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Colombia, una historia de traquetos, delincuentes y corruptos

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Por Alexander Quiñones Moncaleano

Foto: el blog de José Carlos Fernández Rozas

Colombia nació por primera vez como por allá en el año de 1811 a 1816. Y desde ahí comenzó nuestro padecimiento. Un padecimiento cuenta a gota, donde el pueblo sufre más por los malos gobiernos que por cualquier otra cosa. Las instituciones fueron diseñadas para enriquecer a unos pocos, someter a la pobreza a millones de personas. Así ha estado la desde que fue fundada. Hoy por estos días independentistas, siempre salta la liebre: ¿cómo nos hubiese ido si no hubiésemos llegado a la independencia?

Pero el caso no es este, y el problema es más complejo, de lo que pudiésemos esperar. Hoy a Colombia se la roban desde adentro, sus gobernantes se embolsan anualmente unos 50 billones de pesos, según cifras oficiales. Salen escándalos, semana tras semana, corruptos y más corruptos. El problema que nos llevan mostrando hace más de cuatro décadas, no son las guerrillas, no, no señor, el problema viene siendo el de siempre, unos pocos robando a muchos. Familias que se instalaron desde el inicio de la república, tales como los Valencia, los Lleras, Los Santos y otros tantos, creando una especie de monarquía criolla, que se traspasan puestos y feudos. Hoy están aspirando a la presidencia de la república por lo menos dos apellidos que ya fueron presidencia.

Foto: zonacero.com

Un país que ha estado aliado con estructuras criminales para cimentar y fortalecer su poder. Ellos son los niños bien que no se untan las manos, pero que sí saben ejecutar y mandar las ordenes especificas para despojar, saquear y asesinar a quien intente hacerles frente. Colombia pasa por un Estado de derecho pleno, pero somos el país con mayor desplazados internos del mundo. Y nos desplazan gente como Pretel o como Lizcano. Que con el afán de llenar sus arcas y beneficiarse del desplazamiento forzado no les importa vejar a cuanto ninguniado se les atraviese por el camino.

Quienes son más peligrosos para la sociedad, un establishment corrupto, que asesina, desplaza y tantos otros crímenes de lesa humanidad, que sería tedioso enumerarlos, o los llamados traquetos, narcotraficantes que sí están por fuera del marco legal.Que claro, asesinan, desplazan, pero eso es lo que se espera de ellos. No pasa igual con un alcalde, un juez, un senador. De ellos esperaríamos buenas y eficientes administraciones.

Acá sale Vargas a sacar pecho porque entregó casas gratis, o porque entregó miles de kilómetros de carretera o un acueductos, como si fuera sacado la plata de su propio bolsillo y no de los impuestos que todos pagamos. O llega un alcalde a hacernos creer que lo que está haciendo para la ciudad es lo mejor para ella y tiene un 24 por ciento de desfavorabilidad. Tenemos jueces que extorsionan para engavetar investigaciones, fiscales anticorrupción que caen presos por pedirles coimas a sus investigados.

es.panampost.com

El narcotráfico le ha hecho mucho daño al país, pero nada comparado al daño que le ha hecho sus políticos, sean de la corriente que sean. O del poder que ostenten. Ningún poder está fuera de duda. La rama judicial, el ejecutivo, o el legislativo, todos y cada uno untados, y los medios de comunicaciones grandes, vendidos al mejor postor, haciendo publirreportajes, y no a lo que está llamados: control social. Solo unos pocos periodistas hacen su trabajo seria y pacientemente, so pena de ser asesinados o perseguidos. Todas las semanas se destapa un escándalo y no pasa nada, seguimos en las mismas.

Lo más complicado es que tienen los medios y el músculo económico para manejar a la opinión pública por medio de la opinión publicada. Marketing político se llama. Nos quieren meter en el cerebro o la mente que el problema no es la política ni los que manejan el establishment, sino los narcos, la guerrilla, y los delincuentes. o peor de todo es que lo logran. Por diferentes medios. Así vamos y así seguiremos, hasta que la sociedad civil no se haga cargo de sus propios designios.

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