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Daesh, la amenaza extremista occidental

Por Alexander Quiñones Moncaleano

El fue fundado en en 2003 como reacción a la invasión de Estados Unidos. Comenzando como facción adscrita a , que con el paso del tiempo no solo fue tomando diferentes nombres sino que desde luego fue modificando sus objetivos. En el 2011 pasa a hacer manejado por su líder Abu Bakr Al-Baghdadi. Que al parecer falleció en un bombardeo aéreo por parte de Rusia en junio de 2017. Y toman el nombre de Islámico de Irak y Levante en referencia al nombre que tenían en la antigüedad territorios sirios.

Aprovechando la inestabilidad política provocada por la primavera árabe en el Medio Oriente, Al Qaeda utiliza a para actuar en y mantener su influencia allí. No obstante las diferencias ideológicas y estratégicas enfrentaron a las dos facciones o grupos. Los métodos y actividades extremistas de Daesh como desmembramientos y decapitaciones resultaron demasiado radicales para las milicias sirias sino para el propio Al Qaeda. En febrero de 2014 el líder de Al Qaeda Ayman al-Zawahiri hizo un anuncio oficial diciendo que dejaba de apoyar a Daesh y pidió que dejará de actuar en y se replegara en Irak. El grupo hizo caso omiso a la ruptura y no detuvo al grupo terrorista sino que le inyectó un nuevo aire, pues en junio del mismo año quitó la referencia geográfica y se autodenominó Estado Islámico y declaró que establecería un nuevo califato, el primero desde el fin del imperio Otomano en el año de 1924. El mismo día de la declaración y auto denominación como Estado Islámico su líder Abu Bakr Al-Baghdadi se auto erigió como líder de todos los musulmanes. El nuevo objetivo del Estado Islámico es establecer un nuevo califato islámico para gobernar sobre todo los musulmanes del mundo, y las estrategias para llevar a cabo sus planes han conseguidos victorias sobre ejércitos profesionales y han aplicado su política del terror con una crudeza inusitada de manera cotidiana. Persiguen y asesinan a etnias minoritarias. Llevan la ley del Corán al extremo, dilapidando mujeres adulteras; lanzan desde los techos a homosexuales y llevan a cabo ejecuciones masivas a quienes incumplen sus leyes. Por otro lado ganan adeptos y amigos, repartiendo dinero y comida entre la población.

El Estado Islámico forma parte de la corriente sunita del islam y es identificada como una organización yihadista en referencia a los principios radicales y la violencia que rigen al grupo. Por yihad se hace referencia comúnmente a la guerra santa. Entendida como una lucha violenta en defensa del islam. No obstante para muchos musulmanes la interpretación que hace el grupo es incorrecta, ya que yihad se refiere a la guerra personal de cada musulmán por ser un mejor creyente.

Todas estas acciones terroristas acarrean costos que necesitan financiación. ¿De dónde sale el dinero? En comienzo esta organización recibió dinero de los países del Golfo Pérsico. Como Qatar o Arabia Saudita, para colaborar con el derrocamiento del presidente Bashar al-Ásad en Siria. Sim embargo solo unos años más tarde alcanzó su independencia financiera gracias a sus importantes victorias sobre todo en la ciudad de Mosul, donde obtuvo grandes cantidades de dinero en efectivo y lingotes de oro, un equivalente en dólares de 430 millones de dólares. Y además tienen un importante control de algunos yacimientos de petróleo de Irak y Siria que venden el mercado negro a través de Turquía. Para el departamento del tesoro de Estados Unidos calcula que por esta actividad obtiene unos 40 millones de euros mensuales y gracias a esta actividad es considerada la organización terrorista más rica del mundo. Se dice que ya es más grande militarmente que su otrora mentor Al Qaeda.

Occidente tiene un enemigo que es cada vez más poderoso, cada vez más disciplinado y creciendo en recursos cada día. Occidente les ha declarado la guerra y ellos también han aceptado el reto, y han alcanzado una demagogia grandilocuente pero no solo en palabras sino con hecho pues realizan atentados y fusilamientos con rigor y violencia. Occidente se percató que esta organización era una seria y quiere por todos los medios detener su fuerza. Es por esto que el Estado francés por medio de su ministro de exteriores Laurent Fabius, pide al mundo que no sigan llamando a la organización terrorista como Estado Islámico, pues ni es Estado ni mucho menos Islámico. Y les da otro nombre que a la organización aborrece por su parecido fónico con otra expresión árabe que significa algo así como “algo que aplastar o pisotear”. La expresión que decide poner el ministro de exteriores francés es Daesh, acrónimo árabe de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham (Estado Islámico de Irak y el Levante).

Tanto ISIS como son la trascripción inglesa del acrónimo árabe ‘Islamic State of Irak and the Levant’ () o el más habitual ‘Islamic State of Irak and Syria’ (ISIS). Es la más utilizada por la periódicos anglosajones y la denominación más conocida en occidente. La única diferencia con la denominación “Estado Islámico” es que añade la coletilla “de Irak y el Levante”, que el grupo pidió eliminar el año pasado. Esta es una de las estrategias de los estados poderosos de occidente para no legitimar la lucha de DAESH, y que tiene de alguna manera en jaque a los europeos y a Estados Unidos. La amenaza es contundente y seria. Y ha dejado una estela de muerte y terror a su paso. Las conexiones entre DAESH y los últimos atentados en Europa son palpables y al parecer no va a dejar de suceder en el futuro próximo.

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