China

Los niños ‘dejados atrás’ en China



El Shabbat |


  


Cerca de 60 millones de menores de edad viven sin sus padres en el gigante asiático y deben ser cuidados por sus : cinco de ellos explican su experiencia


Una observa la vida cotidiana en China, cuando no es alterada por las restricciones del coronavirus. Gente que se va a trabajar, estudiantes, niños que van a cole, personas que no hacen nada… Poco a poco te percatas de las pequeñas diferencias con nuestra vida cotidiana en España.

Allí, la gente mayor parece tan activa. Delante de las escuelas, sorprende ver la gran cantidad de abuelos/as que van a recoger a los niños… Después preguntas a los amigos y muchos te dirán que tuvieron que vivir con sus abuelos cuando eran pequeños.

En España, diría que no se habla tanto del tema como en otros países donde se hicieron varios documentales. 60 millones, ¿qué es? ¿La población de un país? ¿La riqueza de algún famoso? Pues no, son los niños que viven sin sus padres en China. Es un asunto delicado y tiene nombre: los “niños dejados atrás” (留守儿童).

Fenómeno social

Más que hablar de números, quiero presentar la experiencia de algunos jóvenes que vivieron con sus abuelos. Se trata de la generación que nació en los noventa.

En primer lugar definiremos el término “niño dejado atrás”, ya que es un término oficial. ¿Cuáles son las zonas más afectadas y las cifras oficiales? En segundo lugar, presentaremos las principales causas de este fenómeno. Al final se entrevistará a 5 personas chinas que darán a conocer su experiencia personal como “niña/o dejado atrás” y sus sentimientos.

¿Cuál es la situación actual y como reacciona el gobierno frente a esto? Un niño dejado atrás en China es un niño cuyos padres se fueron de casa para ir a otro sitio (a veces muy remoto) para trabajar.

Un niño pequeño, en una calle de Beijing. (Andy Wong / AP)

En general, es lo que llamamos la migración; se van del campo para ir a trabajar a la ciudad. Aunque afecta principalmente a las zonas rurales, se calculan millones de dejados atrás en la zonas urbanas también”

Parece que el Gobierno empezó a nombrar este problema en 2016. En 2018, se calcula oficialmente que el número de niños dejados atrás se eleva a casi 7 millones; las principales zonas afectadas, Anhui, Hunan, Henan, Jiangxi, Hubei, and Guizhou, muchas áreas del sur con Sichuan siendo la provincia con mas niños dejados atrás. Se dice que la mayoría se quedan con familiares y presentan una buena salud.Sin embargo en la realidad son muchísimos más.

Según UNICEF, en 2015, el número de niños dejados atrás pudo alcanzar unos 100 millones de niños afectados por la migración.

Muchas causas influyeron en este cambio profundo del núcleo familiar. Siempre se habla del crecimiento de la economía china y del impacto que provoca en la sociedad, positivo como mejora de la educación, pero poco se habla del impacto que provoca en las familias.

China era, hasta 1949, un país rural. Cuando a finales de los años 70 abrió su economía con varias reformas, paso a paso, China se transformó en el fabricante de las muchas cosas necesitadas por Occidente.

Muchos ciudadanos chinos vieron en esas fábricas la única manera de salir literalmente de la pobreza y la esperanza de darles una vida mejor a sus hijos”

Lo que se sabe menos es que los que se van a trabajar a la ciudad, a esas fábricas, dejan atrás a sus hijos. Les cuidarán, si tienen suerte, unos familiares, los abuelos o quien sea.

Aquí no se trata de hacer un amplio estudio sociológico. A través de unas entrevistas a unos jóvenes adultos chinos que fueron “dejados atrás” por sus madres y padres, nos cuentan sus sentimientos ahora que tienen entre 25 y 30 años.

Testimonios

— ¿Cuántos años tenías cuando se fueron tu padres? ¿Sabías por qué se iban?

■ Ou Yang: “Tenía 8 años cuando mis padres me dijeron que se iban a otra ciudad a trabajar. Tengo un hermano mayor; éramos dos e íbamos a vivir con mis abuelos paternos junto con otros primos. En total, éramos cinco niños. Mis abuelos tenían que cocinar para todos, principalmente mi abuelo y obviamente, ayudábamos mucho”.

■ Li Wei Wei: “Tenía 10 meses cuando empecé a vivir con mis abuelos. Mis padres tuvieron que irse a trabajar a Tibet. Estaban muy ocupados para poder ocuparse de mí y me enviaron a casa de mis abuelos en Chengdu”.

■ Shu Sheng: “Tenía un año cuando empecé a vivir con mis abuelos. Mis padres tenían que trabajar y no tenían tiempo para cuidarme. Muchos amigos estaban en la misma situación que yo en el pueblo”.

■ Cheng Yu: “Tenía 1 año cuando empecé a vivir con mis abuelos. Mi madre tenía que dar a luz a mi hermanito y como en China aún era obligatorio respetar la planificación familiar del hijo único tuvo que “escaparse” a un lugar seguro hasta que naciera. Mi padre se fue a otro lugar a trabajar y no tenía tiempo para ocuparse de mí. Con dos hijos lo primordial era trabajar y ganar dinero como fuera y donde fuera”.

■ Mei Hua: “Cuando era pequeña, nadie realmente se ocupaba de mí. Mis abuelos se iban al campo a trabajar y mi madre trabajaba también. Mi padre era militar y no estaba en casa. Como no había nadie en casa, jugaba fuera con los amigos y me cuidaban también los vecinos. Al no tener hijos, les gustaba ocuparse de mí”.

—¿Cómo lo viviste? ¿Les echabas de menos? ¿Cuántas veces les veías?

■ Ou Yang: “La verdad es que solo me daba cuenta de que algo no estaba bien cuando me ponía enfermo. El resto del tiempo no les echaba de menos porque éramos muchos en esta situación y siempre estábamos con alguien; fueran amigos o familiares. Sólo los veía una o dos veces al año”.

■ Li Wei Wei: “Era demasiado pequeña para darme cuenta si mi vida sin padres estaba bien o no. Mis abuelos se ocuparon muy bien de mí y tuve una infancia que me pareció feliz. Veía a mis padres solo una vez al año”.

■ Shu Sheng: “Me siento como si en mi vida hubiera perdido la oportunidad de sentir el amor de mi madre o mi padre hacia mi. Pues su vida era sólo trabajar. No se preocupaban de si yo era feliz o no. Les veía algunas veces al año sólo”.

■ Cheng Yu: “No me daba cuenta cuando era pequeña. Comía, jugaba con los amigos, me sentía contenta. Pero en sexto de primaria, mis padres me acogieron de nuevo para ayudarme en mis estudios y fue una época difícil para mí. Eran como extraños y no sentía nada hacia mi madre. Peleaba mucho con ella”.

■ Mei Hua: “No los echaba de menos. Les veía muy poco. Mi padre es un extraño para mí y al ser militar siempre me dio miedo”.

Una abuela comiendo con su nieto, al que cuida. (NI QIN / Getty)

— ¿Qué sientes ahora?

■ Ou Yang: “Siento como si mis padres fueran extraños, no me siento cercano a ellos pero lo intento ahora. Soy más consciente de la faena que ha sido para mis abuelos”.

■ Li Wei Wei: “Ahora tengo 29 años. No siento nada especial sobre mi infancia sin padres a mi lado”.

■ Shu Sheng: “No tengo sentimientos ya que cuando era pequeño me acostumbré a esta situación”.

■ Cheng Yu: “Me siento herida porque únicamente mis abuelos me cuidaban. Pero al volver con mis padres, estábamos mi hermano y otra hermana. Nadie se ocupaba de mí”.

■ Mei Hua: “Siento que a mi vida le faltan episodios de estar con tus padres. Sobre cómo es sentirse protegida”.

—¿Crees que afectó a tu personalidad?

■ Ou Yang: “Claro que sí… Noto que soy como más solitario, independiente; no me siento el hijo de mis padres. Es como si viviera mi vida sin ataduras”.

■ Li Wei Wei: “Aquí en China, nos nombran los niños dejados atrás. Vivimos sin nuestros padres con los abuelos. Eramos muchos y es aún una practica extendida. Lo bueno es que nos da la posibilidad de desarrollar cierta independencia y otras habilidades. La desventaja es que se instala entre los padres y sus hijos una distancia emocional que a veces no se consigue superar”.

■ Shu Sheng: “Creo que me afecta aún mucho. Como mis padres nunca estaban en casa, me cuesta mucho entender que es el amor, sentir amor”.

■ Cheng Yu: “Claro…antes peleaba mucho con mi madre. Pero debo decir que con mis abuelos me sentía feliz. Mis padres nunca me cuidaron tanto como mis abuelos. Por un lado siento rencor, por otro lado quiero muchísimo a mis abuelos y les estoy agradecida”.

■ Mei Hua: “Creo que si me hubieran cuidado mis padres y hubiéramos pasado mas tiempo juntos, sería algo diferente a lo que soy ahora. Eso nunca lo podemos saber”.

Una niña se comunica con el smartphone. (real444 / Getty Images)

— ¿Qué dirías a tus padres hoy?

■ Ou Yang: “No quiero decirles nada sobre este asunto”.

■ Li Wei Wei: “Quiero a mis padres. Quiero a mis abuelos. Entiendo bien ahora porque me dejaron mis padres. Tuve una vida muy feliz con mis abuelos”.

■ Shu Sheng: “Nunca pensé en qué les diría. No hablamos de esas cosas”.

■ Cheng Yu: “Casi les diría que no hemos tenido la oportunidad de querernos”.

■ Mei Hua: “Les diría que cuando era pequeña, me faltó el amor de padres aunque me quisieran mis abuelos. Hay un vacío”.

— ¿Qué harías con tus hijos?

■ Ou Yang: “Si un día tengo hijos, quiero que sepan que soy su padre y quiero ver cada día cómo crecen”.

■ Li Wei Wei: “No quiero dejar atrás a mis hijos. Quiero trabajar para asegurarles una buena educación y cuidarlos también”.

■ Shu Sheng: “Cuando tenga hijos quiero que estén conmigo, viajar con ellos y enseñarles muchos aspectos de la vida”.

■ Cheng Yu: “Cuando tenga hijos seguro que los cuidaré yo misma; sin embargo, me gusta mucho la relación íntergeneracional. Por eso, si tengo mucho trabajo y necesito ayuda, no dudaré en pedirla a mis padres. Espero así que mis hijos tengan una buena relación con sus abuelos”.

■ Mei Hua: “Quiero pasar mucho tiempo con ellos y experimentar cosas juntos”.

Una familia china, reunida al completo. (XiXinXing / Getty Images/iStockphoto)

Las causas

¿Qué lleva a esas familias a separarse? La razón más obvia es económica. Las administraciones chinas es otra. Se gestionan esas migraciones de manera tan estricta que representa un freno enorme para que una familia en busca de una vida mejor se instale con sus hijos.

Las personas que dejan el pueblo para ir a la ciudad, no podrán conseguir la “residencia” legal (Hukou: sistema de pasaporte nacional) del nuevo sitio donde vivirán. Por lo tanto, si están con sus hijos, no los podrán matricular en la escuela, etc.

Finalmente, cabe mencionar la tradición. En muchas familias chinas es normal que sean los abuelos quienes se ocupan de los niños.

El Gobierno quiere solventar el problema de los niños dejados atrás, “reeducando” a los padres, recordándoles la importancia de cuidar ellos mismos de sus hijos.

Me vienen a la mente las dos mujeres chinas de unas fruterías de Barcelona. Las dos con dos hijos, uno aquí en Barcelona, el más pequeño en general, y otro en China.

Una de ellas estaba hablando con su hija por wechat (equivalente al whatsapp) con vídeo:

— “¿Es tu hija?”

— “Sí…Pronto la traeré aquí”, responde con alegría.

Unos amigos españoles me comentan que cuándo eran pequeños, básicamente les cuidaban los abuelos.

¿Es malo que los abuelos eduquen a sus nietos o lo malo es que no lo hagan los padres?

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos! No critiques, crea

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *