Quiénes son las AGC (Autodefensas gaitanistas de Colombia)



 El Shabbat 



Las AGC o Clan del Golfo (antes Urabeños o Clan Úsuga) cuentan con 1.900 integrantes que hacen presencia en 107 municipios del país, según cifras oficiales. A partir del 2018, las AGC llegaron desde el norte del Choco hacia el sur y empezaron a disputar el control territorial al ELN, grupo guerrillero que ha tenido una importante presencia en la zona del río San Juan en Chocó. Al ganar esta zona logran controlar también las rutas del narcotráfico con salida al Pacífico.

El Comandante Alberto ha dicho que ellos –las Autodefensas Gaitanistas– son un grupo heredado luego del fallido proceso de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia; y es cierto que las AGC surgieron luego del proceso de paz que adelantó en su momento el presidente Uribe con las AUC. Fueron creadas por el ex-paramilitar y narcotraficante alias ‘don Mario’ en el 2008.

Antes de seguir construyendo el perfil de una de las bandas más famosas y violentas de Colombia, queremos contarle algunos datos de su fundador, pues esto también puede brindar una perspectiva ante el poder de dicha franquicia de violencia, crimen y narcotráfico.

Quién es Daniel Rendón, alias Don Mario, el fundador de la banda criminal más poderosa de Colombia que fue extraditado a Estados Unidos

Daniel Rendón, alias Don Mario es considerado uno de los padres fundadores del paramilitarismo en Colombia, hombre que dejó a su paso más de 6.000 víctimas entre desplazados, asesinados, torturados y secuestrados.

Don Mario es oriundo de un municipio de Antioquia de donde también eran los hermanos Castaño: de Amalfi, una población rural al norte de Medellín. De hecho, fue su cercanía con uno de ellos, Vicente, la que lo introdujo en el mundo del narcotráfico y lo convirtió en líder de las llamadas Autodefensas Gaitanistas.

Durante finales de la década del 80 y toda la del 90, Rendón pasó por diferentes centros de producción de droga y vio de cerca el auge del paramilitarismo impulsado por los tres hermanos: Fidel, Carlos y Vicente. Así fue que llegó a ser uno de los jefes del llamado Bloque Centauros, organización que hacía parte de las AUC y que funcionaba gracias a las extorsiones y las comisiones del narcotráfico en los departamentos del Meta, Guaviare y Casanare.

Don Mario era el encargado de manejar las millonarias finanzas de la organización. Durante esa etapa también se involucró en lo que en Colombia fue conocido como la “parapolítica”, un esquema que se extendió en diferentes puntos del país a través del cual políticos, autoridades, militares y candidatos intercambiaban favores y complicidades con los “paras”.

El nacimiento del Clan del Golfo

Diferencias internas lo llevaron a trasladarse a la zona del golfo de Urabá, en el noroeste del país, desde 2004. Se trata de uno de los lugares estratégicos de las costas colombianas para sacar droga. Con el tratado de paz entre el gobierno y los paramilitares en puertas, Rendón permaneció junto a Vicente Castaño hasta la desaparición de éste en 2007.

Después heredó el liderazgo de los grupos paramilitares que rechazaron la desmovilización, entre ellos las Águilas Negras y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, grupo que fundó junto a Dairo Úsuga, alias Otoniel, quien en la actualidad es el hombre más buscado en el país.

Por toda esa trayectoria, en Colombia Don Mario es señalado como uno de los padres de las autodefensas y del paramilitarismo.

La captura

Según un informe publicado por León Valencia y Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) “en el 2007, ‘don Mario’, quien había comandado el Bloque Centauros de las Autodefensas (AUC), huyó hacia el Urabá antioqueño con aproximadamente 150 hombres, con el propósito de controlar las rutas del narcotráfico. Bajo el nombre de ‘héroes de Castaño’ nació lo que hoy conocemos como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o ‘clan del Golfo’”.

En octubre de 2008 empezó a circular un panfleto en la zona del Urabá antioqueño que decía que las AGC se habían “visto obligadas a regresar a su lucha antisubversiva para defender los intereses de las comunidades más vulnerables, víctimas del abandono estatal, producto de la corrupción político-administrativa”. Pero si bien casi desde sus inicios la organización, en cabeza de ‘don Mario’, reclamaba un estatus político en el marco del conflicto armado colombiano; muchos analistas políticos y miembros del Estado han declarado que las AGC son el brazo armado del Clan del Golfo, el más importante grupo narcotraficante en el país, que tiene incluso negocios con los carteles mexicanos.

En 2007, Rendón ya era señalado por las fuerzas de seguridad colombianas y por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) como uno de los narcotraficantes más prominentes de Colombia. Su detención se produjo en abril de 2009, después de que quedó fuera de los privilegios a los que accedieron los paramilitares gracias a su acuerdo con el gobierno de Álvaro Uribe.

“Fue capturado tras ser excluido de la Ley de Justicia y Paz, luego de comprobarse que continuó con sus actividades criminales después de someterse al proceso de desmovilización en el año 2006“, señala el reporte que la Policía Nacional de Colombia entregó después de su extradición. El comunicado reseña que Don Mario fue parte del “Bloque Centauros de las extintas AUC, las Águilas Negras y fue el fundador del grupo armado organizado que hoy se conoce como el Clan del Golfo“.

Con la captura de ‘Don Mario’, las AGC quedaron a cargo de los hermanos Úsuga: Juan de Dios y Darío Antonio. En 2012 Juan de Dios Úsuga, alias ‘Geovanny’ fue muerto en combate por la Unidad de Comandos Jungla de la División Antinarcóticos. Desde entonces, las AGC están comandadas por Darío Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’, actualmente la persona más buscada por las autoridades nacionales y quien lleva más de tres décadas de carrera delictiva. Alias Otoniel se ha encargado de consolidar al Clan del Golfo como la banda criminal mejor organizada de Colombia. De hecho, se estima tiene más miembros que la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno la considera la única con influencia a lo largo del país. El gobierno de EE.UU. ofrece US$5 millones por Otoniel. De este personaje hablaremos en otro especial que publicaremos más adelante.

Según el informe “Inseguridad, violencia y economías ilegales en las fronteras” publicado en 2018 por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), “el narcotráfico es la principal fuente de ingreso de los actores armados de la región (de Urabá), especialmente de las AGC, quienes han monopolizado todo el negocio: desde el cultivo de coca, procesamiento y venta de cocaína en las zonas urbanas, hasta el transporte al exterior por medio de rutas marítimas y terrestres”. De acuerdo con otro informe de la FIP, de julio de 2017, “Las AGC o Clan del Golfo (antes Urabeños o Clan Úsuga) cuentan con 1.900 integrantes que hacen presencia en 107 municipios del país, según cifras oficiales”.

En el informe de Pares, de otra parte, se califica a las AGC como una organización criminal de tercera generación, en un esquema en que son de la primera generación los carteles de narcotráfico, como el de Medellín, y la segunda, las estructuras paramilitares en las que los mandos militares tenían el control de las rutas. “En el ‘clan del Golfo’” dice el informe de Ávila y Valencia, “hay una mesa directiva de la organización que se compone de cinco personas. Cada una de ellas tiene asignado un territorio amplio. Luego viene una especie de figura que podría denominarse como socios, compuesto por cerca de 50 mandos. Cada mando tiene un territorio asignado y el territorio es el que determina su jefe en la mesa directiva”.

Las AGC hoy marcan un hito en la historia del paramilitarismo y el narcotráfico en el país, pues han venido evolucionando. Un informe de la oficina de la ONU para la coordinación de asuntos humanitarios publicado en el mes de abril de 2019, asegura que las AGC “se han expandido en las regiones del Bajo y Medio Atrato, y las regiones del Alto, Medio y Bajo Baudó, con el único fin de ejercer control total en la población civil y en los corredores municipales y transfronterizos que hacen parte de sus intereses económicos (actividades como cultivos ilícitos, narcotráfico y minería ilegal)”.

Una fuente de  confianza (de Pacifista) en la zona del norte del Chocó, donde las AGC tienen una importante presencia, manifiesta que se trata de una estructura muy distinta a la que había antes y que las AGC no se parecen tanto a las AUC; es claro que tienen un proyecto paramilitar, que no necesariamente es un proyecto político, sino más bien económico. Las AGC han optado por no significarse políticamente, y son una organización que opera mediante varias estructuras. Añade que en el norte del Chocó, las AGC hacen presencia en los municipios de Acandí, Carmen del Daríen, Riosucio y Ungía: cuatro muicipios estratégicos, en especial, por el manejo de las rutas de narcotráfico.

Las AGC han demostrado que saben evolucionar y adaptarse a los aires de la época y que están en Guerra con ELN. El departamento del Chocó es de gran interés estratégico por las rutas del narcotráfico y no dejaran de querer dominar este territorio. En esta guerra han dejado a su paso sangre, barbarie y terror. El Estado colombiano  es prácticamente inoperante frente a esta estructura paramilitar.

Presencia de las AGC en el país. Fuente: Fundación Ideas para La Paz (julio de 2017)

, , , ,

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos! No critiques, crea

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*