, un fantasma por otro, sin apenas causar sorpresa o oprobio. Pero así es, así son nuestros políticos, nuestros dirigentes, la gente que ostenta el , sobre todo el político. Saben de manera clara que para manejar al país y seguir robandoselo deben escoger bien como distraerlo del verdadero problema.

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La sociedad civil tiene un reto, y una oportunidad histórica que debe aprovechar y no dejar pasar así sin más. Pero hay muchas preguntas que deben formularse antes de seguir un análisis de una situación que no tiene cara de que vaya a cambiar pronto.

La primera pregunta que quiero dejar esbozada es la siguiente:¿hay un acuerdo, aunque sea tácito, entre todos los políticos colombianos para elegir el nuevo fantasma que debe recorrer Colombia para así salvaguardar el Quid pro quo? ¿por qué no hay un grupo sin intereses políticos o partidistas reclamando ese derecho a luchar contra la corrupción? ¿cual es la responsabilidad política de la sociedad civil para promover un cambio institucional serio y profundo?

A la primera pregunta, yo estoy convencido que la respuesta es sí, la clase tradicional tiene estrategias y posiciones convergentes, que los mantienen en el poder. Como ya lo he dicho en varias oportunidades en la política representativa está el quid del asunto. Y si no solucionamos esto, es muy complicado darle un ajuste serio y positivo a nuestros derrotero sociales y políticos. El poder es como una droga que no se quiere o no se puede dejar de manera voluntaria. El hombre es un animal político y social con muchas taras, que sino se le pone control desde fuera va querer estar dominando a otros hombre por el tiempo que la misma sociedad se lo permita. Los controles del hombre deben provenir de la sociedad. Así no podrá un solo hombre o grupo minoritario pasar por encima de los intereses de la población en general, como tan a menudo pasa en nuestra patria. Llevamos desde que la República es República gobernados por las mismas cien familias de siempre, ya hay ejercicios de esos al respecto, donde muestran que los apellidos que nos han mal gobernado desde siempre son los Santos, Los Samper, Los Lleras, Los Barco, Los Turbay, Los Valencia, Los López, Los García.

Las respuestas a la segunda pregunta son más complejas. Pero lo que sí podemos decir que es una reacción a estrategias diseñadas por los señores del poder. Se viene dando desde hace mucho, y lo que estimulan estos señores del poder lo que quieren es que no te intereses por la política, que seas apático al respecto, que no te intereses por lo que pase en el gobierno, en los tres poderes. Así ellos podrán manejar a su antojo su feudo, porque así lo ven, como un feudo.

Los ejemplos de cambio al rededor del mundo que hemos podido percibir siempre ha involucrado a la sociedad civil. Es la sociedad civil la que ha logrado ejercer presión para que el cambio institucional se lleve a cabo. El caso de Islandia es uno de los más conocidos y efectivos donde en 2009 la sociedad civil salió a presionar para que políticos, banqueros y otros dirigentes pagaran por el descalabro económico que sufrió el país. Y así fue, fueron presos hasta banqueros, que hasta ese momento eran considerados intocables para el Establishment. Yo se que saldran a decirme que cómo me atrevo a comparar a Islandia con Colombia, donde los grados de libertad son mayores allá y que el atraso de nuestro pueblo es abismal. Pero se que no llegaremos a ser como los escandinavos o nórdicos pronto pero podemos dirigirnos hacia allá. Al menos habrá que visualizar el camino.

Para terminar, propongo que no nos dejemos meter más los dedos a la boca, y aunque sabemos que la corrupción es una gran enfermedad que nos quita mucho, no son los políticos los que vayan acabar con este problema, llamase como quiera, se Claudia López, Germán Vargas, Iván Duque o Sergio Fajardo; no son ellos los que van acabar con la corrupción, para ellos ese es el caballito de batalla que reemplazó a las Farc-EP.

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