Un Cursillo de Historia

Centro de Memoria Histórica

Por Martha Elena Rangel

Debo advertir en primer lugar, que lo desarrollaré desde mi disciplina, la sociología y en segundo lugar, que fuera de Orlando Fals Borda, un tibio del siglo pasado, los académicos que se han metido con el tema, los mataron, no olvido a Víctor Correa de Andreis, Jesús Antonio Bejarano, investigadores del CINEP y defensores de derechos humanos que se atrevieron a denunciar varias atrocidades

A los movimientos resurgentes de las bases regionales por la vida, la democracia y la paz, que podrán salvar a Colombia si persisten en su destino histórico: efectuar el necesario relevo de las actuales clases dirigentes cuyo devastador y egoísta desempeño queda otra vez al desnudo en este libro

Orlando Fals Borda. El Retorno A La Tierra. 1986

No saben cómo me duele que Darío Acevedo, fiel a la nueva teoría histórica de la senadora Cabal, sea el nuevo director del Centro de Memoria Histórica. Es como si nombra uno a un asesino jefe de cirugía de cualquier hospital, por saber manejar muy bien el puñal. Debido a esto, he decidido comenzar un cursillo de historia de la tenencia de la tierra en Colombia.

Debo advertir en primer lugar, que lo desarrollaré desde mi disciplina, la sociología y en segundo lugar, que fuera de Orlando Fals Borda, un tibio del siglo pasado, los académicos que se han metido con el tema, los mataron, no olvido a Víctor Correa de Andreis, Jesús Antonio Bejarano, investigadores del CINEP y defensores de derechos humanos que se atrevieron a denunciar varias atrocidades.

Comencemos por las políticas aplicadas por la corona española y que en gran medida determinó la tenencia de la tierra en Colombia. Este proceso de colonización, lo podemos trabajar en tres fechas:

1. Recopilación de 1680. La corona española decidió impulsar la conquista, exploración y conversión del nuevo mundo, prometiendo las “Mercedes”. Cuando un ciudadano pedía una merced, lo hacía sobre terrenos que había descubierto o conquistado. Las condiciones para mantenerlas eran: Vivir en el lugar por un tiempo determinado, la construcción de viviendas, la crianza de ganado y el cultivo de tierras. Una vez se cumplían esas condiciones, el beneficiario de esa merced, podía disponer de la tierra como dueño y ya podía arrendarla, hipotecarla y venderla.

Cuando uno lee las condiciones de estas mercedes, por ningún lado hablas de los nativos, solo se refieren a ellos cuando determinan las condiciones de servidumbre.

2. Nuevas Disposiciones del siglo XVII. Para esta época, las comunidades indígenas estaban diezmadas por las enfermedades, el trabajo forzado y la mala nutrición. Los oidores-visitadores les otorgan por lo tanto, tierras de las mercedes para asegurar su manutención y un pago de un tributo a la corona.

Estas tierras se dividían en tres partes: El resguardo, el potrero destinado a la crianza de ganados y la labranza de comunidad y los terrenos para la iglesia. La compensación para el “blanco” los resguardos debían proveer servidumbre en su casona.

Es necesario anotar, que el blanco jamás estuvo de acuerdo con la existencia de los denominados resguardos.

Sobra decir que a los dueños de la tierra no les gustó para nada el nacimiento del resguardo, porque tocaba generar linderos exactos y porque los resguardos les restaban a sus tierras.

3. 1755-1756. Se habían generado múltiples enfrentamientos entre los dueños de la tierra y los resguardos, entonces el oidor Andrés Verdugo y Oquendo, ordenó la devolución de las tierras usurpadas y decidió realizar una visita de inspección a las provincias de Tunja y Vélez. Lo hizo y su informe presenta la radiografía de la situación: La disminución de la población indígena se había agudizado por el mestizaje y la migración hacia otros lugares para entregarse como jornaleros. Los pueblos y resguardos estaban menguados. Nacía por tanto un nuevo campesinado que no cumplía las condiciones para vivir en el resguardo, el oidor tomo entonces una decisión: Resguardo que se menguaba, retornaba a la corona, para ser vendido nuevamente porque nunca los indígenas eran los dueños. Este procedimiento rindió sus frutos y aumentó las arcas del estado, pero generó una población flotante, desamparada y a merced de los hacendados. El malestar era general y por más que se suspendieron las ventas al mejor postor de los resguardos, no evitó la revolución comunera de 1781.

Hasta aquí mi primera entrega, solo quiero resaltar dos cosas:

  1. La tierra supuestamente era de la corona española y poco a poco paso a manos de los conquistadores y sus herederos.

  2. Los pobladores como seres humanos, fueron tenidos en cuenta solo cuando su fuerza de trabajo se diezmó

  3. El eterno enfrentamiento entre los miembros de los resguardos y hacendados es estructural y atraviesa toda nuestra existencia.

La próxima entrega hablará del nacimiento de los palenques.

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