Política

Duele Reconocerlo: Álvaro Uribe es la síntesis de Colombia     

Por Yesid Espinosa Zapata
@YESIDESPINOSAZ

Quiérase o no, es la de . Nos guste o no, tiene que reconocerse en él: mucho de él tenemos, mucho de él somos. El país debe verse en su manera de pensar y de actuar; debe mirarse en su odio, en su afán de venganza, en su propensión a ubicar fuera de sí —nunca adentro— el mal y la oscuridad. debe contemplarse en el espejo de ; en su doble moral, en su ambición, en su inclinación a las relaciones turbias y en su simpatía por el delito. Debe identificarse con su pensamiento de ultraderecha disfrazado de patriotismo de bandera y escudo; examinar en él su propio desprecio por la constitución y la ley.

Colombia debe descubrirse en esa costumbre que tiene Uribe de anular la diferencia, de perseguir opositores, de invalidar argumentos contrarios; también en su comportamiento de gamonal y en su afán de control y absolutismo. Uribe refleja a Colombia en su repudio a las víctimas, en su arbitrariedad presentada como justicia, en su amor al dinero y su adicción al poder. Colombia tiene que advertir en Uribe su propia arrogancia y vanidad, su desprecio por el discrepante, su autoritarismo justificado como firmeza de carácter, su búsqueda egoísta del lucro personal y familiar expresada como lucha falaz por el bien común. Colombia tiene que percibir en Uribe su propia adicción a la guerra, su ansia de sangre, su inclinación al engaño y su ser de criminal impune con actitud de santo hostigado y martirizado.

Sí, quiérase o no, nos guste o no, Uribe es el epítome de Colombia. Solo un país como éste, con su historia y circunstancias, podría haber forjado a alguien como él; solo aquí alguien así podría convertirse en un modelo a seguir y en un referente cívico y moral; únicamente en Colombia alguien como Uribe podría concitar tal devoción y acumular tanto poder.

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