“Métame los dedos a la boca a ver si tengo dientes”: el análisis de un ex-soldado de élite

Colprensa


El Shabbat



Por “el pancho”


Por mi paso por el Ejército doy fe de que es una de las mejores instituciones del mundo. Un claro ejemplo son algunas de sus operaciones exitosas y otro el hecho de que la mayoría de veces en las que participamos de la competencia americana Fuerza Comando, ganamos.

Sin embargo,  les contaré algo:

Para bombardear un campamento se requiere de planificación y coordenadas, se pueden emplear satélites también. Pero la verdad es sólo una: sí sabían de la existencia de los niños. Y lo aseguro por una sencilla razón. La operación tenía un nombre y una misión en específico, esto quiere decir que habían planificado, cómo, cuándo y dónde, se ejecutaría. Deben haber fotos y videos, en los cuales ellos estaban siendo infiltrados para saber quienes y cuántos operaban en ese campamento. Con esto digo con certeza que sabían de la existencia de menores de edad.
La otra hipótesis que manejo, según mi experiencia, es que los “RECON”, un grupo de soldados  Élite que tiene el Ejército (los que son o fuimos soldados profesionales saben bien de qué hablo), que son los únicos con capacidad de llegar tan cerca de un campamento sin ser detectados y así obtener coordenadas, sabían detalles de quienes estaban allí. Las bombas tienen un propósito claro y es destruir todo lo que esté a su alcance; considero que ellos sabían la cantidad de personas que había en ese campamento pues la cantidad de bombas lanzadas así lo demuestra. Ejemplo, no van lanzar 3 bombas para 1 sola persona.
Sigo pensando hasta el día de hoy, ¿por qué no optaron por otro tipo de operación? Pues por rabia y frustración. Son así, llenos de odio. Estoy seguro que la capacidad del soldado colombiano los hubiese podido combatir en una maniobra de ataque impecable y no como viles cobardes. Cada día deshonran más la institución y la frustración me invade al no poder gritarles a la cara de los incompetentes generales que no merecen estar ahí.
Quien estaba al mando era un ministro de defensa militar guerrerista que no sabe qué es el Derecho Internacional Humanitario. Esta condición describe tal cual es y será su mando. Y, como decimos, “métame los dedos a la boca a ver si tengo dientes”, no vengan a decir que desconocían la muerte de los niños si los jefes son a los primeros que se les informa el paso a paso de cada operación. Nadie duerme hasta que se ejecuta y dan positivo, luego sigue el informe CLARO Y CONCISO de positivo, recuerden que cuando las operaciones son exitosas se dan los nombres de los que cayeron.

Siempre supieron quiénes estaban en el campamento.

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