Opinión

El maizal en el que nos tocó vivir

Por Alexander Quiñones Moncaleano

“Y es por esto que muchos colombianos denominan al como un , un en el que nos tocó de manera azarosa.”

 

CORTESÍA REBECCA GARDNER

 

Todos y cada uno de los días que pasan en este bello país nos enteramos de casos que nos indignan, nos sorprenden o nos dejan tristes. Nos prometieron que la manoseada era brava, pero están cumpliendo más allá de las fuerzas que pueden tener los colombianos. Y es por esto que muchos colombianos denominan al país como un maizal, un maizal en el que nos tocó vivir de manera azarosa.

Lo primero que están haciendo es debilitando instituciones, haciendo nombramientos de directores que no tienen la idoneidad para hacer lo que se les pide. El ejemplo más reciente es la designación de Claudia Ortíz como cabeza visible de la Agencia de Desarrollo Rural, después de que no pudo ser nombrada en la Unidad Nacional de Protección.

El ministro de hacienda es un confeso evasor de impuestos y tiene líos éticos de profundas implicaciones para una sociedad que está siendo desangrada a punta de impuestos. A finales de septiembre se conoció la investigación revelada por Gonzalo Guillén sobre los bienes del fiscal en España, documentada y hecha pública para el conocimiento de los colombianos.

Un ministro de hacienda, un fiscal, un expresidente. Todos investigados. tiene una enfermedad que nos está causando cada día más pobreza. Una gran cantidad de funcionarios públicos hacen negocios privados desde su cómodo puesto. Ya no nos sorprende nada y nos quedamos atónitos esperando que la salvación venga desde la cueva de Ali Baba.

Esta semana se hundió la iniciativa que quería poner límite al periodo de los congresistas, punto séptimo de la Consulta Anticorrupción, en la Cámara Alta del la Asamblea. Nos roban los recursos, nos empobrecen cada día más y el presidente de la República sale a defender a un ministro de hacienda que ya está más que probado que estafó a 117 municipios.

La cuestión es muy grave por donde se mire. Los únicos que medio están haciendo algo por cambiar el país son los estudiantes que están en pie de lucha y parece que así van a permanecer hasta que consigan el dinero que hace falta para que la universidad pública sea de calidad y no esté mendigando recursos. Confío en que sí lo van a lograr. Los estudiantes y sus líderes estudiantiles tienen cohesión, madurez y fuerza. Escuchar a Jennifer Pedraza es sentir que todavía hay esperanza para este maizal.

En los que no puedo tener confianza es en los medios de comunicación: casi todos están al servicio del establecimiento, y de defender el status quo. Se ocupan de hacer Content Marketing como ya lo ha demostrado por ejemplo la FLIP. Una vergüenza que el periodismo se dedique a hacer solo negocios y no haga su trabajo. Solo unos pocos periodistas independientes tienen el compromiso de investigar y sacar a la luz las trapisondas que hay en el mundo político, que está de la mano además del poder económico.

De seguir así no hay manera de superar la pobreza: millones de colombianos sumidos en la pobreza y sin empleo mientras pululan las administraciones que no quieren hacer otra cosa que llenarse los bolsillos desde lo público. Son políticos haciendo negocios y dejando en el de pobreza cada vez a más personas.

Hoy da la vuelta al país la visita del presidente al papa, con una amplia comitiva que no habla de austeridad sino más bien de un presidente derrochón, y las personas del común ya están promoviendo el hashtag que dice #DuqueDerrochon. La comitiva la integran amigos cercanos del presidente y periodistas no muy independientes como Julio Sánchez Cristo. Si un país no tiene periodistas y medios independientes está más indefenso porque una de las labores del periodismo es informar de manera imparcial, que sea capaz de investigar y mostrar los hallazgos que haga, pero si está inmerso en conflicto de intereses con el gobierno de turno es muy probable que no pueda hacer su trabajo de manera contundente y eficaz.

Son muchos y quizá más importantes los problemas que atraviesa nuestra nación, y es preciso promover su conocimiento, estudio y análisis. Sin embargo, estas son las cuestiones que, por ahora, yo quiero poner de manifiesto. Necesitamos educarnos mejor en política, saber que institucionalmente somos débiles y que la educación que tenemos no nos está ayudando mucho a mejorar como sociedad. Pero podemos seguir caminando y fortaleciéndonos como sociedad civil desde diferentes esferas.

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