Opinión

El Arribismo y la Corrupción: dos problemas endémicos de nuestra sociedad

Por: Alexander Quiñones Moncaleano

La clase media colombiana es muy particular: con desafíos y aprendizajes, con procesos bien definidos, que nos han aportado asideros para poder seguir creciendo y desarrollándonos desde diversos aspectos. Sin embargo, hay cuestiones de las cuales no hemos podido salir y si no las identificamos no podremos hacer grandes avances.

El del colombiano es una de esas cuestiones que debemos al menos animarnos a debatir como y tratar de comprender cómo y por qué se da. La palabra  proviene del comportamiento habitual del arribista, y de acuerdo con la Real Academia Española, procede del francés arriviste, que a su vez hace referencia a la persona que progresa en la vida a través de medios rápidos e inescrupulosamente. Con esta sencilla consulta de diccionario nos empezamos a dar cuenta de que no es gratuito que seamos así; todo está relacionado con esos aspectos que como sociedad nos distinguen. Adicionalmente, otro rasgo que nos caracteriza es que no logramos debatir esas cuestiones como sociedad y, al contrario, las ocultamos, las dejamos en el armario con el resto de esqueletos que tenemos para esconder.

Hoy precisamente podemos hablar del arribismo a partir de un tema que también exige nuestra presencia y debate, pues debemos estar muy pendientes para exigir que nos respeten la democracia. El escándalo que hoy por hoy tiene al país en vilo tiene que ver con ese arribismo que nos determina a seguir más atrasados que otras sociedades. Estoy hablando del caso de que, aunque lo quieran tapar los mismo de siempre, al parecer no va a ser posible. El arribismo y la van de la mano pues el arribista usa métodos non sanctos para llegar a la cima; y la carrera de Néstor Humbeto Martínez ha mostrado eso precisamente: que sin importar qué deba hacer para llenarse los bolsillos, lo va hacer.

En un video de 1998, que anda rondando las redes sociales, vemos a Heriberto De La Calle, un personaje súper crítico con el Establecimiento interpretado por Jaime Garzón, entrevistando a Néstor Humberto Martínez Neira y diciéndole, entre otras cosas, cafre y demostrando una vez más la gran capacidad de Garzón para leer a nuestro país y a sus cortesanos. El actual fiscal general es hijo de un humorista colombiano que también fue extremadamente crítico con la corrupción y el Establishment: Don Salustiano Tapias (Humberto Martinez Salcedo), abogado, como su hijo, a quien conocemos más por sus criticas humorísticas a los gobiernos corruptos. Sin embargo, Martínez Neira optó por un camino asaz diferente, y fue servir al Establecimiento, enredado como director ideológico de unos de los partidos más corruptos de la historia contemporánea de nuestro país como lo es Cambio Radical, y obrando como escudero del hombre más rico de Colombia y uno de los más adinerados del mundo, como lo es Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Esta semana, Noticias Uno, El Espectador y la Revista Semana han puesto a disposición del público los audios y material que dejó Jorge Pizano, el Controller de la Ruta del Sol, donde podemos escuchar y tratar de comprender, o al menos de estar informados, acerca de la gravedad del asunto. Este entramado de corrupción que no solo tiene enlodado al señor Néstor Humberto Martínez sino a una gran cantidad de políticos y al mismo Sarmiento Angulo.

Aquí hay muchas cuestiones por entender. Resulta fundamental poder esclarecer la muerte de los dos miembros de la familia Pizano, determinar quiénes están involucrados, tanto políticos como empresarios. Es preciso también entender que esta lucha es una lucha de la sociedad colombiana que debe exigir y lograr que se cumplan sus exigencias, y que se lleve a la luz toda la información que de este caso se tiene. Además debemos rodear a los periodistas que están investigando a fondo toda esta cuestión como son Cecilia Orozco de Toscano y Gonzalo Guillén; acabo de leer la columna de Cecilia Orozco y puedo concluir que el miedo y el poder de estos señores no la van a callar. Sin embargo, la sociedad civil debe rodearla, de manera que un grupo de hampones no secuestren la democracia y sus instituciones a punta de intimidación y violencia.

Sabemos que Néstor Humberto Martínez es un arribista que ha utilizado y va a utilizar cualquier medio para mantenerse en el poder. Sin embargo, nuestra sociedad sí tiene herramientas para presionar y lograr que caiga este cortesano de Sarmiento Angulo. Sabemos que el poder de la pública es inmenso y que, tal como Perú logró hace dos meses que su fiscal general se hiciera a un lado para poder resolver el caso de corrupción llamado “los cuellos blancos del puerto”, Colombia pueda lograr que el fiscal de un paso a un costado para que la investigación pueda ser transparente.

Sin embargo, para que esto suceda la sociedad debe salir a las calles y no de forma ordenada y tranquila como piden los periodistas encumbrados y sostén del establecimiento como son Daniel Samper Ospina y Julio Sánchez Cristo, solo para dar un par de ejemplos. Sino salir con vehemencia e incomodando a la clase poderosa de este país que no quiere cambiar por ningún motivo sus prácticas oscuras, extractivas y devastadoras. Es hoy el momento para denunciar y exigir que haya un real cambio institucional; este trabajo es nuestro, nos corresponde a los colombianos, y no podemos esperar que ningún político lo haga y enarbole esas banderas, no es momento de legitimar intereses electorales sino de un cambio profundo en nuestra clase política y en nuestra sociedad.           

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