Política

Álvaro Uribe Vélez. Un síntoma de Colombia 

Por Alexander Quiñones Moncaleano
@aqmoncaleano

Ayer amaneció con una rueda de prensa ofrecida por el Senador . Una rueda de prensa que quiere defender y exponer su inocencia. Uribe ha sido un político marcado por la polémica y rodeado de escándalos desde el inicio de su ejercicio político. Salió de la Alcaldía de Medellín  en 1982 por rumores de nexos con narcotráfico, un asunto que lo persigue desde siempre. 

Hoy la Corte Suprema de Justicia lo tiene contra las cuerdas como nunca antes lo habían tenido. Tanto así que su primera reacción fue decir que iba a renunciar a su curul en el Senado de la República, cosa que aún no ha sucedido. Acaba de presentar recusasión a la corte, lo que quiere decir que la dilación del proceso va para largo. 

Todos tenemos derecho al debido proceso, como piden las hordas enardecidas de uribistas; pero lo que no puede permitir la sociedad colombiana es que se ataquen y debiliten las instituciones democráticas por medio de estratagemas  y shows mediáticos, en las que se habla de carteles de la toga y jueces castrochavistas. En ese aspecto el zoon-politicon que es Álvaro Uribe Vélez  es inmensamente agudo e inteligente. Ha sabido como ningún otro político manejar las masas y sus emociones. Una gleba que es ignorante y sin un sentido crítico y análitico como ninguna otra en el continente. 

Mientras Perú juzga a sus gobernantes corruptos, Brasil hace otro tanto, Argentina sale a las calles a protestar, Colombia sale a defender a un ex presidente que tiene más investigaciones y nexos con criminales que ningún otro en la región. Colombia necesita instituciones fuertes, y que sean defendidas por las sociedad por encima de los individuos, por poderosos y carismáticos que éstos sean. 

Uribe va a dar la pelea, y muy seguramente saldrá avante, airoso, y con más poder otorgado por medio de la legitimación del pueblo, un pueblo que históricamente ha sido saqueado y golpeado por él mismo. Pero no importa, porque él nos devolvió la seguridad en las carreteras; y los informes que nos publican los diarios mas respetables del planeta sobre Uribe como The Economics, The New York Times o The Guardian donde lo vinculan con masacres, paramilitarismo, ejecuciones extra judiciales y narcotráfico son invenciones y narrativas vulgares de periodistas comprados por el castrochavismo. 

Lo cierto es que Uribe tiene el poder para desvirtuar a los magistrados y a cualquier otro que se atreva a mostrar sus rostros oscuros y siniestros. Ningún otro político colombiano tiene el prontuario que él tiene; y según muchos es el político con más poder en este momento histórico. Poder que ha sabido insuflar de muchas maneras, y con varias técnicas ya probadas de efectividad. Activo como ningún otro en su cuenta de Twitter, concede entrevistas sabiendo de antemano las preguntas, y las ruedas de prensa las da a periodistas de su círculo. Como se pudo ver ayer en su rueda de prensa, contestó lo que le dio la gana contestar. Un espectáculo mediocre al que el periodismo colombiano le hace guiños constantemente. No son pocos los periodistas e intelectuales que le parecen cortesanos esperando migajas del pastel de la fiesta del hombre más poderoso de Colombia. Néstor Morales, Luis Carlos Vélez, Hassan Nassar, María Isabel Rueda, Dario Arismendi; todos unos practicantes de la infamia que se dicen periodistas. 

Sin embargo tiene oposición y hay un grueso de la sociedad civil que le hace contrapeso, y no se ha dejado acallar las duras críticas que tiene. Me atrevería a afirmar que es el personaje con más bloqueados en su cuenta del pajarito; porque todo lo que le huele a crítica es  rechazado y bloqueado. Así es su ego, una personalidad megalomaniaca que le hace mucho daño a la sociedad y a sus integrantes.

Sin crítica no hay progreso ni mucho menos desarrollo. Ojalá Colombia pueda dejar atrás a estos gamonales y personajes grotescos que se creen el ombligo del mundo. Un de nuestra sociedad que necesita crecer en inclusión, respeto y pluralismo.   

   

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