Opinión

Se Murió la Tía Tere

Por Martha Elena Rangel

Martha Elena Rangel Twitter

Aunque ustedes no lo crean, amé a mi con toda mi alma. Fui su sobrina-nieta favorita. La recuerdo como mi más formidable contradictora. No era capaz de discutirle porque me manejaba el corazón. De la tía recuerdo tres anécdotas que a continuación les contaré:

  1. En 1976 quedó viuda de Cupertino Vivas Llorente. Llegue a su velorio y encontré a mi tía Tere hecha un mar de lágrimas. Entre sollozos me decía: “Mateita, en olor a santidad”. Debo decir que a los tres días el olor era a pecueca, porque le aparecieron cinco chiniticos regados por todas partes. Después de muchas consultas jurídicas, la tía estoicamente, repartió la herencia. Debo decir que la admiré.

  2. La segunda anécdota es más prosaica. Cuando mi hija menor tenía tres años, me caí de una escalera y me fracturé el tobillo. Una vez mi tía se enteró, dejó Honda para venir a cuidar mi incapacidad. La pobre le tenía un odio espantoso a los hombres y me lo repetía a diario. “Los hombres Meteita son el diablo”. Le respondía que no entendía como amaba a Napoleón y a Dios si eran hombres. Su respuesta fue contundente: “Napoleón era un canalla, pero Dios no es hombre, es del sexo masculino”. Menos mal estaba tomándome un tinto y pude ahogar la risa con el brebaje.

  3. Mi tía leía mucho. Su marido fue un liberal de raca y mandaca y ella su compañera. No entiendo como hacía pues su corazón era conservador y dedicado a Dios pero su espíritu libertario, tanto que me aguantó comunista. La última vez que la vi me decía: Mateita póngale cuidado que Uribe y su secta van a citar a una constituyente “. Y le pregunté que por qué. Me contestó: Sabes a ¿cuantas reformas constitucionales yo he asistido? A tres. Los constituyentes impajaritablemente les da por darle más poder al ejecutivo y tratan de ejercer el poder sobre los nombramientos del poder legislativo, revisa que se decía del judicial en la Constitución de la provincia de Cundinamarca de 1812: Del poder judicial se dejó expresado, que el poder ejecutivo’, con consentimiento del cuerpo deliberante nombrará los individuos que han de componer el alto tribunal de justicia. El cuerpo deliberante creará los demás tribunales que estime necesarios. (Ver Google) Mateita Uribe quiere resucitar Los poderes ilimitados de la oligarquía conservadora del siglo XIX y como ustedes no estudian historia, pues no se dan cuenta.

Hoy recorro la casona de mi tía en el Alto del Rosario en Honda. Me rodean mis fantasmas, el gran amor a mi abuelo y el aroma a viudo de pescado, tamales y bunde tolimense. Mi vida ya está llegando al ocaso y Colombia no cambia. Los jóvenes no me pueden defraudar. Mi abuelo murió con la esperanza en mi generación y yo me moriré confiando en la siguiente. Todavía nadie me responde, ¿Por qué es tan difícil lograr la justicia social? ¿Por qué no podemos vivir en paz? ¿Qué estamos pagando? ¿Por qué la solución es matar a los contradictores? Camino hacia el río Gualí y escucho el susurro del viento…Mateita no pierdas la esperanza… Amanecerá y veremos.

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