María Elvira Arango [directora de ‘Los Informantes’] y el abuso laboral

La periodista Maria Alexandra Cabrera publicó un artículo donde hace una denuncia fuerte sobre el abuso laborar de su antigua jefe, la reconocida periodista María Elvira Arango [directora de ‘Los Informantes’], donde pone sobre la mesa un debate que a Colombia le falta y descubre una triste realidad que a todos los colombianos compete: el abuso laboral. 



El Shabbat 



La periodista Maria Alexandra Cabrera publicó un artículo donde hace una denuncia fuerte sobre el abuso laborar de su antigua jefe, la reconocida periodista María Elvira Arango [directora de ‘Los Informantes’], donde pone sobre la mesa un debate que a Colombia le falta y descubre una triste realidad que a todos los colombianos compete: el abuso laboral.

El asunto no es nuevo y en pleno siglo XXI los colombianos se sienten desprotegidos ante la tiranía de sus jefes que protegidos por cierto ‘poder’ que les da sus cargos someten a sus empleados a torturas psicológicas y en ocasiones hasta físicas que en ocasiones llevan implícito otros componentes que terminan socavando la vida del trabajador y sus familias.

El artículo nos cuenta que “En 2017, once periodistas contaron en VICE Colombia el maltrato laboral que padecieron en el diario La República. Lo hicieron, sin embargo, de manera anónima. Los entiendo, en Colombia vivimos muertos de miedo y hablar no es fácil. En un país en donde hemos recibido desde pequeños una educación castrense, que nos acostumbra a obedecer, tener el valor de expresar nuestras opiniones es cada difícil. Por supuesto, las empresas y los jefes se han dedicado a moldear esta vocación castrense mientras los empleados, por miedo a perder el trabajo, nos acostumbramos a callar. Decir lo que pensamos y poner límites al maltrato y el acoso se ha convertido en un riesgo en muchos escenarios laborales”.

Nada más lejos del trabajo del periodista que quedarse callado, y por esto Maria Alexandra Cabrera se decidió a escribir sobre el asunto en el portal digital cerosetenta:  La primera ruptura entre mi exjefe, María Elvira Arango, y yo, se dio justamente, por hablar. Expresar mi criterio periodístico se convirtió en un suplicio. Aunque realicé historias que me apasionaban, al momento de editar la nota la única voz que valía era la de Arango. Por supuesto, se necesitan orientaciones y discusiones, el problema es cuando el único criterio válido es el del director, cuando se veta la opinión del otro y cuando cuestionar –lo que debe hacer un periodista– se vuelve imposible”. 

Hoy Colombia está hablando de este escabroso y delicado tema. Y seguramente la sociedad civil pasará cuenta de cobro al respecto, pues debemos tener mecanismos para hacer presión social para que este tipo de conductas sean erradicadas de nuestra sociedad.

La periodista termina su articulo y denuncia de la siguiente manera: “Desobedecer o pensar diferente tiene un costo muy alto. Pero, ¿vale la pena hacerlo? ¿Vale la pena aguantarlo todo por un trabajo? ¿Hay que callarse ante la inequidad salarial? ¿Hay que decirles siempre sí a jefes maltratadores solo para agradarles y conservar un trabajo? En mi caso, si miro para atrás, creo que no hubiera podido hacer las cosas diferentes. Escucharme y ser fiel a mí misma aceleró mi despido. No me arrepiento. Me hubiera dolido mucho más callarme”.

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