Proceso electoral: Vive Colombia, vota por ella

A woman voted at a polling station in Cali, Colombia, on Sunday. Voters offered a drubbing to a newly created party of former rebels

Por: Jose Elias Asprilla Lopez
@JoseEliasAspril

Proceso , tras proceso , escuchamos las mismas quejas, las mismas frases: “todos son lo mismo, el país no va cambiar, no hay quién sirva”. Cuando entras a analizar esas palabras y quiénes las expresan, resulta que por lo general son las personas que no participan, desconocen la importancia del voto y se niegan a ser partícipes de los procesos democráticos. Partiendo de ese punto deberíamos analizar qué tan conscientes somos de la importancia de hacer parte de los procesos electorales. En el potencial es de 36,025,318 personas, de los cuales al final sólo votan alrededor de 17,445,129; es decir, que la decisión acerca de quiénes tomarán las riendas de un país de 49,592,628 habitantes la asumen cerca del 47,8% del total de votantes. Eso deja un panorama desalentador, puesto que, de esos votos, la gran mayoría responden a maquinaria atada a puestos, a votos clientelistas y votos comprados. Por otro lado, los votos de opinión se reducen a un preocupante porcentaje en comparación a los resultados donde gana la maquinaria que genera el rechazo que, a su vez, alimenta esa desinterés en las cuestiones políticas.

Entonces, ¿Qué pasa en nuestro país? ¿Por qué siguen ganando los mismos? La respuesta es sencilla. Primero, hay una sociedad separada de un Estado que al parecer no es suyo y cuya presencia solo percibe a la hora de tributar, sentir su represión o su ausencia en materia de constitucionales, sumado al ya citado desinterés de la ciudadanía por estos procesos. Esa apatía facilita la tarea de la maquinaria , que con una poca cantidad de votos logra imponer su candidato, ese rechazo garantiza que su inversión para “adquirir” los votos que les aseguran el triunfo, no tenga que ser tan abismal: en una campaña para corporaciones públicas, con sólo invertir entre mil o dos mil millones de pesos, quedan asegurados sus votos. Se imaginan, entonces, ¿qué sucedería si ese 52,2% de la población que no , lo hiciera? Sería mucho más complicado para la maquinaria acceder a los votos que les dan el triunfo, su labor de comprar votos, de presionar por puestos o engañar a la gente se complicaría. De esta manera contaríamos con millones de votos de opinión que han preferido no hacerse efectivos, con la falsa ilusión de que así expresan su rechazo a la clase tradicional que los dirige afectando el panorama político del país. 

También es común la frase: “Si votar sirviera de algo, ya estaría prohibido”, pero en nuestro caso, los bajos niveles de participación, la falta de cultura política y los factores anteriormente nombrados, generan el panorama ideal para que el régimen que nos ha gobernado, no se vea afectado por las elecciones, de eso se han asegurado haciéndole “conejo” a la implementación del voto electrónico que ya está consignado como posibilidad en la Constitución, en el parágrafo 2 del Artículo 258, modificado por el acto Legislativo 01 de 2009 y evitando la obligatoriedad del voto. “¿Voto obligatorio? Pero, ¿no se viola así nuestra libertad de decidir si participamos o no?”. Esa es la expresión que a muchos les han vendido a la hora de hablar del voto obligatorio, pero veámoslo desde otro punto: si estás obligado a tributar para garantizar el funcionamiento del Estado, ¿Por qué no estamos obligados a elegir quién va a tomar las decisiones sobre lo recaudado? Es similar a situación de la banca, cuando la banca tiene problemas, el Estado llega a salvarla, ¿pero por qué no se ve a esa banca manifestarse en pro del bienestar general cuando recibe esas grandes ganancias? Estas son cuestiones por las cuales hay que inquietarse.

Es mucho lo que falta por decir, pero con esta base podemos al menos empezar a inquietarnos acerca del porqué a muchos les conviene que usted, quien no vende su voto, que no tiene candidato o afiliación política, se quede en su casa, no participe y siga pensando que los procesos democráticos no sirven, que las riendas del país deben estar “en manos de esos que sí saben manejar el país, mal, pero lo manejan, esos que roban pero hacen algo”. Debemos renunciar a esas posturas que nos cegan, nos confunden, mantienen el país secuestrado por la corrupción y nos evitan decir Vive Colombia, vota por ella.

no critiques, crea

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*