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Azcarate y la estupidez disfrazada de humor

doble moral
la de Alejandra

Por Eva Palie
Hace unos días vimos un video de Alejandra Azcarate en donde se mofaba de un supuestamente por su mal olor. Decía que parecía que se hubiera aplicado un rollon de cebolla. Mientras decía esto se reía con el al que estaba utilizando de medio para sacar provecho. El video fue viral y ella supo sacar réditos de esta situación. Afortunadamente hubo quien se indignó por resta situación. En como Twitter la criticaron duro y con toda la razón. Pues eso, lo que hizo la Azcarate, representa una de las cosas que debe cambiar. Mientras le ríe y hace empatía con el extranjero, por detrás está hablando mal de él, la

y la perfidia se muestran de manera contundente en la persona de Azcarate.

Ya hace un tiempo que Azcarate cruzó el del respeto, y aunque se escuda en el , mal por cierto, y no deja ni dejará de hacerlo hasta que sus mismos seguidores y consumidores la empiecen a increpar por estas conductas lesivas en contra de la dignidad de otras personas. La vemos en los shows burlándose de los gordos que en medio de su inocencia se atreven a ir su pobre espectáculo. Porque eso es lo que es el show de Alejandra Azcarate, pobre, mediocre e insufriblemente estúpido. Esa señora no tiene, no ha tenido ni tendrá respeto por el otro, y más si ese otro le celebra su pendejada.

Los invito a escuchar a esta señora en uno de sus precarios espectáculos y se darán cuenta que puede gastar su dinero haciendo otras actividades más estimulantes para el espíritu y menos dañinas para el respeto de los otros. Ya Colombia ha empezado a despertar de ese letargo, de ver a comediantes que creen que para hacer humor deben dañar a los demás. Esto está lejos de ser humor. Y aunque hay los llamados grados de libertad, también es cierto que el respeto por el otro debe primar sobre muchas cosas, y una cosa es reírse de una figura abstracta que de una personal en particular. Alejandra Azcarate y la estupidez de humor debe ser un evento que ocurra cada vez menos en un país que debe aprender tanto de inclusión y respeto. Y es precisamente esto lo que debemos hacer. Arrancar un camino de aprendizaje de prácticas sanas y contagiosas.

no critiques, crea

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