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Europa azotada por el terrorismo, el turno fue para Barcelona

Por Alexander Quiñones Moncaleano

está siendo atacada, atacada internamente, atacada por chicos dispuestos a no dejarse amedrantar por el , a no sentirse sometidos por un poder simbolico. Ahí están, atacando con lo que tienen a la mano, cuchillos, vehículos, bates, y hasta con sus propios puños. No es raro que cada cierto tiempo aparezcan árabes desquiciados matando gente en lugares concurridos de las cities europeas. , Manchester, Paris, . Todos lugares simbólicos de la cultura occidental. Atacando civiles o fuerza policial. Y terminando siendo abatidos o detenidos prontamente por las fuerzas del Estado.

Europa está en alerta roja y piden a la sociedad en general estar expectantes para tratar de prevenir nuevos ataques. Las fuerzas de seguridad cada vez están más preparadas para contrarrestar ataques pero es casi imposible que esto deje de suceder, dado el factor sorpresa que contienen estos hechos. Nadie se imagina ser arrollado por un vehículo en un lugar como Las o los Champs Elysées, y aun así sucede.

Pero quienes son estos chicos que terminan radicalizados en medio de una sociedad occidental. Asimilados, aceptados e integrados en los ámbitos sociales y culturales de dicha sociedad, y cómo son enganchados a estas células terroristas. Son preguntas que ya están siendo respondidas por especialistas en estos temas. Chicos que aparentemente han sido asimilados por la cultura occidental pero al final de cuentas sienten segregación, odio y menosprecio por lo que son y representan para la sociedad occidental, en el fondo se sienten rechazados y estigmatizados, y ahora cada vez. Pues por cada atentado que se sucede en las cities europeas, hay más sospecha y vigilancia sobre estos chicos. Los muchachos del último atentado, eran por lo menos 8, aunque hasta el momento tan solo han sido identificados 5, de los cuales cuatro han sido abatidos. Crecieron en un pueblo catalán de unos diez mil habitantes llamado Ripoll, donde eran conocidos y queridos por muchos. Chicos como todos, que jugaban a la pelota y se reunían a socializar con los demás muchachos, hasta que un día fueron reclutados y no muy difícilmente convencidos de radicalizarse y perpetrar atentados, matando personas inocentes que nada o poco tienen que ver en un este asunto.

El mundo se ha solidarizado con las trece mortales y con los cientos de heridos que hubo en Las Ramblas, los lloraron y acompañaron desde la distancia con lágrimas y gran tristeza y no es para más, pues la sociedad no quiere ver más muertes de inocentes y caídos en una guerra a la que no pertenecen.

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