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El anillo de Giges, lo que muchos quisieran tener

Por Carlos Andrés Cruz
Psicólogo

Hace poco tiempo que se empezó a implementar el nuevo de en nuestro amado , . Mi amada patria, mi terruño y todos los calificativos que le queramos decir a esta nuestra tierra, la que nos vio nacer, la que ha parido tantos y tantos personajes de buen proceder y también uno que otro desadaptado y cuando hablo de desadaptados no me estoy refiriendo a los , aunque sería un buen calificativo para algunos de ellos, hablo de aquellas personas que no caben en ninguna parte y que poco le importa si lo hace o no.

El nuevo código de policía habla de ellos o por lo menos los contempla e intenta ponerle freno a sus conductas, aunque eso en realidad no es el problema, la cuestión es: ¿Por qué algunas personas necesitan ser refrenados en su conducta? ¿Por qué se hace necesario contemplar si quiera la posibilidad de castigar con altas sumas de dinero a las personas que quieran hacer sus necesidades en la calle? Y lo que es peor, por qué, de todos los artículos tipificados en el nuevo código de policía, se le dio tanta importancia y revuelo en redes sociales a el castigo de esta conducta en particular “la de defecar en la calle” ¿acaso todos no lo hacemos dentro de los parámetros normales del ser , en la intimidad de nuestro hogar? Eso pensaba yo hasta que vi tantos memes, tantos comentarios y manifestaciones de desacuerdo de toda clase. Esto, mis queridos lectores, es solo una pequeña punta del iceberg de lo que la conducta del ser puede llegar a ser.

La conducta del “ser humano” en realidad puede llegar a ser muy extraña y proterva cuando no se le refrena en su momento. Pareciese como si el hombre, en su búsqueda de identidad y en su derecho de expresar su personalidad, optara por hacer siempre lo que hace daño o los demás ¿será que eso es lo que somos en realidad y sólo a través de las normas y leyes refrenamos nuestra conducta? ¿Qué pasaría si todo eso acabara, si nos levantáramos un día sabiendo que podemos hacer lo que queramos sin el temor a ser castigados? Sin duda alguna esto sería un caos. Como esa teoría que ejemplifica en el capítulo segundo, el famoso de de la . “mito del de Giges” en el libro II de la República de , en el que se lleva al límite la noción degradada de la vida justa para plantear de forma radical el problema principal de este diálogo. Imágenes y reflexiones conforman la escena de esta alusión a la inquietud universal por la capacidad de elección humana y su responsabilidad con la justicia. Cuestiones de historia, política y economía hacen parte de esta construcción, con referencias a Arquíloco y Heródoto, de modo que el mito se muestra como una invitación a aceptar la responsabilidad de elegir, recordando que los hombres viven en el seno de una comunidad y tienen distintos medios para modificar la apariencia de esta presencia.

El nuevo código de policía ha sido muy criticado, parece ser que a algunos les molesta sentirse obligados a comportarse bien, pero sin duda alguna en una comunidad como la nuestra se hace necesario la implementación de este tipo de normas. Esperemos que el propósito de la misma no se pierda y que permita regular adecuadamente la conducta de algunos de nuestros coterráneos; para ello resulta imprescindible que aquellos encargados de hacerla cumplir tengan una conducta intachable, un criterio proactivo a la norma y a favor de la sociedad, de lo contrario estos terminarían siendo victimarios y opresores de la comunidad. Solo resta cruzar los dedos y esperar que todo esto sirva en algo en mejorar lo que hasta ahora parece ser imposible.

no critiques, crea

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