Salvar los Medios de Comunicación, una Apuesta por la Democracia

Julia Cagé defiende la consideración de los medios, impresos y digitales, como bien público. SUSANNA SÁEZ


El Shabbat 



POR ALEXANDER QUIÑONES-MONCALEANO


El periodismo ha buscado formas de sobrevivir desde su creación, esto es, de sacar utilidades de la actividad que realiza sin dejar de hacer su buen trabajo que consiste, en últimas, en informar de manera eficaz; no digo imparcial porque todos los medios al final del día toman partido. Muchos investigadores y académicos han buscado lidiar con este asunto y han dado algunas pistas al respecto.

La información es y debe ser tratada como un bien público. Sin información clara, la transparencia de la democracia se difumina de tal forma que no funciona y afecta a millones de personas. Para algunos académicos, los medios deben establecer otras reglas de juego para poder informar de manera eficaz: deben reorientar sus maneras de financiarse pues al recibir dinero de la publicidad y de los distintos gobiernos su independencia se ve comprometida. Y si un medio de comunicación no es independiente termina sirviendo de instrumento de manipulación de la empresa privada y de los gobiernos.

Según lo anterior ¿cuál es la mejor manera que tiene un medio de comunicación para financiarse y buscar transmitir la información de la mejor manera posible? Hay ejemplos que demuestran que los medios de comunicación sí pueden ser independientes económicamente. No es un asunto fácil de llevar a cabo; no obstante, se logra ejerciendo estrategias claras para que sea el contenido de los medios el rey y motor de financiación y para trasmitir esa apuesta a los lectores/consumidores.

Así las cosas, podemos poner de ejemplo al diario de mayor tirada del planeta y el más consumido en su versión digital. The New York Times logró una transformación que inició en el lejano año 1996 y que hoy, más de dos décadas después, lo pone en el pináculo de los diarios con independencia financiera. Pero ¿cómo logró esta extraordinaria transformación? La reinvención del The New York Times se basa en dos claves: poner al en el centro de su negocio, y apostar, aún más, por la calidad.

A diferencia de lo que sucede en nuestro país y sus medos tradicionales, The New York Times prioriza la calidad investigativa y al lector/usuario. El ejemplo más reciente de este contraste nos lo dio la Revista Semana cuando en vez de informar sobre un asunto esencial de nuestra democracia, y que además debía priorizar para salvaguardar vidas, decidió engavetar la investigación porque el gobierno de turno se veía afectado: guardó silencio acerca de la información que le confiaron algunos oficiales del Ejército colombiano sobre la vuelta de los Falsos Positivos. ¿Qué hizo el Times, en tiempo récord, contrastando fuentes, incluyendo al mismo Ejército? En siete días publicó la investigación que puso tras la pista ya no solo de los falsos positivos sino de graves caso de corrupción.

En este sentido, la apuesta de los medios es salirse de la espiral descendente de querer financiarse con la publicidad y los contratos del gobierno. Si logran vender sus contenidos a sus  lectores/usuarios, logran independencia y un gran aporte a la democracia porque así manejan de manera profesional la información y no de manera mercenaria, que es como puede llamarse el caso en que terminan vendiéndose a los industriales, empresarios y gobiernos de turno.

La economista Julia Cagé.
La economista Julia Cagé. BRUNO ARBESÚ

Hoy los medios de comunicación  están en manos de grandes fortunas en todo el mundo y Colombia no está por fuera de esa tendencia. Como lo cuenta Pikety en la presentación del libro de Julia Cagé, TF1 pertenece al grupo Bouygues, y Le Figaro a la familia Dassault. Le Échos, es desde 2007 propiedad de la mayor fortuna de Francia, Bernard Arnault (LVMH) y Le Monde fue adquirido por el trío Bergé-Niel-Pigasse, mientras que Libération por el dúo Ledoux-Drahi. En Colombia sabemos que la casa editorial El Tiempo es del hombre más rico del país, y también uno de los más ricos del mundo: Luis Carlos Sarmiento Ángulo; la revista Semana recientemente fue comprada por Jaime Gilinski, dueño de otra de las fortunas del país; el otro gran diario colombiano es de propiedaddel grupo empresarial Santo Domingo desde 1997; finalmente el canal RCN es del otro gran magnate del país, Carlos Ardila Lülle. 

En una entrevista que hacen a Julia Cagé sobre la solución para robustecer la democracia ella da la siguiente respuesta refiriéndose a la financiación de las campañas para elegir diferentes puestos como son gobernadores, alcaldes o presidentes; yo la propongo también como vía efectiva para financiar la prensa y que no dependa de la publicidad o los contratos con los gobiernos: “Lo primero es limitar drásticamente los donativos privados. En segundo lugar, la democracia tiene un coste, y si no queremos que lo cubran intereses privados y que capturen el juego democrático, es necesario que los sufrague el poder público. Propongo un sistema igualitario de financiamiento de la democracia: lo que llamo los bonos para la igualdad democrática. Consiste en dar anualmente a cada ciudadano unos siete euros de dinero público, en Francia, para que financie al movimiento político de su elección.”

El manejo de la información es un asunto serio y debe ser tratado como tal. Es por eso que todos los días debemos llevar este asunto al debate público para que cada vez más personas se percaten de la importancia de tener medios de comunicación independientes que investiguen el acontecer político y social de un país. Sobre todo en un país como el nuestro que está sumido en la corrupción y donde los civiles son asesinados y desplazados. Es inconcebible que a los medios de comunicación no les interese mostrar esta cruda y cruel realidad.

El periodismo alternativo se está abriendo paso y está jugando un papel preponderante en el manejo de la información. Es imperativo que nuestra sociedad empiece a visibilizar a estos medios para construir una democracia más inclusiva y fuerte. En definitiva, se necesitan políticas públicas claras que indiquen y vigilen la tarea de los medios al igual que una sociedad más crítica en todos sus frentes para exigir mejores contenidos con visión y resultados favorables para una mejor sociedad. Esperemos que quienes se preparan en la academia, puedan enfrentar los grandes retos que se viven y que vendrán, para esta nueva generación de medios de comunicación. 

Es hora de que nuestra sociedad civil acompañe a medios nacientes como Cuestión Pública , que ha hecho grandes investigaciones sobre casos de corrupción, La Oreja Roja que le da voz a varias decenas de columnista de todas las regiones de Colombia, La Nueva Prensa que publica investigaciones de Gonzalo Guillén, uno de los grandes periodistas de investigación del país, o El Shabbat que desde su plataforma invita a reflexionar sobre la función de los medios de comunicación en una democracia como la colombiana.

El  se ha convertido en una solución viable para muchos diarios y ese camino debería tomar el periodismo independiente. Sin embargo, es un camino que presupone muchos obstáculos, pues convencer a una masa crítica de que financie tu proyecto no es un asunto de poca monta. Empezar un proyecto sin capital o con un capital exiguo puede ser una tarea quijotesca y desalentadora. La cuestión está, por ello, en llevar a la sociedad hacia un debate público que abra conciencia sobre la importancia y necesidad de un periodismo independiente que no se coopte por parte del capital y entienda que la democracia necesita de aquellos que realizan la tarea de mostrar la información de manera tal que equilibre la balanza; que puedan tomar decisiones editoriales sin el temor de que el dueño de la billetera abultada los despida.

La tarea está en aprender en diferentes campos y crear redes de apoyo para no sucumbir en lo arduo del trabajo. Ojalá podamos crecer y crear el espacio del debate y que la sociedad colombiana entienda que hay una necesidad de desmarcarse de los grandes medios que están en manos de los grandes capitales para así también poder desarrollarnos como cultura y sociedad. Ese el camino que se está trazando por parte del periodismo independiente alrededor del mundo que de una u otra manera ha logrado financiarse desde los ciudadanos y retribuirles con su trabajo que les permite mostrar y manejar la información para que la sociedad pueda ejercer control social.

 

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