Semana tenía engavetada la investigación que publicó The New York Times


Por Alexander Quiñones-Moncaleano


El título de la investigación “Las órdenes de letalidad del ejército colombiano ponen en riesgo a los civiles, según oficiales” dejó perplejos a los colombianos y al  mundo en general, pues lo que se revelaba era la vuelta de los falsos positivos. Todos los medios alternativos e independientes estaban atónitos y tratando de cubrir el asunto de la mejor manera, pues también corría el rumor que un medio muy importante del país tenía la investigación y no quiso publicarlo.


Sale a la luz otro vergonzoso capitulo en reacción a la investigación que Nick Casey publicó el 18 de mayo. La publicación salió el sábado y después los editores decidieron publicarla en el medio impreso en primera plana y en inglés el domingo, dado el impacto que se dio en la región sobre el tema. Además de esto los medios internacionales como Le Monde rechazaron la salida del periodista norteamericano Nick Casey por las presiones que recibió de sectores y personas a fines al Uribismo como fue la senadora María Fernanda Cabal.

El título de la investigación “Las órdenes de letalidad del ejército colombiano ponen en riesgo a los civiles, según oficiales” dejó perplejos a los colombianos y al  mundo en general, pues lo que se revelaba era la vuelta de los falsos positivos. Todos los medios alternativos e independientes estaban atónitos y tratando de cubrir el asunto de la mejor manera, pues también corría el rumor que un medio muy importante del país tenía la investigación y no quiso publicarlo. Hoy La Silla Vacía publicó con muchos detalles cómo se dio ese asunto, y cómo una investigación de esa importancia terminó engavetada y de no ser por el periódico gringo hoy nadie sabría nada.

La publicación dio tantos frutos que el general Nicacio Martínez le tocó retirar la directriz “envío planteamientos de objetivo 2019” y el debate púbico al rededor del tema fue profundo. El patrón que se estaba presintiendo salió con fuerza a la luz pública y el Ejercito colombiano sabe que está en la mira de la sociedad civil que sabe cada vez mejor que debe hacer control social.

Lo que queda en evidencia ahora y que también debe ser de gran difusión y debate por la misma sociedad es la sanción social que debe recibir el medio de comunicación que engavetó la publicación que terminó publicando en . El medio fue , y auque tendrá que dar explicaciones al respecto, al parecer lo que muestra es el contubernio entre los medios tradicionales en manos de los capitales y las familias tradicionales del país que siempre han estado del lado del Establecimiento y no haciendo su trabajo en miras de una sociedad mas plural y democrática.

Según La hay tres versiones del por qué terminó guardada en una gaveta tan importante información:

La primera “versión, de fuentes indirectas, dice que en una comida en Palacio entre el presidente Iván Duque y los dueños de Semana -Gabriel Gilinski, y María y Felipe López- alguien del lado de Semana habló de la investigación. Según esa versión, el Presidente respondió que creía importante contrastar bien el tema, lo que llevó a que en Semana decidieran esperar un contraste con fuentes oficiales.” “La segunda versión parte de esa queja y dice que eso tensó la relación con Duque y que Alejandro Santos decidió aplazar la publicación y contarle al Gobierno de ella, para así evitar un choque político más fuerte.” “la tercera versión: “Santos le explicó a La Silla que Eastman fue por su experiencia en asuntos de seguridad y defensa (fue viceministro de defensa de Uribe dos veces), y que después de la reunión no la engavetó sino que faltaba tiempo por el proceso de hacer las verificaciones y contrastes pertinentes. Además, que las semanas siguientes tuvo un viaje fuera del país y fue el festivo del primero de mayo, lo que demoró el proceso.”

La importancia de la información como bien público es un asunto que la sociedad colombiana no debe menospreciar y todos los sectores atraer los reflectores sobre tan importante tema. La ética y el profesionalismo de los medios tradicionales colombiano están en entre dicho, pues como es sabido En Colombia la casa editorial El Tiempo es del hombre más rico del país, y también uno de los más ricos del mundo: Luis Carlos Sarmiento Ángulo; la Revista Semana recientemente fue comprada por Jaime Gilinski, dueño de otra de las fortunas del país; el otro gran diario colombiano es de propiedad del grupo empresarial Santo Domingo desde 1997; finalmente el canal RCN es del otro gran magnate del país, Carlos Ardila Lûlle. Si usted como ciudadano sabe esto podrá elegir con responsabilidad a quién leer o no, a quien creerle y a quien dejar que genere la información que usted consume. La información es un bien público y como tal debe ser tratada. Como lo cuenta La Silla Vacía los dueños de los grandes medios colombianos cenan con los presidentes y congresistas de turno, los editores hacen parte de las familias que toda la vida han vivido de la mano del Establecimiento y que les importa más los negocios que hacer un trabajo profesional y que terminan no publicando denuncias que afectan a la vida en sociedad. 15 honrados oficiales del ejercito colombiano buscaron a la Revista Semana para que hicieran pública una información que según ellos consideraban lesionaba su integridad y la vida de miles de humildes ciudadanos, pues esto era nada mas y nada menos que la vuelta de los falsos positivos y los dueños del capital y la información decidieron no publicarla, por l razón que sea, decidieron que no era conveniente para ellos publicar esta información, puesto tensaría su relación con el gobierno de turno. 

Quedan muchas preguntas por aclarar y el debate debe darse y preguntarle a Alejandro Santos por qué decidió no publicar tan relevante información, que termino publicando un medio extranjero.

 

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