¿Quiénes son Los Caparrapos? ‘una estructura criminal que se adapta’

A principios de la década del 2000, cuando el paramilitarismo crecía y se fortalecía en todo el país, la zona del Bajo Cauca (subregión antioqueña en la que el río Cauca desciende de la Cordillera central y empieza su recorrido final antes de encontrarse con el río Magdalena) era disputada por dos bloques de las AUC: el Bloque Central Bolívar, comandado por Macaco y el Bloque Mineros, comandado por Cuco Vanoy.

Los Caparrapos son una disidencia del Clan del Golfo, al que pertenecían antes de traicionarlos para apoderarse de sus territorios en Antioquia.



 El Shabbat 



La historia reciente de los grupos armados en Colombia está entrelazada como siameses con el narcotráfico, quien de manera principal ha aportado financiamiento a la guerra. El narcotráfico financió tanto a guerrillas como a paramilitares. Y hoy es de todos conocido que esta financiación a fortalecido e incentivado que cada vez aparezcan nuevos grupos o que de una sola organización militar se desprendan tres o cuatro. Creando franquiciados y clonaciones de banda de todo tipo, sin importar ideologías.

Los Caparrapos que este año el Mindefensa quiso cambiarle de nombre para no estigmatizar a la región que le dio su nombre, y ahora los llama Los Caparros, y no obstante hoy sigue siendo conocida como siempre se ha llamado: Los Caparrapos.

La historia de este grupo que hoy cobra relevancia porque está en una guerra frontal contra otro grupo delincuencial también de gran fuerza y que tiene aterrorizado a la región del bajo Cauca antioqueño y en el sur del departamento de Córdoba. Los Caparrapos son un grupo ilegal que manejan narcotráfico, minería ilegal de oro y otros minerales. Es un grupo ampliamente conocido por los colombianos y nos aprestaremos a dar un repaso a su creación y a los líderes que lo crearon. No han sido pocos los portales digitales que han dedicado extensos artículos a esta estructura criminal, entre los que destacan: pacifista.com, verdadabierta.com, semana.com e infobae.com entre otros.

Los Caparrapos fueron creados o tiene una relación directa con dos hombres muy conocido en Colombia y el bajo mundo: Ramiro Vanoy o mejor conocido con el alias Cuco Vanoy y Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ o ´Javier Montañez’

A principios de la década del 2000, cuando el paramilitarismo crecía y se fortalecía en todo el país, la zona del Bajo Cauca (subregión antioqueña en la que el río Cauca desciende de la Cordillera central y empieza su recorrido final antes de encontrarse con el río Magdalena) era disputada por dos bloques de las AUC: el Bloque Central Bolívar, comandado por Macaco y el Bloque Mineros, comandado por Cuco Vanoy.

Para evitar disputas y un desgaste de fuerzas, energía, dinero y enfrentamientos internos, ambos comandantes decidieron hacer una repartición estratégica del territorio: al occidente, los municipios de Cáceres y Tarazá serían del Bloque Mineros y al oriente, El Bagre y Zaragoza serían del Bloque Central Bolívar.

Entre las filas del Bloque Mineros estaba Virgilio Peralta Arenas, alias Víctor Caparrapo. Peralta Arenas tenía ese alias por ser oriundo de Caparrapí en Cundinamarca y estaba al servicio de Cuco Vanoy.

(Según lo ha afirma Macaco, desde una cárcel en EEUU, Los Caparrapos fueron creados por él hacia 1996, al reclutar a varios lugartenientes de Caparrapí, creando así una suerte de guardia personal).

A finales de 1996, Jiménez Naranjo empezó a ser conocido como alias ‘23’ y contrató a los hermanos Vinicio Virgues Mahecha, alias ‘Jota Jota’ o ‘22’, Armando Virguez Mahecha, alias ‘Queso’, Erbert Virguez Mahecha  y a Héctor Edilson Duque, alias ‘Monoteto’ o ‘28’, con quienes conformó su primer grupo de autodefensas que denominó ‘Los Caparrapos’ debido a que la mayoría venían de Caparrapí, Cundinamarca.

Como nos lo han contado Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ en varias oportunidades Los Caparrapos nacieron a mediados de la década de los 90 del siglo pasado y hoy siguen más vigentes y bárbaros que nunca. Enfrentados a muerte con varios otros grupos y dominando una parte del territorio y del negocio del narcotráfico en Colombia desde el Bajo Cauca Antioqueño y el Sur de Córdoba, con lazos internacionales que le han inyectado dinero y armas para que siga ofreciendo sus servicios de horror.

Esta estructura criminal ha evolucionado y hecho pactos para así consolidar su fortalecimiento y su permanencia en el tiempo. Ha hecho pactos importantes con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, de quienes dependieron inicialmente, con el ELN, con las discidencias de las FARC y Según información oficial, la rápida expansión de Los Caparrapos responde también a un apoyo económico de parte del cartel mexicano Jalisco Nueva Generación.

En febrero de 2018 una alerta temprana de la Defensoría del Pueblo decía: “Fuentes militares afirman que entre octubre de 2017 y enero de 2018, la estructura de ‘Los Caparrapos’ tuvo un inexplicable fortalecimiento en armamento, hombres y finanzas, al pasar de una base en Guáimaro (Tarazá) a dominar sectores en Cáceres, Tarazá, y enfrentar de manera casi simultánea a estructuras de las Agc”

Entre finales de 2018 y comienzos de este año la guerra entre Caparrapos y gaitanistas se intensificó. Los Caparrapos hicieron incursión en el municipio de El Bagre en Antioquia., con panfletos y amenazas. El municipio que queda sobre el río Nechí, región que  años atrás era controlada por el Bloque Central Bolivar de Macaco y que luego pasó a manos del frente Franciso Morelo Peñate de las AGC. En los panfletos, divulgados por alias Cristian, decía “la guerra apenas comienza”.

A comienzos de este año, el Ejército desmanteló en El Bagre un centro de explotación minera que producía 20 kilos de oro al mes y le dejaba a los Caparrapos cerca de 2.300 millones de pesos mensuales.

Las victimas de este grupo se cuentan por miles y una que se tiene muy fresca en la memoria del pueblo colombiano es el asesinato de la líder social Ana María Cortés, quien coordinaba la campaña presidencial de la Colombia Humana del candidato Gustavo Petro, en Cáceres. Son uno de los principales grupos señalados por las autoridades de cometer crímenes contra defensores de derechos humanos y líderes comunitarios. De hecho, por estos crímenes fue capturado recientemente uno de sus cabecillas identificado como Jesús Alfredo Meneses, alias el ‘Mudo’.

La líder social asesinada en Cáseres, Ana María Cortés.
La líder social asesinada en Cáseres, Ana María Cortés. Asesinada enfrente de su hijo de 9 años

Alias Caín sería el actual jefes de ese grupo criminal y a su cargo tendrían cerca de de 450 hombres según información de la fuerza pública.

¿Quiénes son?

Desde el 2008, la banda criminal viene formándose de las disidencias de otros grupos irregulares. Entonces, la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia dejó algunos reincidentes del Bloque Mineros, ubicado en el Bajo Cauca Antioqueño y comandado por Cuco Vanoy, de los cuales surgieron ‘Los Paisas’, detalla la revista Semana. Estos empezaron a operar como una subestructura del Clan del Golfo, al mando de alias ‘Otoniel’.

Pero con las capturas y bajas de la Fuerza Pública, los cabecillas que iban quedando se alejaron de ‘Otoniel’, entonces empezaron a conocerse como los ‘Caparrapos’ y rompieron relación con el Clan del Golfo. Así comenzó una guerra por el control territorial que antes compartían, lleno de laboratorios de procesamiento de droga, rutas de tráfico y otras actividades ilícitas como la extorsión.

De acuerdo al portal Verdad Abierta, todo empeoró cuando en enero de 2017 fueron asesinadas cinco personas, entre ellas Héctor Osorio Gaitán, alias de ‘Danilo Chiquito’, mano derecha del paramilitar Cuco Vanoy y figura reconocida dentro del Clan del Golfo, lo cual fue asumido por esa banda criminal como una traición. Las autoridades informaron en ese momento que se trató de un ajuste de cuentas entre integrantes del grupo por el control territorial.

La guerra se acentuó entonces con motivo de la desmovilización de la guerrilla de las FARC, que recién había salido del panorama del conflicto con la firma del Acuerdo de Paz a finales de 2016. Los Caparrapos querían expandirse para dominar las rentas ilícitas, dice Verdad Abierta. Y en el panorama aparecen dos actores más que también hacen presencia en esa región: el ELN y la disidencia del antiguo frente 36 de las FARC-EP. Juntos, ha confirmado la Fiscalía, enfrentan al Clan del Golfo.

Alianzas criminales

A finales de 2018 las autoridades informaron que integrantes de Los Caparrapos combatían junto a hombres del ELN, así quedó evidenciada su alianza criminal. Más tarde fueron incluidos en ella las disidencias del frente 36 de las FARC. “El grupo ha demostrado agilidad en sus cambios de alianzas, que aparecen en un momento en que la violencia arrecia y han provocado una respuesta militar más fuerte, que da al grupo protección adicional en el momento en que la necesitan”, describe Insight Crime.

El momento actual al que hacen mención es su expansión territorial, en el que incluso están cruzando la frontera del departamento hasta llegar al vecino sur de Córdoba, en el Caribe colombiano. Ya lo había advertido la Defensoría del Pueblo: “fuentes militares afirman que entre octubre de 2017 y enero de 2018, la estructura de ‘Los Caparrapos’ tuvo un inexplicable fortalecimiento en armamento, hombres y finanzas”.

Para llegar hasta el departamento de Córdoba, están haciendo alianzas con el antiguo frente 18 de las FARC que hace presencia en esa región. Pero la defensoría del Pueblo y la Fiscalía también sostienen que desde el año pasado vienen tejiendo pactos, además, con los frentes 5 y 18 de las disidencias de esta guerrilla. A ello se le suma un cuarto aliado: los carteles mexicanos, que les estarían suministrando armas para garantizar la producción de cocaína. Específicamente el cartel Jalisco Nueva Generación, según Verdad Abierta.

Con estas alianzas, lo que buscan las organizaciones armadas es sacar del negocio del narcotráfico al Clan del Golfo. Por eso, dice Insight Crime, se espera un crecimiento de Los Caparrapos en 2019, “debido a la combinación de conocimiento operativo y brutalidad”. Y el general Alberto Sepúlveda Riaño, quien acaba de salir de la Séptima División del Ejército, afirma que también ha beneficiado a las guerrillas, por ejemplo, el ELN pasó de tener dominio en 32 territorios a casi 200 en esa zona del departamento de Antioquia.

Y en esta disputa los más afectados han sido las comunidades del Bajo Cauca Antioqueño, que han visto un incremento descomunal de los homicidios y extorsiones, que ocasionaron al menos cuatro desplazamientos masivos durante el 2018, según la Defensoría del Pueblo. Regresando así los recuerdos de los peores años del conflicto armado, en el que la región era fortín de guerra entre guerrillas y paramilitares.

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