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Mancuso confiesa el asesinato de Kimy Pernía Domicó


Por Alex Macias


Déjenme contarle una historia, de esas de las que está lleno este país. En el 2001, el indígena Kimy Pernía Domicó fue desaparecido por paramilitares. La defensa de su territorio que él emprendió, la protección del medio ambiente y su oposición a la presa Urrá1, le pusieron una lápida en el cuello.

Hoy, 19 años después de ese homicidio, el excomandante de las AUC, Salvatore Mancuso reconoció desde una cárcel de EE.UU. que fue él quien ejecutó la orden de asesinarlo. Pero esta orden llegó, dice Mancuso, de las Fuerzas Militares y del jefe máximo de las AUC, Carlos Castaño.

El ex-paramilitar dijo ante Comision VerdadC que después de secuestrarlo en Tierralta, Córdoba y asesinarlo, fue enterrado en una fosa común. Pero cuando la Fiscalía le informó que realizaría exhumaciones en la zona, entonces él mismo ordenó desenterrar su cuerpo y tirarlo al río Sinú.

Responsabilidad del Estado colombiano

Con el asesinato, el Estado colombiano realizó hostigamientos a la comunidad Embera para que desistieran de rechazar la construcción de Urrá1. Fue así como el Ejército, con apoyo de los paramilitares, realizó retenes y no les permitían llevar comida a las comunidades (foto de referencia).

Mancuso relató que les tiraban las canoas y la comida al río a los indígenas, los señalaban de ser auxiliadores de la guerrilla y los censaron para saber quiénes eran y cómo controlarlos. Dice el exjefe paramilitar que en diversas ocasiones intentó encontrarse con las víctimas para contarles esta verdad, pero la Fiscalía no les permitió reunirse con ese propósito y pedirles perdón, el mismo que hoy pidió a la hija de Pernía Domicó.

Esta historia es solo un fragmento astillado de un sinnúmero de historias en Colombia de desapariciones y asesinatos de colombianos que fueron perpetrados por las AUC con el consentimiento y el acompañamiento del Ejército.
Esta noche Marta Cecilia Domicó, hija de Kimy, podrá dormir en paz. A diferencia de muchos colombianos hoy conoció la verdad, y aunque el dolor le carcome el alma, ya sabe qué pasó con su ser querido…
Marta Cecilia Domicó pudo llevarle flores blancas a su padre Kimy. Fue hasta el planchón Callejas (donde los paras tiraron el cuerpo al Sinú) y le tiró rosas para que pudiera descansar. “Ahora tendré un descanso porque sé que tu estás en este río”, le dijo Marta a su padre.
https://twitter.com/alextinta/status/1319787219708641280

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