Opinión

A Propósito de la Operación Orión

Por Martha Elena Rangel 

 

(Testimonio de una de la durante la )“Los bandoleros mataron a mi padre y me levante. Los paracos mataron a mi esposo, nos desplazaron y luché. El ejército mató a mis dos hijos y ahora solo pido morir.”

 

La Escombrera Foto: Jesús Abad Colorado. Todos los derechos reservados (2002).

Foto tomada de Revista Semana

 La operación Orión y el gobierno de Álvaro Vélez, están unidas como siamesas, por la cabeza. Antes de escribir esta columna, acudí a las opiniones de acerca del conflicto en Colombia: “Tal vez resulte imposible decir exactamente cuando empezaron las matanzas. A lo largo de la historia de Colombia cada episodio de derramamiento de sangre parece la continuación de la anterior. La Violencia –guerra civil acaecida en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado- fue, en muchos sentidos, producto de las tensiones políticas derivadas de la Guerra de los Mil Días, que segó la vida de 100.000 colombianos entre 1899 y 1902; y ésta, a su vez, eco de las numerosas guerras civiles que desolaron el país en el tránsito del siglo XIX.” (Álvaro Vélez. No hay causa Perdida. Pág.51) Curiosamente menciona posteriormente al frente nacional como un acuerdo de paz y sus elocuentes admiraciones a los oligarcas del momento.

El hombre que acabo de presentarles, el presidente que odia la violencia como salida al conflicto, es el autor de la Operación Orión.

es el epicentro del desplazamiento perpetrado por décadas por los grupos armados en el Chocó, el departamento de Antioquia y la Costa. Todos los desplazados, los miserables vivían en la Comuna 13. Por definición de comuna debemos entender: Conjunto de personas que viven en comunidad económica, a veces sexual, y con unas reglas de convivencia al margen de la sociedad organizada. (Google. 15-10-2018. ¡0:12 a.m.)

La Escombrera, el vertedero que, para algunos, todavía guarda el secreto de algunos de los peores años de Medellín.BBC WORLD SERVICE

Este grupo de personas fue avasallado por el mafioso Pablo Escobar y de ahí en adelante por todos los demás de este territorio. Valga decir: El papá de Uribe, el papá de Paola Holguín y demás senadores de padres mafiosos o paracos de este platanal.

El 7 de agosto del 2002, se posesionó Álvaro Uribe Vélez como presidente de la república, gracias al gran fracaso del circo montado por Andrés Pastrana en el Caguán. Nombró a la actual vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez como ministra de defensa, con una sola misión: Unificar las Fuerzas Armadas.

Para el 16 de octubre del 2002, decidieron aliarse con los paramilitares y estrenar la nueva estrategia, precisamente en la Comuna 13 de Medellín. La bautizaron Operación Orión. Ese nefasto día acudimos todos al estrene de la nueva manera de manejar la guerra en Colombia. Uribe sabía que los guerrilleros del ELN, el ELP y las FARC querían dominar ese territorio. Según las estadísticas del DANE para la época, la comuna contaba con 134.374 ciudadanos en estado de total miseria en esa comuna. Durante dos días les cayó encima toda la fuerza estatal sin miramientos y sin consideración. Dieciséis años después no podemos dar estadísticas fiables de los numerosos muertos, desaparecidos y heridos de la intervención, como lo demuestra la foto.

El salvajismo fue nefasto y como si fuera poco, el 15 de noviembre del 2002, a escasas semanas de la Operación Orión, (16 al 20 de octubre), fue cuando vino la segunda arremetida de la operación, y comenzaron las desapariciones y detenciones a líderes sociales que sobrevivieron esos días de guerra contra la población civil. Las detenciones y desapariciones individuales las hacían fuerza pública con los Paramilitares, quienes patrullaban la zona. Alba fue detenida, y estuvo presa 9 meses en la cárcel, por señalamientos de un “encapuchado” pero muchos de sus vecinos no tuvieron la misma suerte, fueron desaparecidos. (Datos tomados de Observadores de DDHH)

Yo como socióloga me niego a seguir ahondando en la historia de esta bestialidad.

Solo quiero llamar la atención en una sola cosa. Entrar a un grupo de población vulnerable con toda la fuerza del estado, cuando no tienen acceso ni a alcantarillado, servicios de salud, educación etc., es asesinato. Tras de abandonados por el Estado, ahora muertos, es un crimen de lesa humanidad. La bestialidad de la guerra es inigualable y más cuando lo que el estado comete son crímenes.

Lloro por las madres que perdieron a sus hijos, lloro porque seguimos eligiendo a los mismos con las mismas, por aquellos que dieron la orden de comenzar la Operación Orión y lloro por impotencia de una guerra que no acaba.

Las cifras oficiales u no oficiales de la Operación Orión: cuatro militares, seis civiles y seis rebeldes, por lo menos, murieron en los combates, en los que, según reportes oficiales, se registraron más de 200 heridos. No obstante, otras fuentes incluyen alrededor de 70 desaparecidos a manos de los paramilitares, y ejecuciones extrajudiciales, realizadas por el Ejército y presentadas en los medios como producto de las balas perdidas, 243 personas fueron arrestadas; de ellas, 29 fueron identificadas como ‘cabecillas de milicias urbanas’. También, se decomisaron 20 fusiles, una subametralladora, 2 carabinas con mira telescópica, 2 escopetas, 4 lanzagranadas de 40 milímetros, 50 kilos de explosivos, municiones y equipos de comunicación. 2 oficiales y 2 soldados murieron en las operaciones Según Luis Pérez, alcalde de Medellín de esa época, durante la Operación Orión fueron liberados 72 secuestrados en esa zona de la ciudad. La foto que se muestra a continuación, testifica la incursión del Bloque Nutibara y la invasión de la comuna por parte de ellos.

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