In memoriam: Vejez, Enfermedad y Muerte

Por Diana Marcela Mejía Granados

, y . Estas tres sencillas y básicas palabras han ganado bastante fuerza en los últimos tiempos. Miles de campañas publicitarias se han encargado de sembrar en nuestras cabezas un cierto miedo a estos tres procesos naturales de nuestro ciclo de . El espectro sonará bastante extremo y pretencioso pero es muy realista. En un lado del cuadrilátero están los que promocionan de manera sensata estilos de saludable, donde nos enseñan a desarrollar algunas técnicas para lograr algún grado de armonía y equilibrio entre mente, y espíritu. Sin embargo, en el polo opuesto, están los culebreros alquimistas formados en diversas áreas de la salud, dueños del bueno, bonito y barato que nos seducen con sus fórmulas mágicas compuestas de tratamientos estéticos invasivos con resultados “inmediatos” para lucir bellas pieles de porcelana china y cuerpos tan atractivos como los ángeles de Victoria’s Secret, sumado por supuesto a dietas rigurosas con alto contenido de antioxidantes ficticios que: “reducen la formación de especies reactivas de oxígeno y retardan el envejecimiento”, y como toda la carreta suena tan cosmopolita y sofisticada pues qué carajo, probémoslo cierto?. Pero independientemente que pertenezcamos al primero o segundo rebaño, existe algo tan innato, tan intangible que difícilmente podemos corregir o enmendar y es nuestra memoria. La mecánica cerebral es un proceso fisiológico de alto grado de complejidad, donde se conjugan en simultáneo, tareas motoras, sensitivas y cognitivas entre muchas otras.

Es fascinante notar como este órgano es capaz de ejecutar varios comandos inclusive en estados de reposo absoluto como el sueño profundo. Y entonces qué pasaría si Barbies, Jacks LaLannes, Dalais Lamas, Maestros Yoguis, ustedes o yo perdiéramos poco a poco la lucidez y nos diéramos cuenta que estamos perdidos y no tenemos ni la más remota idea de cómo regresar a casa? Pues bien, uno de los tipos más comunes de demencia -que nada tiene que ver con “locura”-, es la enfermedad de , descrita por primera vez en 1906 por Alois . En esta condición, el proceso degenerativo primario sucede por un daño selectivo de grupos de neuronas localizadas en áreas estratégicas del cerebro como lo son el hipocampo, la corteza frontal, los núcleos basales, la y otros puntos de tan enigmático laberinto que es el cerebro. Diversas son las hipótesis que intentan explicar las bases moleculares de esta entidad. Entre aquellas que medio se han logrado descifrar, se proponen oscilaciones entre producción y eliminación inapropiada de sustancias químicas conocidas como neurotransmisores; disfunción y/o acumulación inapropiada de proteínas específicas como el β-amiloide y la proteína Tau (τ) en espacios extracelulares de la masa encefálica; alteraciones en la homeostasis del calcio y de reacciones de óxido-reducción, entre otras.

El conjunto de esta maraña de eventos bioquímicos, genera como resultado final muerte de neuronas y consigo pérdida de las sinapsis, o sea de la comunicación entre ellas. Una seria e irreversible injuria en nuestro invaluable chip, que se traduce en modificaciones de los procesos de juicio, raciocinio, aprendizaje, lenguaje, habilidades de comprensión, orientación, atención, cálculo y memoria. La cuestión va más allá del achaque de haber cumplido 50 o 60 abriles. Infelizmente, ciento once años después de ser descubierta y a pesar de innúmeros estudios, siguen los esfuerzos de la comunidad científica por crear sistemas de diagnóstico precoz y terapias de apoyo y conductuales que actúan retrasando al máximo los síntomas y sus consecuencias devastadoras, que no sólo perjudican a quien la padece sino que también va estropeando despacito a quienes se dedican a cuidar y acompañar a sus dolientes. Si por acaso, tuviéramos a disposición un test predictivo que nos alertara sobre la alta probabilidad de desenvolver Alzheimer en años postreros, de que nos serviría esa información si a la presente no existen intervenciones eficaces. Por qué no hacer de nuestras memorias pequeñas glorias ligeras y fluidas, así las podríamos transformar en cualquier estado de la materia y llevar con nosotros a cualquier lugar del universo.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”
Gabriel García Márquez

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