Salud

Ley 100: La historia del sistema de salud colombiano

 

Por Alexander Quiñones Moncaleano 

Históricamente, existen tres periodos en los cuales se pueden apreciar los cambios más importantes que ha presentado la prestación del servicio de . Pero nos centraremos en el último periodo.

Alejandro ha sido muy abierto con su enfermedad, publicó un blog cuando lo diagnosticaron con cáncer y en su cuenta de Instagram publica frecuentemente fotos sobre las novedades. (Foto cortesía @agaviriau)

¿Una cuestión que necesita reforma?

Históricamente, existen tres periodos en los cuales se pueden apreciar los cambios más importantes que ha presentado la prestación del servicio de salud. Pero nos centraremos en el último periodo.

El tercer periodo, que es el que nos interesa de momento, inicia el en la década del 90, con la tramitación de la 10 en acuerdo con el artículo 36 de la Carta Política del 86 que elevó el servicio de salud al rango de servicio público, hasta la actualidad. En este período hubo dos fuerzas decisivas que determinaron los canjes institucionales que sufrió el de salud pública en Colombia. La primera es la Carta Magna de 1991, según la cual Colombia se proclama como un Social de Derecho que determina la vida como un derecho fundamental e inviolable (Art.11, Constitución Política de Colombia, 1991). De allí se deriva la obligatoriedad jurídica para la provisión de servicios de salud por parte del (y/o agentes particulares delegados por éste) en aras de garantizar el anhelado derecho fundamental. Bajo este marco, la Constitución de 1991 eleva a la Seguridad Social como “un servicio público de carácter obligatorio” (Art.48), dentro de la cual “la atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del ” (Art.49).

La segunda fuerza es el conjunto de reformas estructurales emprendido con gran ímpetu a partir de 1990 y que siguió los lineamientos del Consenso de Washington.

Los cambios estructurales tendientes a la privatización de algunas empresas del Estado, en combinación con la creación de incentivos de mercado para la competencia en la prestación de servicios sociales como la salud, inspiraron la concepción del esquema de competencia regulada que se instauró en Colombia a partir de la Ley de 1993. Vale decir que Chile fue el país pionero en Latinoamérica en introducir este tipo de incentivos de mercado para la prestación de servicios de salud a comienzos de los años ochenta. La característica distintiva del modelo chileno, y la versión correspondiente del mismo para el caso , es la creación de un Sistema de aseguramiento para la provisión de servicios a través de una red privada de instituciones.

Como resultado de la interacción de las dos fuerzas mencionadas, la Ley 100 de 1993 promovió la participación de los entes privados en el aseguramiento y la provisión de servicios de salud bajo un esquema de solidaridad en la financiación del aseguramiento para los más pobres. Como se mencionó en la introducción, la Ley 100 determinó que el Sistema General de Seguridad Social en Salud colombiano quedara dividido en dos regímenes. El primero, conocido como el régimen contributivo, vincula a los trabajadores formales, los trabajadores independientes con capacidad de pago, los pensionados y las familias de estos grupos; la financiación de la atención en salud para este régimen se realiza por medio contribuciones obligatorias efectuadas por los empleadores y los empleados o pensionados. El segundo régimen, denominado régimen subsidiado, vincula a la población pobre y vulnerable que ha sido previamente identificada por el Estado y se financia con recursos de ingresos corrientes de la nación que se transfieren a los entes territoriales (Sistema General de Participaciones), el 1% de los aportes recaudados en el régimen contributivo y otras fuentes de ley.

Las reformas conducentes a la creación del Sistema General de Seguridad Social en Salud a partir de la Ley 100 de 1993 han estado acompañadas de un proceso de descentralización administrativa en la gestión de los recursos y de una apertura para la participación de los agentes privados en la provisión del servicio público de salud.

La famosa Ley 100 fue impulsada por un político colombiano, de origen antioqueño, que para ese entonces, año 1993, tan solo pasaba los 40 años de edad, y con el tiempo se haría con un fortín político inestimable para muchos y nefasto para otros tantos. El colombiano que bajo el abrigo del Partido Liberal dio con la aprobación de la famosa ley es nada más y nada menos que el señor Álvaro Vélez en el de César Gaviria Trujillo. Hoy esta ley necesita urgentes reformas, pues ya se ha dado por sentado que por el lado de la salud hizo aguas. EPS declaradas en bancarrota, escándalos de corrupción al interior de las mismas, paseos de la muerte, insuficiencia en la prestación de los servicios y otros tantos problemas que aquejan el sistema de prestación de salud en Colombia. Ya varios sectores de la sociedad exigen un cambio, y saben que la salud, siendo un derecho fundamental no se puede dar el margen que se vuelva un negocio rentable al cual sacarle rendimiento, sino que sea eso, un derecho fundamental para los colombianos.

Debemos recordar que como sociedad civil y plena de derechos podemos y debemos exigir cambios estructurales para este y muchos otros problemas. Exigirle al congreso que derogue esta ley y diseñe otra que permita un sistema digno para los colombianos, sobre manera para los colombianos más vulnerables.

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