Margarita Rosa De Francisco mandó al carajo a los Sarmiento Angulo y a su columna en El Tiempo

Margarita Rosa De Francisco mandó al carajo a los Sarmiento Angulo y a su columna en El Tiempo. Acaba de renunciar Margarita Rosa De Francisco a su columna dominical en el diario de mayor tirada en el Colombia. Sus palabras están llenas de decencia y agradecimiento con el diario y su editor quienes le abrieron las puertas para escribir sus ideas, opiniones y posturas.

El rifirrafe se dio después que la calmada actriz colombiana confrontara a los dueños del diario por su, como decirlo, sin que suene mal para los bienpensantes: avaricia. La hija del hombre mas poderoso del país salió a regañarla y ella, Margarita Rosa De Francisco, muy digan los mando al carajo.

Acá dejamos sus palabras de despedida y agradecimiento:

«AGRADECIMIENTO

No quisiera irme sin agradecer, de corazón, el espacio que me ofrecieron por seis años las  directivas de El Tiempo. Gracias a Roberto Pombo y a su confianza pude aprender y crecer como columnista al seguir sus valiosos consejos en momentos muy oportunos. Adoré y cuidé la oportunidad que me brindaron.

Precisamente, por la responsabilidad que me impuso el escribir en un medio tan importante y prestigioso como El Tiempo, me dediqué a informarme con mas rigor sobre la realidad de mi propio país. Los últimos dos añoos han sido definitivos para el aterrizaje en la conciencia de la dolorosa situación que atraviesa el pueblo colombiano por las razones que di en mi ultima columna, entre otras tantas. Cada vez me resultaba mas dificil autocensurar las ganas de confrontarme con ellas. Sin embargo, quiero dejar claro que no me siento moralmente superior por haberla escrito, No creo en un mundo dividido entre buenos y malos.

No hay uno solo de nosotros que pase el examen de “bondad”: ni los innombrables ni yo ni el resto de la humanidad.

Un dilema ético es fruto de una reflexion entre el pensamiento y su actuar correspondiente; no es un asunto de verdades absolutas ni de normas morales, a las cuales desprecio. Es una lucha de valores dentro de uno mismo. Mis preguntas se basaron en investigaciones muy juiciosas de periodistas respetables y consistieron en cuestionar algo bastante mas profundo en este caso: mi propia coherencia ante el hecho de no poder seguir escribiendo libremente sobre temas como ese, así como lo hice al tocar otros muchos que me inquietaron con la misma intensidad. Aprecié, de todos modos, la elogiosa y elegante respuesta de Luz Angela.

En mi caso habria que invertir el refran y decir: “lo valiente no quita lo cortés”. Por eso a la familia Sarmiento y a Roberto, de nuevo muchas, muchas gracias por tan inolvidable y valiosa experiencia.»

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