Narrativas del Establecimiento

Hágase la pregunta, cuánto se gana al mes Daniel Samper, cuántos activos tiene Julio Sánchez Cristo, dónde estudian los hijos de Félix de Bedout, y después pregúntense si tienen derecho a decirle que proteste pacíficamente y con la camisa acuñada sin un ápice de desorden y radicalidad. 



El Shabbat 



Por Alexander Quiñones∼Moncaleano


Hoy estamos en medio de una protesta social que quiere hacer sentir el descontento de tanta injusticia social que está padeciendo el pueblo colombiano, y este padecimiento no es algo nuevo, venimos con este padecimiento hace mucho tiempo, casi podríamos decir que desde que somos una república.

No obstante hoy el asunto está empeorando día  con día. La salud en manos de privados, el desempleo por las nubes, asesinato sistemático de líderes sociales, declarados el país más corrupto del planeta, y un largo etcétera que ha ayudado para que el descontento se transforme en manifestaciones cada vez más radicales.

Pero hay una voz con fuerza y potente que nos ha dicho que la protesta debe ser pacífica y por los andenes, que debe ser en orden y sin ningún tipo de bloqueos, sin perturbar la paz que necesita el país para seguir con su producción y normalidad. Ese estribillo lo viene cantando los políticos tradicionales con Claudia López, los periodistas de los medios de comunicación del Establecimiento.

Cada tanto salen a aseverar que: «El vandalismo juega a favor de quienes deslegitiman la protesta, alimenta sus redes sociales, se convierte en la imagen que oculta los motivos de los reclamos.» como lo trinó Félix de Bedout hoy, como también lo dijo el humorista mediocre Daniel Samper «El Transmilenio es de todos: afectarlo solo afecta al pueblo y al bolsillo de los ciudadanos… #SaquemosATransmiDelParo».

No me imagino a un francés haciendo caso de consignas de tamaña estupidez, la protesta social debe ser radical, que paralice cada uno de los engranajes del sistema que nos tiene oprimidos y viviendo de manera indigna. Hoy tenemos más elementos para poder dejar atrás a esos periodistas que viven cómodamente y no mueven un dedo para que el estado de cosas cambie, sino todo lo contrario crean narrativas para que el Status Quo se mantenga intacto.

Hoy millones de colombianos viven en la pobreza, sin empleo formal, sin educación, sin un sistema de salud que le garantice un trato digno a la hora de necesitarlo, sin un transporte que pueda utilizar cómodamente, y en medio de una espiral de violencia y barbarie sin precedentes. Un líder es asesinado diariamente en Colombia, las regiones como Chocó o Arauca son dominadas por estructuras criminales en connivencia con las Fuerzas Armadas, nos acaban de dar el premio al país más corrupto del planeta y la larga lista de periodistas del Establecimiento preocupados porque se marche por la acera, sin hacer ruido.

Mientras usted cuenta monedas, ruega para que no se enferme y mendiga un cupo en la universidad pública, sabiendo que posiblemente no se pensionará esos periodistas que fabrican estas narrativas viven como príncipes, con todos los privilegios que usted jamás podrá tener sino sale a pelear por esos derechos mínimos a la calle, y debe hacerlo con vehemencia y de manera radical, que es a lo que en verdad el Establecimiento le teme.

Hágase la pregunta, cuánto se gana al mes Daniel Samper, cuántos activos tiene Julio Sánchez Cristo, dónde estudian los hijos de Félix de Bedout, y después pregúntense si tienen derecho a decirle que proteste pacíficamente y con la camisa acuñada sin un ápice de desorden y radicalidad.

Mientras el pueblo no tenga los derechos esenciales cubiertos  el Establecimiento no puede tener paz y los integrantes, incluidos a sus periodistas no podrán decirnos como vivir. Eso es una hipocresía mayúscula.

[Si deseas apoyar al periodismo emergente para que siga creciendo y contribuyendo  a la sociedad, puedes hacer tu aporte en ⇒ Vaki]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *