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¿Genios o energúmenos? Política de la Eugenésia

Por Diana Marcela Mejía Granados

“Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar…”, Aldous Huxley.

Parece insólito que en pleno XXI, veamos de cara como van despertando a los pocos gremios amenazantes con objetivos tan comunes como el exterminio de masas simplemente ‘diferentes’. Y es que esa supuesta disparidad puede significar una cuestión tan baladí como un fototipo de piel, una deficiencia física o mental – orgánica o funcional -, una orientación sexual, una religión, una lengua, un estrato social.

Es curioso como en un planeta de criaturas aparentemente sapientes el umbral de tolerancia sea prácticamente cero. En esa línea de raciocinio la crueldad tiene tantos matices como sombras de Grey. Y realmente que son cada vez más oscuras las tendencias eugénicas, cuyo máximo exponente fue el primo de , Sir Francis Galton, quien argumentaba que no era el ambiente sino nuestra propia naturaleza quien determinaba las habilidades humanas. Él apoyaba fielmente la unión entre parejas de la élite y por tanto con mayores capacidades intelectuales y rechazaba con vehemencia las instituciones caritativas que abrigaban a “tarados” defectuosos y también aborrecía la multiplicación de las clases sociales bajas porque representaban casi una maldición y una piedra en el zapato para el fortalecimiento de razas superiores.

Soy de las que cree que tales credos son ubicuos e inmortales y únicamente han sufrido transformaciones sutiles con el paso de los años. En la actualidad, vivimos hipnotizados con una miríada de discursos que suenan humanitarios, pero que llevan un importante rastro de ultraderecha. En una sociedad con tan poca equidad, resulta imposible para algunas minorías reprimir sus deseos viscerales de supremacía, , y demás tipos de segregación. En el terreno de la medicina, por ejemplo, existe una brecha tan fina entre eugenia y ciertas estrategias de salud pública que los argumentos parecen ser demasiado convincentes. La eugenia positiva se está enquistando pasivamente en nuestras decisiones.

Preguntas como cuál método usar para evitar la procreación, pasando por la indecisión de invertir o no en una sofisticadas técnica in vitro de detección precoz de desperfectos y anomalías congénitas – sólo para satisfacer al ego y confirmale que todo está ok-, o dudas sobre interrumpir o no una gravidez mediante un aborto terapéuticos o finalmente ser capaces a someternos a la aplicación de medidas eutanásicas para aliviar el dolor. La situación es realmente crítica. Un pequeño pero sustancioso ejemplo, es lo sucedido en Islandia. En este pequeño país de un poco más de 300 mil habitantes, tienen instauradas políticas de eliminación de condiciones genéticas como la trisomía 21 o mejor reconocida como Síndrome de . Anualmente tan solo uno o dos neonatos llegan a nacer con este síndrome. Lo que muchos no saben es que a pesar de representar la causa más común de deficiencia intelectual, estos pequeños civiles responden muy bien a los diferentes tipos de estimulación (física-fonoaudiológica-ocupacional) y en la medida en que se les potencialice sus capacidades, pueden vencer y convertirse en elementos “útiles” y tal vez, ¿necesarios? para nuestra comunidad.

Delante de esta polémica, será que realmente queremos economizarle al sistema gastos porque en el proceso de rehabilitación de estos personajes supuestamente “malogrados” se va un billete largo, o lo hacemos porque ansiamos un patrón de linaje mejorado? Debemos asumir con cautela el paraíso eugénico al que nos están invitando. Tal vez esa teoría de controlar y curar, sea más bien un cínico plan de erradicar y construir una civilización parecida a la utopía del pero quizá llegando al extremo de una población agénero desprovista de autonomía donde todos seamos cortados con la misma tijera y diseñados para pensar, hablar y actuar de maneras iguales.

no critiques, crea

3 thoughts on “¿Genios o energúmenos? Política de la Eugenésia”

  1. A qué Utopía nos dirigimos? Caminamos a “Un mundo Feliz”?. Con todos estos antecedentes, el camino actual de los medios de comunicación y los dirigentes, cada vez más empeñados en disfrazar la realidad y dirigirla hacía un punto de no retorno donde lo que se necesita y promueve es el control absoluto de todas y cada una de las acciones y actos de los hombres la verdad es que soy pesimista y veo más cerca Oceanía o el Estado Mundial que Utopía. Incluso pensando en el deporte, creo que el fútbol se está convirtiendo en el Rollerball que el estado corporativo global utilizaba como distracción de la población mundial en la película de Norman Jewison de 1975. https://planckito.blogspot.com.es/2017/08/a-que-utopia-nos-dirigimos-caminamos-un.html

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