¿Quién es Salvatore Mancuso? Los orígenes del paramilitarismo contemporáneo en Colombia

Según ha dicho  el propio Mancuso, su inicio en los paramilitares se debió a que no encontró apoyo de las autoridades cuando la guerrilla empezó a extorsionarlo, presionarlo y amenazarlo a él y su familia. Es decir por un Estado débil y que no hace presencia en el territorio nacional. 



El Shabbat 



¿Quién es Salvatore Mancuso? uno de los paramilitares más conocidos de la historia reciente del paramilitarismo colombiano.

Salvatore Mancuso Gómez, conocido también por los alias de el Mono MancusoSantander Lozada o Triple Cero, nació en el departameto de Córdoba, en la ciudad de Montería, 17 de agosto de 1964. Es de origen italiano, su padre un inmigrante italiano Salvatore Mancuso D’Angiolella, que se instaló en las sabanas del Córdoba dedicandose a la ganadería donde amasó una considerable fortuna. Y su madre es la colombiana Gladys Gómez. 

Es descendiente por línea paterna de italianos que llegaron al norte del país para establecer una de las primeras industrias especializadas en metalmecánica y que terminaron dedicados al negocio de la ganadería. Su madre es una matrona de la región, hija de uno de los fundadores del departamento de Córdoba. Mancuso, a quien sus amigos y enemigos llaman ‘El Mono’, estudió primaria y bachillerato en el colegio La Salle de Montería, centro educativo donde estudia la alta sociedad cordobesa. Luego estudió ingeniería (no terminó la carrera) en la Universidad Javeriana de Bogotá y administración agropecuaria en Colombia y cursó también en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Habla tres idiomas: castellano, italiano e inglés.

Se casó de joven “con una integrante de la alta sociedad cordobesa”, apunta María Teresa Ronderos en su libro Guerras Recicladas, dedicado a la historia del paramilitarismo en Colombia.

El nombre de la mujer con la que tuvo tres hijos y de la que se separó en 1998 es Martha Elena Dereix, hija de una familia de Montería de origen francés , terratenientes de la zona -como los Mancuso- dedicados a la ganadería y la agricultura.

“Sus amigos (lo) describen como un hombre beligerante, parco, intelectual, pero, sobre todo, rencoroso“, decía el diario colombiano El Tiempo en un artículo de junio de 2001.

Sus amigos de estudio lo describen como un hombre pacífico, dedicado a los deportes de alto riesgo, especialmente al motocross, que estuvo muy de moda en la Costa Atlántica a comienzos de los 80. Cuando Mancuso estaba a punto de terminar el bachillerato se casó con una de las herederas de la familia Dereix, cuyos primeros miembros llegaron a Montería en 1876 procedentes de Francia. La familia Dereix fue la fundadora del primer banco del departamento. Sin embargo esta familia fue conocida en la región más por el negocio de la ganadería que por la banca. Al morir los patriarcas de la familia una de las haciendas empezó a ser parcelada a todos los herederos. Uno de ellos fue la esposa de Salvatore Mancuso, quien delegó toda la responsabilidad y la administración de la misma en su esposo. Por esto abandonó los estudios en la capital colombiana y lo llevó a dedicarse de lleno a los negocios de la ganadería que conocía por su linaje paterno.

Pero ¿qué hizo que un hombre pacífico, según sus amigos, se convirtiera en uno de los jefes paramilitares más temidos del país?

Ingreso al paramilitarismo

Según ha dicho  el propio Mancuso, su inicio en el paramilitarismo se debió a que no encontró apoyo de las autoridades cuando la guerrilla empezó a extorsionarlo, presionarlo y amenazarlo a él y su familia. Es decir por un Estado débil y que no hace presencia en el territorio nacional.  Para contrarrestar a esa situación en 1985 decidió formar un pequeño ejército privado en las sabanas de Córdoba, con el cual logró defender sus tierras. Según él, con el paso del tiempo los ganaderos de la zona comenzaron a buscarlo para pedirle ayuda frente al acoso de la guerrilla. Así fue creciendo su ejército privado y en 1987 conoció al hombre que le daría un giro total a su vida: Fidel Castaño Gil, quien para entonces ya era un reconocido líder paramilitar del país. Desde ese entonces Mancuso comenzó una meteórica carrera dentro de los paramilitares.

La familia Mancuso había sufrido intentos de extorsión por parte de la guerrilla desde el comienzo de la década y esto lo había llevado a buscar maneras de protegerse y responderle a la guerrilla”, cuenta Ronderos en su libro.

La sentencia de la Justicia colombiana de 2014 dice queel accionar delictivo de Salvatore Mancuso Gómez tuvo sus inicios en mayo de 1992“.

“Con apoyo del mayor del Ejército Nacional Walter Fratini, conformaron un grupo de justicia privada auspiciado por ganaderos de esa región”, agrega la sentencia.

“Primero le dio dinero al ejército para apoyarles en la labor, después le solicitaron que fuese guía de operativos, y al final (fue puesto) a cargo de un pelotón de soldados con el que salió abiertamente a combatir guerrilleros y liberar secuestrados“, confesó Mancuso a la Justicia años después, según narra Ronderos.

En un artículo de mayo de 2008, el diario El Tiempo dice: “Según su propio testimonio, luego de ingresar a las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), se especializó en guerra de guerrillas (…) y es piloto de helicópteros gracias a las enseñanzas de un capitán retirado del ejército. A su cargo estuvo la conformación de la flotilla de helicópteros con que cuentan las autodefensas”.

Con el tiempo se convertiría en miembro del Estado Mayor y comandante de varios bloques de las Autodefensas Unidas de Colombia, la agrupación paramilitar de derecha fundada en 1997 para combatir a la guerrilla.

Mancuso ha reconocido su participación en por lo menos 300 asesinatos incluido el de una niña de 22 meses​ y se le atribuye la autoría como comandante de la masacre de Mapiripán en la que murieron veinte campesinos en estado de indefensión y la masacre de El Aro donde fueron asesinados otros 15 en 1997 y por la cual se le dictó una condena de 40 años de cárcel (no purgada por su sometimiento a la Ley de Justicia y Paz); igualmente es señalado por la masacre de la Gabarra en 1999 donde fueron asesinadas 35 personas y la Masacre de El Salado en febrero de 2000, donde fueron asesinadas más de 100 personas3​ y es considerada una de las acciones más sanguinarias de las AUC.1​ Mancuso confesó que el Bloque Catatumbo que él comandaba fue responsable de la muerte de cinco mil civiles y que las autodefensas habían infiltrado todas las ramas del poder público.

Crímenes de Mancuso

Urnas funerarias con restos de 19 personas desaparecidas, que fueron encontradas en una fosa común.
Derechos de autor de la imagenBBC WORLD SERVICE

La sentencia de la Justicia colombiana del 31 de octubre de 2014 da cuenta de una larga serie de crímenes de los que Salvatore Mancuso fue partícipe, en su mayoría como autor mediato. Estos son tan solo tres de ellos.

  • Las AUC realizaron un asalto de la zona de los llanos orientales en 1997, donde buscaban expandirse. A mediados de julio de ese año lanzaron una incursión armada sobre el municipio de Mapiripán, en el departamento del Meta. La Corte Suprema de Justicia describió cómo “retuvieron y ultimaron a varios de sus pobladores tras señalarlos de ser auxiliadores de la guerrilla“. María Teresa Ronderos agrega en su libro Guerras Recicladas que los paramilitares “torturaron con toda la calma a los más característicos habitantes, a mujeres y a algunos menores de edad… Degollaron a unas víctimas, descuartizaron y echaron al río a otras, por lo que se ha hecho muy difícil establecer el número exacto, pero se ha documentado que por lo menos fueron 49 víctimas fatales“. Ese hecho se conoce como la Masacre de Mapiripán.
  • A mediados de febrero de 2000, en el corregimiento de El Salado, en el departamento de Bolívar, “se utilizaron armas ligeras, piedras, palos, morteros de hierro, cabuyas, el nefasto y lamentable resultado de esa incursión militar fue de 62 homicidios“, según contó el propio Mancuso a la Justicia. “El objetivo era quitarle este territorio a las FARC”, dijo el exparamilitar, uno de los hombres encargados de planear ese ataque, hoy conocido como la Masacre de El Salado.
  • El 23 de diciembre de 2001, 230 hombres del Bloque Catatumbo montaron un retén en un camino en Norte de Santander. Allí interceptaron a Luis Felipe Hernández Gómez, Jorge Vaca Colmenares y Abilio Guzmán Pinto Camelo, a quienes asesinaron luego de considerar que eran colaboradores de la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional). A Vaca Colmenares le dispararon por la espalda cuando intentaba huir.

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La consigna de los paramilitares era “combatir a la guerrilla en cualquier tiempo y lugar, armada, desarmada, en combate o fuera de él, uniformada o de civil”, le dijo Mancuso a la Justicia.

En 1999 Mancuso asumió las funciones como Comandante del Bloque Catatumbo, con su base en el departamento de Norte de Santander, del que estuvo al frente hasta el 10 de diciembre de 2004, cuando se desmovilizó.

Paramilitares
Derechos de autor de la imagenBBC WORLD SERVICE Image captionLas Autodefensas Unidas de Colombia llegaron a mover miles de hombres.

Durante el tiempo que lo comandó, según datos de la Fiscalía, el Bloque Catatumbo pasó de contar con 270 hombre a unos 2.500.

Pudo sostener ese crecimiento, de acuerdo con la Fiscalía, por la solidez financiera alimentada por el narcotráfico.

Con ese número de hombres, armas y dinero, Mancuso encabezó un extenso número de crímenes.

Desmovilización

Mancuso fue uno de los principales representantes de las AUC en el proceso de negociación promovido por el entonces presidente Álvaro Uribe, el que llevó a su desmovilización en diciembre de 2004.

 

Entre el 18 de diciembre de 2004 y el 15 de agosto de 2006, se presentó la desmovilización colectiva de aproximadamente 16 Bloques y 11 Frentes de las AUC.

Mancuso saluda a paramilitarDerechos de autor de la imagenBBC WORLD SERVICE
Image captionMancuso estuvo al frente de las negociaciones para la desmovilización de paramilitares.

El Bloque Catatumbo, comandado por Mancuso, se desmovilizó en la finca Brisas de Sardinata, en Norte de Santander.

De los cerca de los 2.500 hombres del Bloque Catatumbo solamente se desmovilizaron 1.437.

Durante el proceso de desmovilización señalaron la ubicación de fosas clandestinas donde se encontraron los cuerpos de decenas personas desaparecidas y entregaron bienes y armas y municiones

Mancuso entregó individualmente 22 bienes inmuebles.

Y en testimonios ante la Justicia confesó 402 delitos puntuales, que afectaron a cientos de personas.

Tipos de delitos cometidos por Mancuso

  •  Concierto para delinquir agravado; actos de terrorismo; homicidio en persona protegida; homicidio en persona protegida en la modalidad de tentativa; tortura en persona protegida; toma de rehenes
  •  Destrucción y apropiación de bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario; hurto calificado y agravado; exacción o contribuciones arbitrarias; secuestro simple y agravado; desaparición forzada
  •  Actos de barbarie; deportación, expulsión, traslado o desplazamiento forzado de población civil; tratos inhumanos y degradantes; represalias; obstaculización de tareas sanitarias y humanitarias; despojo en campo de batalla; simulación de investidura o cargo
  •  Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes; destinación ilícita de muebles o inmuebles; tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos; conservación o financiación de plantaciones; existencia construcción y utilización ilegal de pistas de aterrizaje
AFP

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