La mezquinadad de Claudia: en una doble campaña

Claudia López y Gustavo Petro. Foto El Tiempo


El Shabbat 



Por Alexander Quiñones-Moncaleano


♦”por hacerle la presidencial a no voy a  hacer el populismo de decir que voy a botar el metro elevado a la caneca y voy a hacer el subterráneo”


Claudia López es quizá la aspirante con más oportunidad de llegar al Palacio Liévano y está haciendo una campaña al estilo de la extrema Derecha, llena de mucho ruido y enemigos públicos reales e inventados. A estas alturas ha hecho tanto ruido que ya no se escucha una sola palabra o un solo argumento en medio del barullo que ha montado. Es tanta su mezquindad que parece no importarle el bienestar general sino el particular. Es tanta su mezquindad que le importa más la campaña presidencial -que aún no ha iniciado- que lo que sucede hoy en Bogotá y el difícil asunto del metro elevado. Por estos días dijo en los micrófonos de la W: “por hacerle la campaña presidencial a Gustavo Petro no voy a  hacer el populismo de decir que voy a botar el metro elevado a la caneca y voy a hacer el subterráneo”.

Ahora Gustavo Petro se convierte para ella en el enemigo público número uno y así enfoca su campaña a la alcaldía. Todo señala que no va haber acuerdo programático con Petro y que ese va a hacer su caballito de batalla para llegar a la alcaldía de Bogotá. No importa mucho si la ciudad tiene o no tiene un sistema eficiente de transporte, si el metro elevado tiene serios cuestionamientos técnicos o legales, lo que realmente interesa es hacerle contrapeso político a Gustavo Petro y que su alcaldía en Bogotá sirva de plataforma para que Sergio Fajardo llegue a la presidencia.

Ella sabe que el Metro elevado es un asunto amañado y que beneficia a pocos, que los que terminan sufriendo por  no tener un sistema óptimo de transporte son millones de ciudadanos a los que la calidad de vida se les va a diario en un transporte infame e indigno. Pero eso poco importa; lo que realmente importa es que sirva o no de plataforma política para Petro.

Las pruebas están a la orden de los ciudadanos, sabemos que el metro elevado sale mas costoso, que no tiene los estudios necesarios: “En plena crisis de la administración anterior (la de Petro), se logró tener el aprobado de la fase 1 estipulada en el convenio, es decir, de la estructuración financiera, con lo que se podría empezar a abrir la licitación. Sin embargo, este proceso fue suspendido en noviembre de 2015. ¿La razón? El 25 de octubre fue elegido Enrique Peñalosa, quien en su campaña ‘Bogotá Mejor Para Todos’ les prometió a los capitalinos que haría metro, pero no subterráneo como el que le dejaron las administraciones anteriores y cuyo proyecto ya estaba aprobado en tres etapas (prefactibilidad, factibilidad y estudios financieros).”  Al parecer no basta con tener pruebas suficientes para parar un proyecto tan ambiguo e ilegal como el metro elevado que, además de ser más costoso, beneficia solo a un interés político y económico. Todo indica que para Claudia López esto no tiene mayor. Fue clara: por hacerle la campaña presidencial a Gustavo Petro no voy a  hacer el populismo de decir que voy a botar el metro elevado a la caneca y voy a hacer el subterráneo”.

El proyecto del metro subterráneo, por su parte, tiene defensores que han dado la pelea para que se lleve a cabo pues hay elementos probatorios contundentes que demuestran que es el mejor proyecto para la ciudad y la ciudadanía. Entre los que más destacan están: Sarmiento, Carlos Carrillos y Holman Morris. Lo último que hemos sabido de la mano de Hollman Morris es acerca de las pruebas acerca de recursos que el Gobierno aprobó para metro subterráneo: En 2015, el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) admitió 9,6 billones de pesos de la Nación para la ejecución de ese proyecto planteado por la Alcaldía. Se trata de un documento expedido el 10 de noviembre de 2015, cuando el Confis autorizó al Ministerio de Hacienda para que, desde el año 2017 y hasta el 2048, girara el dinero para la financiación de la primera línea del metro subterráneo en Bogotá.

Además, en su época, el Confis recomendó al Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) la asignación de cupo de Alianza Público Privada (APP) para el sector Hacienda por el monto de la senda requerida para los aportes a la construcción de esa obra “con cargo al saldo del cupo del sector de transporte y el saldo no utilizado de otros sectores”.

Sabiendo todo esto, incluso sabiendo que sí hay documentos que demuestran que el metro subterráneo sí está financiado, Claudia López no va a apoyar el la idea de “Petro”, que a la final no es de él, sino del bienestar de toda la ciudadanía bogotana. Acá se evidencia la mezquindad de Claudia y que le importa más bien poco lo mejor para la ciudad sino que hay que pensar en la presidencia de Fajardo y atajar a Petro.

Gustavo Petro seguirá siendo el enemigo público número uno para la derecha colombiana. Quienes creen que López es una persona independiente deben revisar su trayectoria y sus apoyos y financiaciones de campaña. Las preguntas deben hacerse y las respuestas están a la orden de todos: Claudia empezó su carrera con Enrique Peñalosa, tiene grandes lazos con Sergio Fajardo, ha hecho acuerdos con Álvaro Uribe, tanto así que retiró la denuncia que tenía en su contra. Ella será la persona que cuidaría los huevitos de Peñalosa.

Tenemos toda la información necesaria para tomar decisiones y decidir quién llegará a Liévano. En nuestras manos está decidir si seguir aguantando el caos en el que tienen sumido a la ciudad o intentar un cambio. Claudia López es la continuación de Peñalosa. El único que tiene serias posibilidades de generar un cambio para Bogotá con la tantas veces aplazada construcción del metro es Holman Morris.

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