#YoVeoNoticiasUno el periodismo un asunto de todos



El Shabbat |



Por Alexander Quiñones-Moncaleano


El periodismo colombiano tiene graves problemas estructurales y éste es un asunto que le compete a toda la sociedad, porque la información pública y su manera de manejarla afecta la vida de todos los integrantes de la sociedad. Una sociedad con información pública manejada de manera adecuada es un sociedad más incluyente, más abierta, pendiente de sus procesos y por ende dispuesta a exigir que todos los actores políticos sean más transparentes en su forma de actuar.

La puesta en marcha para sacar del aire a Noticias Uno, aunque no tengamos toda la información necesaria para sacar conclusiones, nos lanza una alerta prioritaria para entender la importancia de la prensa libre dentro de los juegos de poder de todo lo que el Establecimiento representa y quiere hacer con  la información pública y con la democracia. Lo que podemos entender es que su intención es minarla y hacerla débil para así poder sacar ganancias de todo tipo de la sociedad.

La noticia nos dejó aturdidos. El 1 de septiembre se dio a conocer que salía del aire Noticias Uno, y una gran proporción del país salió a apoyar a este medio, que para muchos es un bastión de la prensa libre. Hoy hay un hashtag que pide que ayudemos a este medio a seguir vivo en medio de los oligopolios que manejan la información en el país. El hashtag dice #YoVeoNoticiasUno, pero aparte de hacer etiquetas y de apoyar públicamente a un medio, lo que debe la sociedad civil es apoyar de manera monetaria a los medios que hacen el trabajo de investigar a todos los actores políticos del país. Claro que un hashtag sirve, pero impacta de mejor manera donar un dólar, o más, según la capacidad de cada ciudadano. La democracia y la prensa no sobreviven a punta de etiquetas, también necesitan apoyo económico y contundente. Si cada colombiano, o al menos la mitad, dona un dólar para apoyar al periodismo, ayuda a quitarle poder al poder, le hace pulso a Luis Carlos Sarmiento Angulo y a su medio de mayor tirada, El Tiempo; también así le hacemos perder poder a los dueños de la Revista Semana que tanto daño le ha hecho al periodismo colombiano engavetando información sensible que podría salvaguardar la vida de la base de la sociedad, esto es de los más vulnerables.

La importancia de la información como bien público es un asunto que la sociedad colombiana no debe menospreciar y todos los sectores deben atraer los reflectores sobre tan importante tema. La ética y el profesionalismo de los medios tradicionales colombianos están en entredicho pues, como es sabido, en Colombia la casa editorial El Tiempo es del hombre más rico del país, y también uno de los más ricos del mundo: Luis Carlos Sarmiento Ángulo; la Revista Semana recientemente fue comprada por Jaime Gilinski, dueño de otra de las fortunas del país; el otro gran diario colombiano es de propiedad del grupo empresarial Santo Domingo desde 1997; finalmente, el canal RCN es del otro gran magnate del país, Carlos Ardila Lülle.

Mi invitación a todos los colombianos es que veamos la manera de apoyar a los medios emergentes que se han ido estableciendo en los últimos años. Este apoyo debe ser de manera económica y compartiendo su contenido. Considero que es muy importante invitar a toda la sociedad a este debate público.

Hay una autora francesa que se llama Julia Cage y que trabaja la información como bien público y su relación con la democracia. Julia Cage es economista y esposa de Thomas Piketty. Esta intelectual plantea que la mejor forma de restarle poder a las grandes fortunas es primero estar bien informados y segundo apoyar a la prensa independiente de manera económica. Estos dos intelectuales, Cage y Piketty saben que las desigualdades jamás son “naturales” sino edificadas por una ideología que crea las categorías divisorias: mercado, salarios, capital, deuda, entre otras. Todo como un rizoma.

“Se trata de construcciones sociales e históricas que dependen íntegramente del sistema legal, fiscal, educativo y político que se elige implementar y de las categorías que se crean”. Piketty derriba dos de los mitos más arraigados de la derecha: el primero postula que las desigualdades se explican en muchos casos por causas “naturales”; el segundo recurre a la existencia histórica de supuestas “leyes fundamentales”. En ningún caso. Thomas Piketty ofrece en su investigación una mirada nueva sobre el proceso de la desigualdad, así como una historia con perfil mundial de las desigualdades y las ideologías que las promueven.

Mercados, economía, democracia e información pública se entrelazan para moldear la desigualad que domina el mundo. Podemos como sociedad hacerle pulso a los grandes capitales y a las grandes plataformas informativas para así estar mejor informados y vivir de manera más libre.

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