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Hacer empresa en Colombia o morir en el intento

Por Alexander Quiñones Moncaleano

Cuando empiezas a y cuentas con treinta y tres años de edad, y estás emocionado con la idea de ser tu propio y no tener que rendirle cuentas a nadie, no te percatas que lo que se viene es un asunto duro y complejo, que necesita de un aprendizaje dinámico y continuo de muchos aspectos del mundo de los negocios y empresarial. Hay cosas que ni siquiera se te han pasado por la cabeza. Cosas tales como que hay que aprender de , de leyes, de logística, de posicionamiento y de tantas cosas más.

La idea es encantadora, pero debes identificar el camino a seguir, o tarde o temprano el mundo de los negocios te va a pasar factura. La primera empresa que a la postre fundé fue una pequeña independiente ubicada en un mal lugar. Era de unos 40 metros cuadrados, en un exclusivo lugar de una ciudad intermedia de Colombia. Habíamos tenido en cuenta diseño, nombre de la marca. Pero no penamos en cosas como el tránsito de personas por el sector que quedaba la . Y por ahí empezó el calvario, cuando empiezas a darte cuenta que no pasan las suficientes personas por el frente de tu negocio, inevitablemente te das cuenta que no va a entrar nadie a menos que busques la manera de conozcan tu sitio. Por más ofertas que tengas, por más bonito y acogedor que sea tu sitio, por más que te sientas preparado para atender a la gente y saber de libros, esto no va a ser suficiente, pues si no hay tránsito de personas no hay posibles clientes a quien atender. Muchas personas dicen que en Colombia en general no leen y no comprar libros; y en en particular pasa lo mismo. Yo no estoy de acuerdo con eso. Colombia lee y compra libros, no al ritmo de México, Chile o Argentina pero hay un nicho de mercado y eso lo saben muy bien librerías de éxito como la Lerner o La Nacional.

Y aunque vender libros no sea fácil, se puede. El libro no es un artículo de primera necesidad, en sociedades como las nuestras que hay tanta desigualdad y una perversa distribución del ingreso, donde los políticos se roban al país a manos llenas. Pero el libro se vende, de manera desacelerada, pero se vende. La primera capacitación que tuve la fortuna de asistir fue a la feria del libro del 2009 en . Allá pude ver a españoles, argentinos, y nacionales. Dos conferencias me impactaron de manera contundente. La primera fue la realizada por un librero catalán excelente, que abrió su conferencia diciendo que si un librero no aprende a gerenciar está destinado al fracaso, sino aprende del lado empresarial está destinado al cierre de su amada librería, y que conocía muchos que abrían sus puertas más por pasión a los libros que por un saber hacer negocios con la industria editorial. La otra conferencia fue la hecha por un connacional, un tipo carismático y dueño de un conocimiento en las famosas TIC, y habló durante dos horas sobre la relación del libro con las nuevas tecnologías que permitían hacer un marketing y una administración mejor enfocada y medible en el mundo del libro.

Seis años después quebré, cerré y sigue hacia nuevas empresas, pero las lecciones fueron valiosas. El talento es trabajar, y la mejor herramienta es la disciplina, y todos los esfuerzos deben apuntar a hacia los objetivos trazados. He empezado nuevas empresas, relacionadas con otros objetos. Estoy hoy por hoy en la industria de alimentos, y en el mundo digital y en las dos aunque son muy distintas, lo que sí puedo decir es que se trata de lo mismo, trabajo duro y constante. Aprendizaje continuo y dinámico, un aprendizaje que permita crecer de manera ordenada, con una velocidad que permita ir corrigiendo las posibles fallas que aparezcan en el camino.

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