Opinión

Los “narco dotores”


elshabbat.com


Por Gener Usuga, publicado originalmente en el blog de Gener Usuga


Hemos transitado en un mar de desdichas de color rojo, pero que irradia esperanza al final de un túnel muy largo.

De todo lo que hacemos en la vida aprendemos, en todo capítulo existe la reflexión, pues precisamente eso, reflexión fue lo que me quedo después de transcribir un artículo que publiqué sobre el Clan Gnecco.

Al transcribir mi artículo cometí un error, error que serviría de guión para desencadenar un show mediático por parte de una periodista “afectada” tapando con ello lo profundo del asunto que era mostrar la desfachatez con la que el clan de los Gnecco ha liderado en todos los aspectos alguna región del país, show que sirvió para escuchar el silencio de miles de voces que normalmente hacen ruidos ensordecedores cada vez que se habla de Álvaro Uribe Vélez, pero que al escuchar a la “Periodista” desbocada sacando el rastrojo para tapar el pantano en la carretera sus palabras fueron H’s mudas.

A raíz de esto hice una reflexión, ¿Quien realmente manda en Colombia? ¿Sera verdad que Álvaro Uribe Vélez es la persona más poderosa del país? ¿Colombia le pertenece a una persona?

Pues no, Colombia no le pertenece a una sola persona, Colombia está dividida en regiones, ¿Esas regiones a quienes les pertenecen?, pues le pertenecen a los clanes familiares que hoy hacen sus veces también de carteles del y son jefes que someten bajo peaje a las pequeñas mafias locales teniendo bajo su dominio y domicilio a pequeños narcos, paramilitares, bandas de delincuencia común y que además también con sus dedos señalan a quienes harán las veces de gobernantes pero que en realidad son solo peones.

 

De esos está lleno Colombia, de clanes y familias que en cada región realizan una agenda programada para el sometimiento de la población poniéndolos a votar por el “dotor”. Esos “dotores” han llegado a la presidencia.

Con la ayuda de un “dotor” de gafitas y voz tendidita, el cartel de Medellín se hizo grande, esa grandeza mantiene su hegemonía hasta hoy, y el “dotor” sigue en el poder, pero no porque sea el más poderoso sino porque sigue siendo el peón de la junta de narco familias que dominan las regiones, les mantiene el estado a su servicio y además sostiene las exportaciones de cocaína y la importación de billetes verdes sin levantar sospecha.

¿Sino por qué creen que aquellos que habitualmente nombran con facilidad a Álvaro Uribe Vélez para acusarlo de todo lo malo, salieron con la cola entre las patas cuando se tocó al clan de la familia de la periodista?

Creo que el “dotor” es respóndale del paramilitarismo en Colombia, del crecimiento desmedido de la producción de cocaína, pero todo esto lo ha permitido para beneficio en su mayor proporción de esas familias tradicionales de las regiones, que a cambio lo mantienen en el poder, y simultáneamente se ha convertido en un negocio mutuo del que ya nadie puede salirse.

En este negocio que llena nuestras calles de sangre están inmersos hoy por hoy personas estudiadas, profesionales con doctorados y maestrías, ya no son los mismos narcos de clase baja que solían hacer los primeros envíos de droga con gramitos, y que luego sirvieron de modelos para libros y series de televisión, no, ahora son negocios familiares que se heredan, que se administran como una verdadera empresa, como una multinacional, ahora no son narcos, son hombres de negocios y por eso se reúnen en prestigiosos clubes con personal del más alto gobierno, por esa razón ellos mismos terminan haciendo parte del gobierno.

El “dotor” desde épocas de la Aerocivil ha sido un estratega fundamental en la administración del narcotráfico en Colombia, ya siendo presidente extradito a más de 1200 personas por narcotráfico, pero eran sólo narcos de clase baja, sicarios que se convierten en capos, con plata pero sin gusto, sin estudio, todo esto con la única misión de expropiar el negocio y cederlo bajo peaje a los hombres de corbata que juegan golf y además tienen a periodistas prepago en los medios de comunicación para lavarles la imagen y generar desvíos de la información.

Los narcos de ahora no se pelean entre ellos como en la época del cartel de Cali, se unen para ser gobierno y así mantienen no solo la unión de todos los clanes sino el control absoluto de la población, por esta razón cuando la población se decide a luchar contra este flagelo entonces la guerra gira su cañón y apunta al pueblo, a los líderes sociales e indígenas, la disputa comienza en el rechazo a las políticas que podrían dignificar al pueblo y por eso ahora estamos sumergidos en una guerra del narco estado contra el pueblo, ellos poseen el dinero y las armas, el pueblo las ganas de cambio y un celular.

Las regiones están tal vez más podridas que el gobierno central, allí están los verdaderos dueños de un pedazo de país, allí son reyes de un pequeño reino de maldad, allí son amos y señores, allí son asesinos y también “dotores”.

El día en que la prensa alternativa voltee sus ojos hacia las regiones el país temblará, pero la esperanza renacerá.

¿Prensa dónde estás, por qué aún duermes?

Hoy no existe diferencia entre la oligarquía, narcotráfico, corrupción y paramilitarismo, todos están bajo la misma estructura de poder, cobijados bajo las mismas normas creadas solo para ellos, hoy en las más altas universidades del mundo también se preparan los hijos de los capos, los del corrupto y los del paramilitar, por esa razón desde que el “dotor” es presidente eterno ustedes ven como caen sus colaboradores y colegas, todos por las mismas razones, corrupción narcotráfico y paramilitarismo. ¿De dónde vienen y a quienes representan?, Pueden revisarlo, llegaron de las regiones y en su totalidad representantes de clanes y familias que mandan en sus pequeños reinos de Traquetos vestidos de corbata.

Pero la luz vuelve a brillar, el llamado a la desobediencia es legítimo, tanto como el gobierno que no pudo ser, y si bien es una herramienta que no conocemos es la única con la que se puede intentar parar toda esta barbarie. Debería de ser la justicia la que actúe, pero en su mayor proporción también esta permeada por aquellos “dotores”.

Desobedecer es necesario mientras el momento de las calles regresa.

#LosNarcoDotores

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