Lesiones Oculares: lo que te puede suceder si sales a protestar en América Latina

Manifestantes con parches en los ojos protestan en respaldo a quienes han sufrido lesiones oculares, por disparos de las fuerzas armadas, durante las protestas antigubernamentales. En Santiago, Chile, el 12 de noviembre de 2019. REUTERS/Ivan Alvarado

Lesiones Oculares una consecuencia que se han presentado en Colombia durante el estallido social que ha vivido el país. Un asunto en el cual tiene toda la responsabilidad la Policía Nacional. Responsables al no respetar los protocolos diseñados para manejar la escopeta calibre 12. Esa que dispara las aturdidoras y gases lacrimógenos.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia decide proteger el derecho a la protesta que tiene la ciudadanía. Esto dice La Corte después de los asesinatos de Javier Ordóñez y de los otros 13 ciudadanos: “Tras evidenciar una problemática nacional de intervención sistemática, violenta, arbitraria y desproporcionada de la fuerza pública en las manifestaciones ciudadanas, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia ordenó a las autoridades involucradas en el manejo de las movilizaciones sociales, adoptar acciones para garantizar el ejercicio del derecho a la protesta pacífica y no destructiva.”

En Colombia como a lo largo y ancho de América Latina la Protesta Social es Reprimida violentamente. A los ciudadanos les han negado históricamente este derecho. Los gobiernos de turno no dejan que la sociedad salga a las calles a manifestar su inconformidad sin que les saquen sus ojos, los desaparezcan, los asesinen o los detengan ilegalmente. Pero lo que se ha visto en los últimos años es la infame práctica de sacarle los ojos a los ciudadanos.

“No sé si ustedes han visto llorar por el único ojo que le queda a una persona que le ha estallado un globo ocular, llorar por el otro ojo, que también lo tiene dañado. Llorar sangre”. Esto les preguntó el senador Alejandro Navarro a funcionarios del gobierno chileno en las protestas de noviembre de 2019. Sí, en Chile atacaron de tal manera a los manifestantes que ya es un referente de la infamia. No obstante Colombia no se queda atrás en las lesiones oculares ocurridas en el estallido social que empezó el 28 de abril de 2021 y que aún hoy sigue vivo.

Qué dicen las estadísticas con respecto a las Lesiones Oculares 

Las afirmaciones de Cortés se basan en uno de los estudios más exhaustivos que existen sobre el uso de balas de goma, plástico y otros armamentos no letales para contener multitudes.

El trabajo, publicado en 2017 en la revista médica BMJ Open, analizó más de 3.000 documentos con datos estadísticos sobre muertes, lesiones y discapacidad causados por estos objetos, conocidos técnicamente como “proyectiles de impacto cinético”.

Los investigadores de la Universidad de California, la Universidad de Emory y otros organismos de Salud en Estados Unidos, analizaron la información recopilada entre 1990 y 2017 en siete regiones del mundo.

Incluyen las estadísticas de EE.UU. y algunas de las zonas más conflictivas del planeta, como Israel y los territorios palestinos, Irlanda del Norte y el sur de Asia.

Como señaló Cortés, el informe concluye que hubo más de 1.900 lesionados por estos proyectiles. Pero no fueron 300 los que tuvieron lesiones oculares, como dijo.

Fueron menos: 261 (300 fueron los que sufrieron discapacidad permanente en alguna zona del cuerpo).

Esto significa que los 180 casos de Chile representan casi el 70% de la cantidad total de víctimas de lesiones oculares por balas de goma que hubo entre 1990 y 2017 (los 27 años mencionados por el presidente de la Sochiof).

Lo que dijo la prensa Internacional sobre Chile

El anterior estudio lo publicó la BBC.  Otro gran medio de comunicaicón hizo su informe y ha estado informando a la comunidad internacional sobre la brutal represión del gobierno chileno contra el pueblo. The New York Times lo dijo claro: Al menos 285 personas en Chile han sufrido traumas oculares graves, la mayoría por balines de goma endurecida y contenedores de gases lacrimógenos disparados por las fuerzas de seguridad chilenas durante este mes de disturbios. De acuerdo con la Sociedad Chilena de Oftalmología, se espera que esa cifra aumente.

Mario Rozas, general director de Carabineros de Chile, anunció el martes 19 de noviembre que Chile suspenderá el uso de balines antidisturbios y que los oficiales solo podrán disparar la escopeta antidisturbios “como una medida extrema y exclusivamente para la legítima defensa cuando haya un peligro inminente de muerte”, el mismo criterio utilizado para las armas de fuego.

El cambio viene una semana después de que un video documental de The New York Times reveló que los carabineros de Chile habían cegado a manifestantes con balines de goma, y pocos días después de que un estudio de una universidad descubriera que los balines contenían cantidades peligrosas de metal.

El número de heridas oculares severas a manos de la policía ha indignado a grupos de derechos humanos y ha alarmado a profesionales médicos. El 8 de noviembre, un estudiante universitario de 21 años llamado Gustavo Gatica recibió impactos de balines en ambos ojos y quedó totalmente ciego.

El caso de Gatica se ha convertido en un símbolo entre los más de 200 activistas que han sufrido lesiones oculares. La Sociedad de Oftalmología chilena, Sochiof, señala que principalmente debido a las balas de goma de la policía, el 60% de los lesionados padeció una disminución severa de la visión, y cerca del 30% quedó completamente ciego de un ojo.

En Colombia también sacan ojos la Policía Nacional

Las mutilaciones oculares se han convertido en una de las violencias más perpetradas en escenarios de represión policial contra la protesta. A través de la plataforma Grita!, la ONG Temblores han denunciado y comprobado 82 casos, hasta la fecha de publicación de este especial. Algunos de los heridos, como Sandra, pudieron recuperarse. Otros, la mayoría, como Sara, todavía esperan que entre terapias y cirugías, los médicos le puedan salvar su ojo.

Organizaciones de Derechos Humanos que han hecho un registro cuidadoso de los casos, como Paiis, el Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social de la Universidad de los Andes, temen que las mutilaciones se estén convirtiendo en una práctica sistemática utilizada para apagar las manifestaciones y para estigmatizar a los heridos. Una práctica que adicionalmente puede tener un subregistro importante, dado que se han encontrado con víctimas que tienen miedo de denunciar.

Las víctimas de la violencia y la impunidad

En el marco del paro nacional, desde la plataforma GRITA se documentó desde el 28 de abril al 26 de junio un total de 4.687 casos de violencia policial, 44 víctimas de violencia homicida -presuntamente cometidos por miembros de la fuerza pública-, otros 29 homicidios se encuentran en proceso de verificación, 13 para esclarecer si el presunto victimario pertenecía a la Fuerza Pública. Cuatro son atribuibles a civiles armados en los que existen indicios de posible participación de miembros de la fuerza pública. Nueve están en proceso de verificación del escenario y contexto del hecho y 3 están en proceso de verificación de la denuncia.

De igual modo en estos dos meses de manifestaciones masivas se han registrado 2,005 detenciones arbitrarias, 82 víctimas de agresión en sus ojos, 228 víctimas de disparos con arma de fuego presuntamente por parte de la Policía, 784 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas y 28 víctimas de violencia sexual, incluso al menos una menor de edad que se suicidó después de la agresión.

Aunque no hay acuerdo entre el número de homicidios contra manifestantes que reportan organizaciones de la sociedad civil y la Fiscalía, donde sí existe consenso es en la incapacidad histórica del Estado para garantizar incluso en sede judicial los derechos de los colombianos. Recientemente, la Universidad de las Américas de Puebla generó un Índice de Impunidad en el que concluye que “la impunidad es un fenómeno que se presenta en niveles elevados en Colombia, el 57% de departamentos se clasifica en un nivel alto o muy alto de impunidad y sólo el 9% se encuentra en un nivel bajo”.

Las conclusiones que ofrece la ONG Temblores, en su reporte Bolillo, Dios y Patria, corresponde a este diagnóstico que ofrece la UDLAP. Entre los años 2017, 2018 y 2019 Medicina Legal registró que la Policía Nacional asesinó a 289 personas, en ese mismo periodo la Fiscalía General de la Nación reportó el inicio de 127 investigaciones (44%) por el delito de homicidio, de estas investigaciones solo 2 concluyeron en una condena y 4 fueron archivadas. Lo anterior nos permite concluir que solo el 0.69% de los eventos hubo una sanción mientras más del 99% de dichas muertes continúan hoy en la más absoluta impunidad.

Tratándose de violencia física el panorama no es mas alentador: para ese mismo periodo mientras el Instituto de Medicina Legal registró 39.613 hechos de violencia física contra la ciudadanía, la Fiscalía General de la Nación reportó el inicio de 699 investigaciones penales; de ese total solo hubo 8 condenas penales, esto es el 0.02%.  En materia de violencia sexual, de los 102 hechos registrados por el Instituto de Medicina Legal, la Fiscalía inició investigación formal por 42 eventos, de estos 10 ya han  sido archivados y no se cuenta con ninguna condena.


Fuentes:

  1. Violencia policial en Colombia
  2. Al menos 82 personas perdieron los ojos en el Paro Nacional

  3. Protestas en Chile: lesiones oculares, una epidemia sin precedentes

  4. Protestas en Chile: la “epidemia” de lesiones oculares que ponen en entredicho al gobierno de Piñera

  5. La Corte Suprema de Justicia decide proteger el derecho a la Protesta Social 
  6. Víctimas de violencia homicida en el marco de la Protesta Social  

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