La Geo-Democracia Financiera

GETTY IMAGES

Por Hugo Andrés Obregón Arámbula

GETTY IMAGES

 

“El poder no es una institución, no es una estructura y tampoco es una fuerza de la cual estamos dotados, es el nombre que se le atribuye a una situación estratégica compleja en una sociedad particular”.

Foucault

 

Las columnas que apuntalan el , y por tanto justifican su supremacía, encuentran fundamento en un complejo entramado global de organizaciones de asombrosa influencia que concentran y promueven la autoridad económico, político y militar. Estas, obedecen únicamente a los intereses superiores del capital trasnacional, constituyéndose en verdaderos hitos y paradigmas difícilmente controvertibles, y su labor cardinal reside en desvirtuar y demoler con ferocidad institucional, manipulación mediática y arbitrariedad académica, el mas ínfimo arrojo de vacilación intelectual que ambicione controvertir sus fundamentos.

 

Este sistema de dominio global ha legitimado la desnaturalización de las nociones de soberanía, libertad y , y las ha trasfigurado en simples enunciados de contenido político y alcance ideológico fácilmente manipulables, para satisfacer exclusivamente el capital y los beneficios de estructuras corporativas. La inconveniente manipulación que este invasivo sistema ha ejercido en las decisiones nacionales, ha permeado todas las esferas de poder doméstico y estamentos decisorios, quebrantando la autodeterminación de los pueblos e implantando un déspota modelo que incide firmemente en la realidad y la perspectiva humana de cada país.

 

El primer frente de esta cruzada planetaria se concreta con la confección de modelos y sistemas educativos, cuyo célebre propósito consiste en glorificar el statu quo, cercenar la discrepancia argumentativa y promover la homogeneidad del discernimiento convirtiendo calculadamente las escuelas y las universidades en auténticos centros de adiestramiento ortodoxo del modelo y en dispensadores de obedientes esbirros al servicio del capital. Esta concepción pedagógica se caracteriza por promover la malsana competencia propia de las sociedades exitistas y en fomentar preceptos egoístas basados en escalas de valores mercantilista carentes de imperativos éticos.  Asimismo, pregonan la estigmatización de la divergencia como mecanismo de depuración, censuran la critica reflexiva y condenan a meras usanzas históricas modelos, y opciones alternativas.

 

En el segundo frente de batalla le corresponde a las organizaciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional FMI, el Banco Mundial BM y la Organización Mundial del Comercio OMC diseñar las políticas estatales, imponer los modelos económicos y sancionar con el aislacionismo a los gobiernos catalogados como divergentes para forzarlos a alinear sus estrategias de inversión y desarrollo dentro de los lineamientos económicos hegemónicos obligando a los países a realizar enormes recortes públicos y esfuerzos fiscales que sacrifican el bienestar social del colectivo y confirman la transferencia de grandes espacios de autonomía ante las leoninas exigencias por parte de los estados a estas organizaciones.

 

Otra prerrogativa, con la que este mega poder dispone es en el ámbito militar, valiéndose del descomunal poderío bélico que organizaciones al servicio de las potencias, como la denominada Alianza del Atlántico OTAN o el impetuoso Consejo Permanente de Seguridad de la ONU, exhiben. El temor que estas estructuras de “cooperación” militar infunden con propósitos intimidatorios y persuasivos en las frágiles y serviles democracias globales, es el componente coercitivo que ha posibilitado la prevalencia contemporánea del modelo. El desasosiego que esta enérgica presión castrense multinacional funde en las corrientes renovadoras que controvierten las “bondades” del sistema, es una demostración de la utilización de todas la formas de lucha para perpetuar el establecimiento y reducir a su mínima expresión las alternativas transformistas.

 

Los medios de comunicación, también desempeñan otro significativo papel en esta geo-estrategia orquestada para la defensa, propagación, exaltación y difusión del status quo. Estos fingen ser alternativas comunicativas al servicio de toda la amalgama de corrientes ideológicas existentes, sin embargo, hacen parte de la misma organización corporativa que a través de un discurso incluyente y participativo encubren sus verdaderas intenciones. Si identificáramos a quienes ostentan la dirección y editorial de estos espacios de información se observará que son los mismos que confeccionan la política monetaria internacional, realidad que demuestra fehacientemente la inexactitud objetiva con que se divulgan sus contenidos.

 

Esta cooptación desafortunada de los espacios de expresión y confrontación de la realidad ha propiciado idearios colectivos originados en perspectivas sesgadas que condicionan el criterio y manipulan la , convirtiendo estos escenarios de carácter independiente y vocación plural, en una eficaz herramienta para la desacreditación sistemática y masiva de las posturas disidentes.

 

Estos complejos andamiajes y demostraciones de poder han conquistado su pretensión alienadora y autoritaria, actuando coordinadamente, articulando la ineludible coacción económica y militar con los métodos de participación y decisión democrática y transfigurando su vocación y contenido social. Asimismo, son la evidencia fidedigna que las dinámicas sociales y políticas solo reverencian al mercado de capitales y sus intereses, por encima de las necesidades insatisfechas del conglomerado. Se percibe con desconsuelo como se ha fortalecido este nefasto contubernio deliberado para asegurar la prevalencia y subsistencia de un sistema diseñado para reducir a los seres humanos a simples autómatas del mercado global.

Otra columna de Hugo Andrés Obregón Arámbula : ¿Del Estado De Opinión Al Estado Opresor?

 

 

 

 

no critiques, crea

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*