Paro Nacional del 7 de Agosto ¿Me acompañan?

Por Martha Elena Rangel Vanegas. Me duele en el alma que la fecha se celebre como un triunfo militar y entonces se prepare desfiles de la potencia armamentista de Colombia, discursos idiotas del presidente de turno, en el sitio de la batalla y después todo el mundo para su casa.

COLOMBIA - Plaza Bolivar Bogota, Colombia, (Photo by Alejandra Parra/Bloomberg via Getty Images)


Por Martha Elena Rangel Vanegas



El 7 de Agosto se celebran los doscientos años de la batalla de Boyacá con la que se firmó la derrota de los españoles en nuestro territorio.

Me duele en el alma que la fecha se celebre como un triunfo militar y entonces se prepare desfiles de la potencia armamentista de Colombia, discursos idiotas del presidente de turno, en el sitio de la batalla y después todo el mundo para su casa.

Yo los invito a observar el lienzo de Francisco Antonio Cano en donde representa el paso del páramo de Pisba  del ejército libertador y observen quienes eran los que luchaban por un ideal de libertad.

Señores de ruana y alpargata, armados de machete, picas o lanzas. Un ejército de pobres comandados por generales que supieron encauzar los deseos de todo un pueblo.

Me imagino que el presidente Duque esta vez no va  hablar de caperucita, los enanos o unicornios. Esta vez se fajará un discurso que tenga que ver con la “lucha” por la paz y la “verdadera” justicia.

¿Pero cuales eran los anhelos de nuestro pueblo? Permítanme resumirlos:

Los señores oidores estaban acabando con los resguardos indígenas. Gracias al exterminio y al mestizaje, se podían eliminar los existentes en la sabana de Bogotá, y se había generado una gran masa de población, sin acceso a la tierra, empobrecidos porque dependían del jornal que le pagaba el hacendado.

Su ideal por lo tanto tenía que ver con la tierra de la que eran dueños pero que el invasor se la había robado.

La liberación de los esclavos. Bolívar les prometió la libertad a los que se enrolaran en el ejército patriota. Esto no se pudo cumplir sino en 1851 con José Hilario López. El decreto entonces se emitió 32 años después.

Hay que anotar la colaboración determinante de los negros palenqueros y los cimarrones en la campaña libertadora.

Los impuestos excesivos: La Gabella: El impuesto a la venta de sal. Los Estancos: Consistía en que la corona decidía quien vendía un producto determinado y así controlaba el impuesto que éste debía pagar. La Alcabala: Impuestos de aduana a todo producto importado, con el agravante que solo se podía producir, sal, tabaco y velas. Por este motivo se generó la revolución comunera, traicionada por los criollos.

Justicia: El encomendero tenía potestad sobre el trato a los esclavos y a sus jornaleros. La justicia por lo tanto solo era para los criollos y españoles. España generó un tipo de justicia eclesiástica, encargada de juzgar la pureza de las prácticas religiosas y que montó la santa inquisición. El negro fue el más sufrido por sus creencias africanas.

Educación: La única manera de acceder a la educación era por clase social y rango. Solo los españoles y los criollos podían educarse.

Salud: El pueblo estaba a manos de comadronas y yerbateros, muy perseguidos por ser considerados brujos.

Demonstrators hold up signs of relatives and friends, killed : Fotografía de noticias

¿Qué ha cambiado?

Tenemos una clase dirigente que nos dice que el acceso a los derechos fundamentales, tales como la salud y la educación deben ser privatizados y por lo tanto el ciudadano debe pagar por acceder a ellos. Ambas están estratificadas, la calidad no es la misma.

Existe una negación permanente de la pluralidad y diversidad de nuestros pueblos. La minga en el Cauca fue satanizada, no se les cumple, no se les devuelve sus tierras, son víctimas de masacres por parte de todos los actores del conflicto y el Estado Colombiano muy “responsablemente” considera que no tiene con qué repararlos. Todo se les va en promesas.

Se da el despojo sistemático de la tierra por parte de terratenientes que consideran que Colombia progresa cuando ellos se apropian de la tierra para generar “riqueza” y tenemos por lo tanto desplazados y desarraigados sin  justicia y sin reparación, que se den por bien servidos si no los matan.

Las “victorias” colombianas son militares y es deber del “glorioso” ejército colombiano derrotar al pueblo que protesta por falta de presencia estatal y de algún tipo de esperanza.

El blanqueamiento sistemático de los palenqueros para que dejen su tierra y vengan a ejercer oficios para lo que no están capacitados, perdiendo su riqueza cultural y ancestral.

Este gobierno pretende eternizar la guerra fratricida porque no quiere reconocer el genocidio de estado y las prácticas sistemáticas de los asesinatos selectivos.

Cambiamos de amo, ahora no son los chapetones, pero los ideales de libertad que movilizaron a un pueblo por su libertad, están intactos.

Es hora de luchar por ellos, yo paro el 7 de Agosto y quiero reconocer la desgracia infinita de mi pueblo, quiero revivir los ideales de libertad ¿Me acompañan?

 

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2 pensamientos sobre “Paro Nacional del 7 de Agosto ¿Me acompañan?

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